La crisis entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y los organismos de control del Estado ha alcanzado un punto de ruptura definitivo que impacta de lleno en el calendario deportivo nacional. En una decisión sin precedentes tomada por unanimidad, el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional resolvió ayer la suspensión total de la fecha 9 del torneo, una medida de fuerza que no solo afecta a la élite del fútbol local, sino que se extiende de manera orgánica a todas las categorías del ascenso y las divisiones menores. Esta parálisis institucional surge como respuesta directa a la decisión judicial de citar a indagatoria a los máximos referentes de la entidad madre del fútbol, quienes enfrentan acusaciones por presuntas irregularidades fiscales que han sido tajantemente desmentidas desde la calle Viamonte.
A través de un fuerte descargo, la AFA aseguró que no existe ninguna deuda exigible y calificó el accionar de ARCA como una denuncia infundada que contradice las normativas vigentes. La entidad sostiene que los pagos que originaron la denuncia se realizaron de manera voluntaria y con antelación a sus respectivos vencimientos, por lo que la judicialización de estas obligaciones resulta, a ojos de la dirigencia, una maniobra arbitraria. Entre los directivos afectados por esta medida judicial se encuentran el presidente Claudio Fabián Tapia, el tesorero Pablo Ariel Toviggino, el director general Gustavo Roberto Lorenzo, el actual secretario general Cristian Ariel Malaspina y su antecesor en el cargo, Víctor Blanco Rodríguez.
Un cronograma supeditado a los tiempos de la justicia
La suspensión de los partidos no es una coincidencia logística, sino un mensaje político y legal que busca resguardar a la conducción en un momento crítico. El calendario de la medida de fuerza coincide estrictamente con los días en los que la cúpula directiva debe presentarse ante los tribunales para prestar declaración. Las indagatorias están programadas para comenzar el jueves 5 de marzo, jornada en la que el presidente Claudio "Chiqui" Tapia deberá comparecer junto a los abogados de la institución. Este proceso continuará el viernes 6 de marzo con las declaraciones de Pablo Toviggino y Gustavo Lorenzo, para finalmente concluir el lunes 9 de marzo con los testimonios de Víctor Blanco Rodríguez y Cristian Malaspina.
Para la dirigencia del fútbol argentino, este cronograma judicial es la prueba de una contradicción con las normas impositivas vigentes. Argumentan que ARCA pretende llevar al terreno penal obligaciones que, según los registros de la propia asociación, ni siquiera han vencido. Esta situación ha generado un frente unido entre los clubes, que decidieron detener la pelota como señal de protesta y apoyo a sus autoridades, entendiendo que el avance de la justicia penal económica pone en riesgo la autonomía y la estabilidad de la institución.
El revés judicial y la intervención de la Cámara
La batalla legal tuvo un capítulo decisivo el pasado 27 de enero, cuando la defensa de Claudio Tapia solicitó formalmente la nulidad del caso. El argumento central de los letrados se basaba en que el propio Ministerio de Economía había dispuesto la suspensión de los juicios fiscales orientados a entidades sin fines de lucro, categoría que ampara a la AFA. No obstante, el juez de la causa rechazó de plano este pedido, respaldando la postura de ARCA y de la fiscalía, quienes consideran que el delito ya está configurado. Ante este escenario, la resolución del conflicto ha pasado a manos de la Cámara Nacional en lo Penal Económico, organismo que deberá decidir si la investigación cuenta con méritos suficientes para continuar.
Mientras la Cámara delibera, el fútbol argentino entra en un cono de sombra. La decisión del Comité Ejecutivo de suspender la actividad refleja la gravedad de una disputa donde la transparencia fiscal y la autonomía deportiva se encuentran en colisión. La parálisis de todas las categorías deja a millones de hinchas a la espera de una resolución que defina no solo el destino procesal de los directivos citados, sino también la normalización de un torneo que hoy se juega más en los expedientes que en el césped.