El economista y director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, analizó las perspectivas para el próximo dato de inflación correspondiente a junio y explicó cuáles podrían ser los efectos de la reciente escalada del dólar sobre la economía.
De acuerdo con las estimaciones elaboradas por su consultora, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para el sexto mes del año se ubicaría en 1,9%, una cifra que, de confirmarse, consolidaría la tendencia descendente de la inflación y marcaría un quiebre al perforar la barrera del 2%. No obstante, Tiscornia aclaró que esa medición corresponde específicamente a la región del Gran Buenos Aires (GBA).
En declaraciones a Splendid AM 990, el economista sostuvo que existen "bastantes chances de que la inflación quede por debajo del 2%", una evaluación que, según explicó, también encuentra sustento en el comportamiento que suelen mostrar los meses con una marcada estacionalidad.
En ese sentido, indicó que esos períodos suelen arrojar resultados "parecidos" entre las distintas mediciones disponibles, y mencionó como referencia el IPC de la Ciudad de Buenos Aires, sugiriendo que las diferencias entre los distintos indicadores tienden a reducirse cuando intervienen factores estacionales.
Los dos tramos que explican la evolución de la inflación
Durante su análisis, Tiscornia dividió el fenómeno inflacionario en dos etapas claramente diferenciadas, cada una caracterizada por factores específicos que influyeron sobre la evolución de los precios.
Según explicó, el primer tramo comprendió el período entre mayo y octubre de 2025, etapa que estuvo marcada por el impacto previo a las elecciones legislativas.
Posteriormente identificó un segundo tramo, que se extendió desde noviembre en adelante, donde la inflación respondió a la combinación de diversos factores que calificó como severos.
Entre esos elementos mencionó:
- La suba del precio de la carne.
- El turismo de la temporada de verano.
- El aumento del precio internacional del petróleo.
De acuerdo con su explicación, una vez superado ese segundo período, caracterizado por factores de naturaleza transitoria, el proceso inflacionario retomó su sendero descendente.
En ese marco, afirmó:
"Pasado este segundo tramo, que tenía algo transitorio, la inflación volvió a bajar."
Una tendencia descendente, aunque no necesariamente lineal
Si bien destacó que el proceso continúa mostrando una trayectoria favorable, Tiscornia advirtió que esa evolución no implica que todos los meses presenten una reducción uniforme.
El economista sostuvo que la tendencia general sigue siendo a la baja, aunque aclaró que el recorrido puede presentar fluctuaciones temporales.
"La tendencia es a la baja. No quiere decir que vaya a ser lineal y sistemática. Podría ocurrir que la de julio sea más alta que la de junio (por cuestiones de estacionalidad), pero no va a cambiar el fondo de la cuestión", explicó.
De esta manera, diferenció las variaciones mensuales que pueden producirse por razones estacionales del comportamiento estructural que, según su análisis, continúa orientado hacia una desaceleración de la inflación.
La suba del dólar y su posible traslado a los precios
Otro de los ejes centrales de su análisis estuvo relacionado con el comportamiento del tipo de cambio durante el sexto mes del año.
Tiscornia señaló que el aumento registrado por el dólar respondió a distintos factores y remarcó que ese movimiento fue superior a la inflación prevista para el mismo período.
Sin embargo, consideró que todavía no se observó plenamente el fenómeno conocido como carry trade, mediante el cual la suba del tipo de cambio termina trasladándose a los precios de la economía.
Según anticipó, ese efecto podría comenzar a evidenciarse durante julio o en los meses siguientes.
Al mismo tiempo, planteó una diferencia entre el comportamiento esperado del mercado cambiario y la reacción de algunos precios internos.
"Es lógico que el tipo de cambio suba. Lo que no es lógico es que por la suba del tipo de cambio un peluquero, por poner un ejemplo, tenga que aumentar su servicio un 5%. Solo pasa en la Argentina por el descontrol que ha habido siempre", expresó.
Con esa reflexión, el economista sostuvo que el incremento del dólar no debería derivar automáticamente en aumentos generalizados de determinados servicios.
Las perspectivas para la actividad económica
En la parte final de su análisis, Tiscornia se refirió a las proyecciones para la actividad económica tanto para el presente como para el próximo año.
El director de C&T indicó que las mediciones de la consultora proyectan una expansión del 3% para 2026, un ritmo inferior al registrado durante 2025, aunque suficiente para encadenar dos años consecutivos de crecimiento económico.
Según remarcó, se trata de un fenómeno que calificó como "bastante poco común", dado que la economía argentina no suele registrar con frecuencia dos ejercicios consecutivos de expansión.
Además, sostuvo que el país atraviesa un cambio de carácter estructural, proceso en el que algunos sectores logran adaptarse con mayor rapidez que otros.
En ese contexto, explicó que existen actividades que enfrentan mayores dificultades para adecuarse al nuevo escenario económico, aunque consideró que ese proceso continuará desarrollándose.
Finalmente, resumió la visión de la consultora sobre la evolución de la economía con una proyección moderada, pero positiva:
"Hay un cambio bastante estructural en la economía argentina, donde algunos sectores se adaptan con mayor facilidad y a otros les cuesta más. Es un proceso que va a seguir. Estimamos que la economía crecía en torno al 3% este año; no es una gran tasa, pero acumular dos años seguidos de crecimiento es bastante poco común", concluyó.
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