Novak Djokovic volvió a demostrar por qué es el máximo referente del Abierto de Australia. Este viernes, el serbio derrotó al italiano Jannik Sinner, vigente bicampeón del certamen, y se clasificó a la final del primer Grand Slam de la temporada, donde buscará su undécimo título en Melbourne. En el partido decisivo se medirá con el español Carlos Alcaraz, actual número uno del ranking mundial.
Djokovic se impuso en un duelo de alto voltaje disputado en el Rod Laver Arena, con parciales de 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4, tras cuatro horas y nueve minutos de juego. El encuentro fue una verdadera prueba física y mental para ambos tenistas, que ofrecieron un espectáculo de máxima intensidad y nivel técnico.
El italiano Sinner, quien había conquistado las dos ediciones anteriores del Abierto de Australia, comenzó mejor el partido y se llevó el primer set. Sin embargo, Djokovic respondió con su habitual solidez desde el fondo de la cancha, ajustó su juego y logró imponer su experiencia en los momentos decisivos. A pesar de ceder nuevamente el tercer set, el serbio mostró una notable capacidad de recuperación para quedarse con los dos parciales finales y sellar su pase a una nueva final en Australia.
Con este triunfo, Djokovic reafirmó su condición de máximo campeón histórico del Abierto de Australia, torneo que ganó en diez oportunidades y en el que suele desplegar su mejor versión. La final del domingo le ofrecerá la chance de ampliar aún más un récord que ya parece inalcanzable.
En la otra semifinal, Carlos Alcaraz protagonizó un duelo épico frente al alemán Alexander Zverev, en un partido que quedó en la historia como la semifinal más larga del Abierto de Australia. El encuentro se extendió por cinco horas y 27 minutos, en una batalla física y mental que mantuvo en vilo al público hasta el último punto.
El español se impuso por 6-4, 7-6 (5), 6-7 (3), 6-7 (4) y 7-5, en un choque de altísima exigencia entre dos jugadores que integran el top 3 del ranking mundial. Alcaraz mostró carácter y resistencia para cerrar el partido en el quinto set, luego de haber dejado escapar dos parciales consecutivos.
La final del domingo enfrentará a dos generaciones del tenis mundial. Por un lado, Djokovic, con una trayectoria legendaria y una relación única con el Abierto de Australia; por el otro, Alcaraz, la gran figura emergente del circuito y actual líder del ranking ATP.
Djokovic conquistó seis de sus diez títulos en Melbourne siendo número uno del mundo, un registro sin precedentes en la historia del torneo. Su primera consagración en esa condición fue en 2012, tras una final memorable frente a Rafael Nadal, que se prolongó durante cinco horas y 53 minutos y es recordada como una de las mejores finales de Grand Slam. La última vez que levantó el trofeo como líder del ranking fue en 2021.
Alcaraz, en tanto, con apenas 22 años, continúa escribiendo su propia historia. En las dos ediciones anteriores del Abierto de Australia había alcanzado los cuartos de final, pero ahora dio un paso más y disputará su primera final en Melbourne. Si logra consagrarse campeón, se sumará a Pete Sampras y Rafael Nadal como los únicos jugadores que ganaron su primer Abierto de Australia siendo número uno del mundo.
La final promete ser un duelo inolvidable entre experiencia y juventud, en un escenario donde Djokovic ya es leyenda y Alcaraz busca consolidarse como el nuevo dueño del tenis mundial.