Triste: venden 4 pingüinos del ex Mar del Plata Aquarium para afrontar gastos
La sindicatura que liquida los bienes de la empresa que gestionaba la empresa tasó en US$ 40.000 a cuatro pingüinos de penacho amarillo. Otros 55 ejemplares permanecen bajo cuidado judicial y serán donados o relocalizados.

La situación de los animales que todavía permanecen en el predio del ex Mar del Plata Aquarium volvió a quedar en el centro de la escena luego de que cuatro pingüinos de penacho amarillo fueran puestos a la venta para afrontar los gastos derivados de la quiebra de la empresa que gestionaba el establecimiento.

Se trata de ejemplares de la especie Eudyptes chrysocome, cuya venta fue planteada como una alternativa para obtener recursos destinados al mantenimiento de los animales y al cumplimiento de obligaciones económicas pendientes.

El contexto se remonta al cierre definitivo del acuario, ocurrido en marzo de 2025. Posteriormente, la empresa Plunimar S.A., que se encargaba de gestionar el lugar, no renovó el contrato de alquiler del predio y entró en cesación de pagos en enero de 2026. A partir de esa situación, la administración de los bienes de la compañía quedó atravesada por la necesidad de afrontar distintos compromisos. Entre ellos aparecen los gastos de mantenimiento, los sueldos y las deudas existentes con exempleados y bancos.

En ese escenario surgió la decisión de incorporar a cuatro pingüinos de penacho amarillo dentro de los bienes que podrían convertirse en dinero para atender las obligaciones de la empresa.

US$ 40.000 por cuatro ejemplares

La sindicatura encargada de liquidar los bienes de la empresa asignó a los cuatro pingüinos un valor de US$ 40.000, equivalente a $56,8 millones, según la información que pudo conocer la Agencia Noticias Argentinas.

Los ejemplares fueron incorporados al inventario bajo la denominación de "bienes de cambio", una clasificación que los ubica dentro de los activos que la sindicatura busca convertir en dinero para afrontar las deudas pendientes. Sin embargo, la cifra establecida no constituye un precio definitivo. La valuación está condicionada a la aparición de un comprador en el exterior, por lo que los US$ 40.000 representan el valor asignado en el inventario, pero no garantizan que finalmente ese sea el monto obtenido por la operación.

Los otros 55 pingüinos no forman parte del activo

La situación de los cuatro ejemplares puestos a la venta es diferente a la de los otros 55 pingüinos que continúan en las instalaciones del ex Aquarium.Ese grupo incluye ejemplares de las especies "de Magallanes" y "rey", pero no fueron tasados por la sindicatura. La razón es que se encuentran bajo el cuidado del juzgado y no forman parte del activo que la sindicatura pretende convertir en dinero para saldar las deudas de la empresa.

Por lo tanto, los 55 animales no están incluidos en el proceso de valuación que alcanzó a los cuatro pingüinos de penacho amarillo.

Su futuro será diferente. De acuerdo con la información disponible, estos ejemplares serán donados o relocalizados en instituciones o fundaciones, en lugar de ser incorporados a la liquidación de los bienes de la compañía.

Así, dentro del predio permanecen animales que tienen tratamientos distintos según su situación legal y patrimonial: mientras cuatro pingüinos fueron incluidos en el inventario de bienes de cambio, los otros 55 permanecen bajo cuidado judicial y serán destinados posteriormente a otras instituciones.

El antecedente de los diez delfines

La venta de los pingüinos se produce después de otra operación que involucró a animales que permanecían en el antiguo acuario. A fines de 2025, diez delfines fueron vendidos a Hurghada, Egipto, por US$ 800.000.

Según la información proporcionada, ese dinero fue destinado a pagar sueldos y hacer frente al cuidado del resto de los animales que permanecían en las instalaciones.

La situación de los delfines también había generado cuestionamientos durante ese mismo año. En septiembre de 2025, diversas organizaciones ambientalistas presentaron denuncias relacionadas con las condiciones de mantenimiento de sus estanques.

Delfines ex Aquarium

Las denuncias señalaban que los delfines vivían con el agua turbia y signos de abandono, en un contexto marcado por el cierre del establecimiento y las dificultades posteriores para sostener el cuidado de los animales. La venta concretada a fines de 2025 permitió destinar los US$ 800.000 obtenidos a las necesidades económicas vinculadas con los trabajadores y con la atención del resto de los ejemplares.

El destino de los lobos marinos y otros ejemplares

Los delfines no fueron los únicos animales cuyo destino cambió después del cierre del Aquarium. Los lobos marinos fueron trasladados a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú, mientras que el destino de cinco ejemplares fue República Dominicana.

De esta manera, el proceso posterior al cierre definitivo del establecimiento implicó distintas alternativas para los animales: algunos fueron vendidos, otros trasladados y otros permanecen todavía en las instalaciones bajo distintas condiciones de cuidado.

En el caso de los 55 pingüinos de Magallanes y rey que continúan en el predio, la alternativa prevista es su donación o relocalización en instituciones o fundaciones, mientras que los cuatro ejemplares de penacho amarillo quedaron incluidos en el inventario de la sindicatura y fueron valuados en US$ 40.000.

Un predio de nueve hectáreas en disputa

Mientras se define el destino de los animales y continúa el proceso vinculado con la situación económica de la empresa, también permanece abierta otra cuestión relacionada con el lugar donde funcionaba el acuario.

Los dueños del predio continúan reclamando la restitución legal del mismo. Se trata de un terreno de nueve hectáreas, ubicado en un sector con vistas al mar y a los bosques de Punta Mogotes.

El reclamo sobre el predio se desarrolla en paralelo a la situación de los animales y a la liquidación de los bienes de la empresa que gestionaba el Aquarium.

Así, después del cierre definitivo de marzo de 2025, la situación del antiguo establecimiento quedó atravesada por distintos procesos: la quiebra de Plunimar S.A., la cesación de pagos registrada en enero de 2026, la necesidad de afrontar gastos y deudas, la liquidación de activos y, al mismo tiempo, la obligación de garantizar el cuidado y definir el destino de los animales que todavía permanecen en el lugar.

En ese marco, la valuación de US$ 40.000 para cuatro pingüinos de penacho amarillo, condicionada a la aparición de un comprador en el exterior, se convirtió en una nueva instancia dentro de un proceso más amplio que ya incluyó la venta de diez delfines por US$ 800.000, el traslado de lobos marinos y la planificación de futuras donaciones o relocalizaciones para los 55 pingüinos de Magallanes y rey que permanecen bajo cuidado judicial.