Cuando el partido ya había terminado y la Selección argentina celebraba junto a sus hinchas la clasificación frente a Inglaterra, una escena inesperada terminó convirtiéndose en una de las imágenes más difundidas del Mundial.
En medio de los festejos, Giovani Lo Celso se agachó para recoger una sábana pintada que había caído junto al borde del área. Luego de levantarla, la desplegó frente al público. Instantes después se sumaron a la escena Cristian Romero y Lisandro Martínez, quienes sostuvieron junto a su compañero la bandera con una inscripción clara: "Las Malvinas son argentinas".
La fotografía recorrió el mundo en pocos minutos y pasó a formar parte de las postales más representativas del triunfo argentino sobre Inglaterra. Sin embargo, esa imagen también abrió un nuevo escenario, ya que horas antes del encuentro las autoridades habían prohibido el ingreso al estadio de cualquier pancarta o bandera que hiciera referencia al conflicto de Malvinas.
Como consecuencia de esa exhibición, la FIFA analiza una posible sanción para los futbolistas que participaron de la fotografía, la cual, según se indicó, sería en principio de carácter económico.
La bandera sigue junto al plantel argentino
Mientras se aguarda una definición sobre la eventual sanción, el objeto protagonista de aquella escena permanece bajo resguardo junto a la delegación argentina. La bandera pasó la noche en el hotel donde se hospeda la Selección y no se descarta que también viaje con el plantel a Nueva York, sede de la final, aunque también existe la posibilidad de que regrese a la tribuna.
Detrás de esa permanencia se encuentra una historia que comenzó varias horas antes del partido y que, según se señala, estuvo marcada por el ingenio, el riesgo y también por una cuota de suerte.
Cómo nació la idea en un hotel de Atlanta
Todo comenzó lejos del Mercedes-Benz Stadium, escenario donde el equipo dirigido por Lionel Scaloni derrotó por 2 a 1 a Inglaterra. En el hotel donde se alojaban en Atlanta, un grupo de hinchas tomó la decisión de intentar ingresar una bandera con la frase "Las Malvinas son argentinas", pese a que la organización no permitía mensajes considerados "políticos".
A esa restricción se había sumado la advertencia de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien había informado que existirían controles especiales para impedir el ingreso de elementos vinculados a la Guerra de Malvinas.
Frente a ese escenario, los hinchas resolvieron fabricar una bandera improvisada. Para ello utilizaron:
- Una sábana del hotel.
- Un aerosol negro.
- La inscripción "Las Malvinas son argentinas".
Luego comenzó el desafío de atravesar el operativo de control para lograr que el mensaje llegara al estadio.
El momento en que la bandera llegó al campo de juego
Según se relata, los hinchas lograron superar los controles y, aunque no tenían entradas para ese sector, permanecieron esperando hasta los minutos finales del encuentro.
Aprovechando el movimiento que se produjo en la tribuna argentina, lograron ubicarse detrás del arco donde Enzo Fernández y Lautaro Martínez marcarían los goles que clasificaron a la Selección para la final. Cuando faltaban apenas cinco minutos para el cierre del partido, un efectivo de seguridad advirtió la situación e intentó retirarlos del lugar.
En medio de la discusión, y luego de que les informaran que irían a buscar a un policía, quienes habían confeccionado la bandera resolvieron "sacrificarla".
Antes de que les fuera retirada o fueran obligados a abandonar el sector, decidieron lanzarla al campo de juego. Sus creadores, quienes pidieron mantener el anonimato para evitar inconvenientes y también para asegurarse la posibilidad de asistir a la final, no imaginaron lo que sucedería después.
Para conseguir que la sábana no perdiera impulso durante el lanzamiento, envolvieron una botella de plástico en su interior. De esa manera, la bandera viajó enrollada por el aire hasta caer cerca del área.
Fue allí donde Giovani Lo Celso se acercó para recogerla. Sin conocer todavía el mensaje que contenía, la desenrolló frente al público. Luego se acercaron Cristian Romero y Lisandro Martínez, quienes la sostuvieron junto a él antes de dejarla extendida sobre el césped.
Del vestuario al hotel de la Selección
Finalizados los festejos, el hincha que había confeccionado la bandera intentó recuperarla. Sin embargo, ya era demasiado tarde. Un colaborador del plantel la había retirado del campo de juego y la llevó hacia el vestuario.
El mayor temor de su creador no era perder un recuerdo personal, sino que la bandera terminara olvidada en algún sector del estadio o fuera descartada.
Horas después llegó la confirmación de que eso no había ocurrido. Patricio Auber, uno de los mozos del plantel argentino, publicó una historia en Instagram junto a la bandera y escribió: "A quien corresponda... ¡Está en buenas manos!".
Al ver esa publicación, quien había confeccionado la bandera supo que se encontraba resguardada y manifestó su intención de recuperarla.
La posibilidad de viajar a Nueva York
Por el momento, la bandera continúa junto a la Selección argentina. Descansa en el hotel del plantel y existe la posibilidad de que acompañe a la delegación hasta Nueva York, antes de regresar a manos de quien la fabricó.
También podría conservarse junto a otros recuerdos reunidos por el staff durante el Mundial, entre ellos:
- Pelotas.
- Camisetas.
- Banderines.
- Las estatuillas al mejor jugador de cada partido.
- Las placas que la AFA recibió de distintos organismos en reconocimiento a su recorrido en el torneo.
Con el paso de las horas, dentro del grupo surgió además una reflexión sobre lo ocurrido. Según se indicó, entendieron que la situación podría haberse evitado, especialmente porque esta Selección suele mantenerse al margen de este tipo de cuestiones, más allá de que la causa Malvinas atraviesa a la enorme mayoría de los argentinos. También reconocieron que el episodio puede derivar en sanciones y generar un ruido innecesario a pocos días de la final.
En ese contexto, Nicolás Tagliafico, uno de los jugadores históricos del ciclo, expresó: "Esa energía, esa motivación de la victoria, te lleva a hacer estas cosas que, por ahí, no está bueno mostrarlo públicamente".
Lo que comenzó como una idea improvisada en un hotel de Atlanta terminó convirtiéndose en una de las imágenes más difundidas del Mundial. Una sábana, un aerosol y una iniciativa que parecía difícil de concretar dieron origen a una postal que ya forma parte de la historia del torneo y que, mientras permanece junto al plantel argentino, incluso podría tener un nuevo capítulo en la final que se disputará en Nueva York.