La abrupta renuncia de Marcelo Gallardo expuso un saldo estadístico que contrasta fuertemente con la ilusión que había generado su retorno a River Plate. Lo que en un principio fue interpretado como el regreso del conductor capaz de encarrilar un proyecto golpeado, terminó derivando en un proceso signado por la irregularidad y, finalmente, por una crisis profunda.
El paralelismo con el segundo ciclo de Carlos Bianchi en Boca Juniors surge de manera inevitable. Ambos entrenadores, referentes absolutos de sus instituciones, regresaron con la misión de revalidar épocas doradas. Sin embargo, el recorrido de cada uno marcó un abismo entre la reconquista total y el derrumbe final.
El Virrey y la reconquista total (2003-2004)
Tras su alejamiento a fines de 2001, Carlos Bianchi volvió a Boca en 2003 con la expectativa de reeditar los éxitos que habían marcado su primera etapa. Lo hizo en un contexto de renovación, apoyándose en figuras juveniles como Carlos Tevez, pero manteniendo la estructura competitiva que lo había llevado a la cima continental.
Los números de su segunda gestión —que se extendió por un año y medio— son elocuentes:
Partidos dirigidos: 90 encuentros
51 victorias
23 empates
16 derrotas
Títulos conquistados: 3 coronas
Copa Libertadores 2003
Torneo Apertura 2003
Copa Intercontinental 2003 ante el Milan
La estadística fría se complementa con un dato histórico: se consagró como el entrenador con más Copas Libertadores de la historia. El hito no sólo consolidó su figura en el club, sino que lo proyectó como referencia continental.
En apenas dieciocho meses, Bianchi logró lo que parecía improbable: repetir la gloria, reafirmar su liderazgo y ampliar su legado. La narrativa de su retorno quedó asociada a la eficacia, la convicción y la capacidad de reinventarse sin perder competitividad.
El Muñeco y un desenlace de crisis (2024-2026)
La historia fue radicalmente distinta en el regreso de Marcelo Gallardo. Asumió a mediados de 2024 con la misión de encarrilar un barco a la deriva tras el ciclo de Martín Demichelis. La expectativa era enorme: se trataba del entrenador que había elevado el estándar competitivo del club en su primera etapa y que volvía para restaurar el orden futbolístico y emocional.
El inicio fue aceptable, pero la eliminación en la Copa Libertadores 2025 ante Palmeiras se convirtió en un punto de quiebre. Aquella derrota dinamitó la estructura emocional y futbolística del equipo, dando paso a una racha adversa impensada para su investidura.
El balance estadístico de su segundo ciclo refleja esa inestabilidad:
Partidos dirigidos: 85 encuentros
35 victorias
32 empates
18 derrotas
Efectividad: 53,72%
Títulos conquistados: Ninguno
El dato más contundente se encuentra en el tramo final. Gallardo se despide tras registrar 12 derrotas en sus últimos 20 partidos, una estadística inédita para el club desde 1910. Además, perdió 10 de las últimas 15 fechas del torneo local, confirmando un declive sostenido que terminó por erosionar cualquier margen de recuperación.
Dos finales, un contraste histórico
El análisis comparativo grafica con claridad las dificultades de replicar años dorados. Mientras Bianchi logró convertir su retorno en una reafirmación de su grandeza, Gallardo no consiguió estabilizar el proyecto ni traducir la expectativa en títulos.
En términos estrictamente numéricos, la diferencia es notoria:
Bianchi: 3 títulos en 90 partidos, con mayoría de victorias y consagración internacional.
Gallardo: 0 títulos en 85 partidos, con una efectividad del 53,72% y una racha final negativa inédita desde 1910.
Ambos procesos reflejan realidades diametralmente opuestas. Uno culminó en consagraciones y récords históricos; el otro, en una renuncia marcada por estadísticas adversas y una crisis deportiva profunda.