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"Pierre Gasly recibió 13.000 amenazas de muerte": la grave denuncia de la FIA

El presidente de la entidad aseguró que el piloto francés recibió miles de amenazas tras el Gran Premio de Madrid, en medio de una controversia vinculada con Franco Colapinto y Oscar Piastri. También defendió el uso de inteligencia artificial para identificar a los responsables y advirtió sobre las consecuencias del odio digital para el automovilismo.

Pierre Gasly y Franco Colapinto
Pierre Gasly y Franco Colapinto

29 Octubre de 2026 16.15

El presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Mohamed Ben Sulayem, denunció que Pierre Gasly recibió 13.000 amenazas de muerte después del Gran Premio de Madrid. La afirmación del dirigente emiratí volvió a instalar el debate sobre el acoso en línea dentro de la Fórmula 1 y la necesidad de establecer mecanismos para frenar las agresiones dirigidas contra pilotos y otros integrantes de la categoría.

Las redes sociales, concebidas como espacios para conectar a las personas, también se convirtieron en escenarios de hostigamiento, insultos y amenazas. El anonimato que ofrecen algunas plataformas facilita que numerosos usuarios agredan a otras personas, una situación que afecta también a las figuras públicas y que tiene una presencia persistente en el ámbito deportivo.

La Fórmula 1 no está al margen de ese fenómeno. Sin embargo, la magnitud de la cifra mencionada por Ben Sulayem llamó la atención, especialmente porque, según la información difundida sobre sus declaraciones, el presidente de la FIA no acompañó la afirmación con documentos que permitieran verificar públicamente las 13.000 amenazas atribuidas al caso de Gasly.

El dirigente realizó esas declaraciones seis semanas después del Gran Premio de Madrid, durante una entrevista concedida al medio The Drive en Austin. Allí insistió en que la lucha contra el acoso digital requiere la participación de todos los sectores vinculados con el deporte.

"Pierre Gasly recibió 13.000 amenazas de muerte, ¡13.000! Si luchamos solos, fracasaremos; no podemos hacerlo solos", sostuvo Ben Sulayem.

El episodio de Madrid

La denuncia se relacionó con una situación ocurrida después del Gran Premio de Madrid, donde Franco Colapinto terminó en la séptima posición, aunque estuvo en riesgo de perder ese lugar frente a Oscar Piastri.

El episodio se produjo en un contexto de competencia en el que el compañero de equipo de Colapinto debía ingresar a boxes y circulaba a una velocidad menor, sin darle espacio para que pudiera concretar un sobrepaso. La situación adquirió relevancia por las características de un circuito con pocas zonas habilitadas para adelantar, lo que complicaba las maniobras y las posibilidades de recuperar posiciones.

La controversia generó tensión entre los aficionados y se convirtió en parte del escenario de hostigamiento en las redes sociales. No obstante, la denuncia sobre las amenazas contra Gasly no correspondió al choque ocurrido en Bakú entre Franco Colapinto y el piloto francés, incidente que también involucró a Lando Norris y dejó a los tres fuera del Gran Premio de Azerbaiyán.

El señalamiento de Ben Sulayem apuntó específicamente a las amenazas que, según afirmó, recibió Gasly después de la carrera disputada en España y que el piloto francés había denunciado unos días más tarde.

El caso volvió a poner en evidencia cómo las controversias deportivas pueden trasladarse desde la pista hacia las plataformas digitales, donde las diferencias entre aficionados pueden derivar en agresiones personales contra los protagonistas de la competencia.

La preocupación por las amenazas

Durante la entrevista, Ben Sulayem también se refirió a otros episodios de hostigamiento que afectan al entorno de la Fórmula 1. El presidente de la FIA mencionó el caso de una comisaria de pista que recibió amenazas de muerte y de violación, una situación que, según relató, la llevó a considerar que no valía la pena continuar con su tarea.

"¿Cómo es posible que alguien se esconda en el garaje de su padre (y se dedique al acoso cibernético) porque un piloto intentaba tomar una curva? Es decir, tuvimos una comisaria de pista que fue amenazada de muerte y violación, así que dijo: 'No vale la pena'. Son voluntarios", expresó.

La referencia amplió el alcance de su denuncia más allá de los pilotos y puso el foco en las personas que participan en la organización de las carreras. Las amenazas contra una comisaria de pista, según el ejemplo expuesto por el dirigente, muestran que el hostigamiento digital puede tener consecuencias sobre quienes colaboran con el desarrollo de las competencias.

Ben Sulayem sostuvo que el problema no puede ser abordado exclusivamente por la FIA. En su planteo, los equipos, los pilotos, los medios de comunicación y los propios aficionados tienen una responsabilidad compartida para evitar que las agresiones se conviertan en una práctica habitual dentro del deporte.

Inteligencia artificial y sanciones

Como parte de las medidas para enfrentar el problema, el presidente de la FIA volvió a mencionar la campaña "Unidos contra el Acoso en Línea", impulsada durante su gestión al frente del organismo. Ben Sulayem defendió la incorporación de herramientas tecnológicas, especialmente sistemas de inteligencia artificial, para identificar a quienes utilizan internet para amenazar o acosar a los protagonistas de la categoría.

"Corremos el riesgo de que el deporte se vuelva viral debido al acoso en línea, y ahí es donde los necesitamos (a fanáticos y medios de comunicación). No hay lugar para los acosadores, porque si no hacemos algo, nuestro deporte estará en ruinas", afirmó.

El dirigente planteó que la estrategia debe combinar la concientización y la educación con el uso de las herramientas de las que dispone la organización. También sostuvo que la FIA debe ejercer sus atribuciones para actuar contra las personas que incurran en conductas de hostigamiento.

"La misión es concienciar y educar, y no solo por parte de la FIA, sino que también debemos usar nuestro poder. Si el odio proviene de un espectador, lo expulsamos (de carreras, eventos, plataformas oficiales, etc.). Si forma parte de los medios de comunicación, lo expulsamos porque tenemos la autoridad. Y si se esconde (en internet), la IA lo desenmascarará. Si exponemos a uno, les garantizo que todos tendrán miedo", sostuvo.

Su propuesta contempla, por lo tanto, distintas formas de intervención según el ámbito en el que se produzcan las agresiones. En el caso de los espectadores, mencionó la posibilidad de expulsarlos de carreras, eventos y plataformas oficiales. Para quienes integran los medios de comunicación, planteó que también pueden aplicarse medidas en función de la autoridad de la organización. En cuanto a los responsables que actúan desde el anonimato en internet, destacó el potencial de la inteligencia artificial para identificarlos.

El antecedente de Lewis Hamilton 

En el debate sobre el acoso en línea, la situación de los aficionados argentinos y su relación con Franco Colapinto ocupó un lugar destacado. Sin embargo, las agresiones contra pilotos no comenzaron con la llegada del corredor argentino a la máxima categoría del automovilismo.

El fenómeno lleva décadas presente en la Fórmula 1 y, según el planteo expuesto, durante mucho tiempo no recibió la atención necesaria. Uno de los antecedentes mencionados es el de Lewis Hamilton, quien posteriormente se convirtió en heptacampeón del mundo y sufrió episodios de racismo por el color de su piel.

En aquellos años, era habitual encontrar en los circuitos espectadores que llevaban máscaras de mono y carteles con mensajes racistas dirigidos contra el piloto británico. Estos episodios muestran que las agresiones hacia los protagonistas del automovilismo ya existían antes de que las redes sociales adquirieran la dimensión actual.

La diferencia es que las plataformas digitales ampliaron las posibilidades de difusión de los mensajes y facilitaron que los ataques trascendieran el ámbito de los circuitos. El caso de Gasly, de acuerdo con las declaraciones de Ben Sulayem, volvió a poner ese problema en el centro de la discusión.

Colapinto pidió que el apoyo no se convierta en agresión

En el caso de Franco Colapinto, el propio piloto intervino cuando el conflicto escaló y grabó un video para dirigirse a sus seguidores. El argentino pidió que el apoyo que recibe no se traduzca en ataques contra otros competidores.

Su mensaje buscó establecer una diferencia entre acompañar su carrera deportiva y participar en agresiones contra quienes compiten con él. La controversia había expuesto cómo las disputas en pista pueden trasladarse a las redes sociales y derivar en enfrentamientos entre comunidades de aficionados.

Por su parte, Flavio Briatore adoptó una postura más contundente. En una entrevista con ESPN, prometió silenciar al joven piloto de 23 años si el acoso en las redes sociales continuaba.

Las intervenciones de Colapinto y Briatore se sumaron al debate sobre la responsabilidad de los protagonistas de la Fórmula 1 frente al comportamiento de sus seguidores. La cuestión planteada por Ben Sulayem es que el vínculo entre los pilotos y sus comunidades de aficionados también debe contemplar límites frente a las amenazas y las agresiones.