El silencio en el Polideportivo Norte de la Capital de Catamarca es solo el preludio de un estallido de energía y precisión técnica. Allí, donde los sentidos se agudizan y el oído se convierte en la principal herramienta de navegación, el equipo de goalball catamarqueño forja su destino. Lo que comenzó como un espacio de integración se ha transformado en una usina de atletas de élite que hoy no solo dominan la escena local, sino que llevan la bandera argentina hacia los escenarios más exigentes del mundo. Con la mirada puesta en un calendario que no da tregua, los jugadores locales se preparan para un año que podría marcar un antes y un después en la historia del deporte adaptado de la provincia. La meta es clara: el Mundial de China, que se disputará en junio, y la consolidación definitiva en la Liga de Honor.
El camino al Gigante Asiático: La hazaña en Brasil
El prestigio actual del equipo no es fruto del azar, sino de resultados contundentes en el plano internacional. La Selección Argentina de Goalball, nutrida por el talento catamarqueño, viene de obtener un logro trascental al consagrarse subcampeona en la Copa de las Américas disputada en Brasil. En aquel certamen, el conjunto albiceleste alcanzó la instancia final, donde se midió cara a cara con la selección local, considerada una potencia mundial indiscutida en la disciplina. A pesar de caer en el último encuentro, el desempeño del equipo fue superlativo. Según remarcó Eloy, uno de los referentes del plantel, en diálogo con El Esquiú Play, aquel gran esfuerzo contra uno de los mejores del mundo fue lo que les permitió meterse en esta cita internacional tan importante. Esta medalla de plata no solo fue un reconocimiento al nivel técnico, sino el pasaporte directo para la competencia en tierras asiáticas.
Protagonistas y pilares del crecimiento
La estructura del equipo se sostiene sobre nombres propios que han dedicado años al perfeccionamiento de esta disciplina. El plantel cuenta con referentes clave como Mario Oscar Velarde, cuya experiencia es fundamental para guiar las ambiciones del grupo. A él se suman figuras como Candela Rosales y Martín Nazareno, quienes representan el crecimiento sostenido y la renovación de un equipo que ya no se conforma con participar, sino que busca el protagonismo absoluto. Para estos atletas, la visibilidad es una herramienta de transformación, destacando que es algo hermoso que este deporte siga creciendo y que se lo reconozca tanto en la provincia como en Argentina. Sin embargo, el reconocimiento deportivo debe ir acompañado de condiciones materiales que permitan competir en igualdad de condiciones con las potencias extranjeras.
Desafíos técnicos y la necesidad de apoyo
A pesar del éxito en la cancha, el camino hacia la excelencia presenta obstáculos significativos fuera de ella. El goalball es una disciplina de alta especificidad que requiere recursos que no siempre están al alcance de la mano. Los jugadores han hecho hincapié en las dificultades diarias que enfrentan, las cuales van desde la falta de infraestructura y espacios adecuados para el entrenamiento constante hasta la complejidad para adquirir el material específico. Al respecto, mencionaron que las pelotas internacionales son de origen alemán y resultan sumamente difíciles de conseguir. Ante esta situación, el equipo suele recurrir a la autogestión para cubrir costos de logística y equipamiento, pero el clamor por un apoyo institucional más sólido es unánime. Esta ayuda es vital para su próxima participación en la Liga de Honor, el torneo más importante del país que reúne a los ocho mejores equipos en Buenos Aires, donde el conjunto catamarqueño buscará el título nacional.
La esencia del Goalball: Un deporte de sentidos y valores
El goalball es el único deporte paralímpico creado específicamente para personas ciegas o con disminución visual. Su dinámica es fascinante y exige un estado físico impecable, utilizando una pelota sonora de aproximadamente 1,5 kilos que contiene cascabeles en su interior para ser localizada mediante el oído. Para asegurar la igualdad de condiciones, todos los jugadores utilizan gafas oscuras, lo que garantiza que la competencia sea justa independientemente del grado de visión. La defensa es total, ya que los atletas protegen un arco de grandes dimensiones utilizando todo su cuerpo y deslizándose por el suelo guiados exclusivamente por el sonido del esférico. Más allá de la rigurosidad técnica, el equipo subraya el valor social de la disciplina, presentándola como un faro de esperanza que puede abrir muchas puertas para jóvenes con discapacidad visual que buscan un camino en el deporte.