El fin de la paridad y el regreso a la victoria
El Club Atlético Boca Juniors logró este domingo un triunfo fundamental que oxigena su presente en el certamen doméstico tras una seguidilla de resultados poco fortuitos. Luego de encadenar tres empates consecutivos que habían generado cierta inquietud en el mundo xeneize, los dirigidos por Claudio Ubeda lograron imponerse por 2 a 0 ante Instituto de Córdoba. Esta victoria no es un dato menor en la estadística, ya que le permitió al equipo alcanzar la línea de los 17 puntos, logrando una escalada estratégica hasta la sexta posición de la Zona A del Torneo Apertura 2026. El encuentro, disputado en un clima de alta tensión competitiva, representó un punto de inflexión para un plantel que necesitaba revalidar su ambición de clasificación en un torneo que no da tregua a los errores.
La eficacia frente al arco, que se le había negado al conjunto de la Ribera en las últimas presentaciones, reapareció en los momentos justos para inclinar la balanza a favor del conjunto local. Este desahogo goleador permitió romper con la inercia de la igualdad y consolidar nuevamente al equipo como un contendiente serio en la lucha por los puestos de vanguardia, devolviendo la confianza tanto al cuerpo técnico como a una parcialidad que colmó el estadio esperando ver el final de la racha de paridades. El triunfo se sintió como una liberación necesaria para un grupo que venía trabajando bien pero no lograba traducir ese dominio en el marcador final.
Un primer tiempo de contrastes tácticos
El desarrollo de los primeros 45 minutos fue un fiel reflejo de dos cosmovisiones futbolísticas opuestas que se cruzaron en el campo de juego de la Bombonera. Boca e Instituto se sacaron chispas en una etapa inicial que, si bien terminó sin goles, estuvo cargada de llegadas y emociones en ambas áreas debido a planteos tácticos muy marcados por parte de los entrenadores. La dinámica del juego estuvo regida por la intención de Claudio Ubeda, quien dispuso que su equipo saliera a dominar el partido y juntar pases con paciencia antes de intentar romper las líneas defensivas del conjunto cordobés.
Por el contrario, la Gloria presentó una propuesta de repliegue táctico, esperando en su propio campo con el objetivo de salir rápido de contra ante cualquier pérdida de balón del local en la zona de gestación. Este choque de estilos generó que ambos conjuntos tuvieran sus oportunidades claras para abrir el marcador, convirtiendo al primer tiempo en un duelo de ida y vuelta constante donde la intensidad física suplió la falta de festejos. Sin embargo, la puntería fue el factor ausente en ese tramo inicial, manteniendo el cero en el marcador y dejando la resolución de la historia para un complemento que traería las mayores alegrías para el público local.
La ráfaga goleadora y el estreno de la Joya
El segundo tiempo fue el escenario donde Boca liquidó el pleito en una ráfaga de lucidez ofensiva que cambió radicalmente el ánimo del estadio. Los dirigidos por Ubeda salieron sumamente enchufados tras el descanso y, en apenas 10 minutos, lograron convertir los dos goles que definieron el rumbo del encuentro y sentenciaron las aspiraciones de Instituto. Los protagonistas de esta victoria clave representaron dos realidades distintas del plantel profesional: la juventud emergente de la cantera y la experiencia necesaria de los refuerzos internacionales en el área rival.
Primero fue el turno de Tomas Aranda, quien a sus cortos 18 años marcó un hito personal y colectivo al convertir su primer tanto con la camiseta de Boca, confirmando por qué es considerado la gran joya de la institución por los especialistas. Poco después, apareció la figura de Adam Bareiro, el delantero paraguayo que volvió a festejar luego de varias fechas de sequía personal. Estos dos impactos consecutivos le permitieron al Xeneize manejar los hilos del partido con mayor holgura, aunque el cierre del encuentro no estuvo exento de algunos sobresaltos médicos y decisiones tecnológicas que mantuvieron la atención de los presentes hasta el final.
El factor VAR y las alarmas por lesiones
A pesar de la ventaja de dos goles conseguida rápidamente, el tramo final del partido presentó nubarrones para el equipo de la Ribera que empañaron parcialmente el festejo total. Instituto logró descontar tras una floja respuesta de Ayrton Costa en la faceta defensiva, lo que pareció poner en riesgo la tranquilidad del resultado en los últimos minutos. Sin embargo, tras la intervención del VAR, la jugada fue anulada por un offside previo, salvando a Boca de un cierre de partido mucho más complejo y permitiéndole mantener la valla invicta hasta el pitazo final del árbitro.
No todas fueron buenas noticias para el entrenador Ubeda en la tarde del domingo, ya que la preocupación se instaló en el cuerpo médico ante la salida prematura de Agustín Marchesin, quien debió abandonar el campo de juego tras sentir una molestia en el aductor. Esta baja en el arco representa un llamado de atención de cara a los próximos compromisos, en un momento donde el equipo parece haber encontrado el rumbo futbolístico pero debe enfrentar el desgaste físico de la alta competencia. Con el triunfo consumado y los tres puntos en el bolsillo, Boca respira, suma en la tabla y mira el futuro con la expectativa renovada de pelear por el título.