El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, defendió la flexibilización de los créditos en dólares para empresas y explicó los objetivos de la medida durante una conferencia de la Fundación FIEL.
El funcionario puso especial énfasis en que la modificación no apunta a generar una expansión indiscriminada de los préstamos en moneda extranjera. Por el contrario, sostuvo que el Gobierno espera un impacto focalizado, principalmente sobre determinados sectores de la economía que podrían aprovechar las nuevas posibilidades de financiamiento.
"¿Qué es lo que anticipamos? ¿Qué va a haber un boom de créditos en dólares para no exportadores? No, para nada, pero creemos que (va a ayudar) al sector de desarrollos inmobiliarios y las pymes", sostuvo Bausili al referirse a la flexibilización para los préstamos en moneda extranjera que los bancos pueden ofrecer a empresas desde este 19 de agosto.
La definición marca el alcance que el titular del BCRA espera para la nueva herramienta. No se plantea, según explicó, una explosión generalizada del crédito en dólares para empresas que no generan ingresos por exportaciones, sino la apertura de alternativas que puedan ser aprovechadas por sectores concretos.
El objetivo: canalizar los dólares hacia la economía
Bausili explicó que uno de los puntos centrales de la medida está relacionado con la composición del ahorro de los argentinos. Según destacó, una parte importante de ese ahorro se realiza en moneda extranjera o mediante inversiones en bienes raíces.
A partir de esa característica, el Gobierno busca generar mecanismos que permitan que una parte de esos dólares pueda dirigirse hacia el financiamiento de actividades económicas.
El titular del Banco Central remarcó que la flexibilización fue diseñada bajo un criterio que definió como prudente. En ese sentido, señaló: "Lo que buscamos es agregar un grado de flexibilidad, pero haciéndolo en un contexto bien prudente, seguros de que no estamos poniendo en riesgo ninguno de los elementos que nos llevaron a la crisis 2001".
La referencia a la crisis de 2001 aparece así vinculada con el criterio con el que la autoridad monetaria pretende implementar los cambios en los créditos en moneda extranjera. El objetivo es ampliar las posibilidades de financiamiento, pero manteniendo un esquema que, según Bausili, no comprometa los elementos que considera centrales para evitar repetir situaciones asociadas a aquella crisis.
En ese marco, el funcionario identificó a las pymes y al sector inmobiliario como algunos de los segmentos que podrían beneficiarse.
Las empresas que podrían acceder al nuevo esquema
Durante su exposición, Bausili explicó que existe un conjunto de empresas que cuenta con capital en el exterior, pero que hasta ahora encontraba restricciones para utilizar esos recursos como respaldo de operaciones de financiamiento bancario.
"Existe un montón de empresas, sobre todo en el sector pyme o medianas, que tienen capital en el exterior, que lo pueden usar como colateral para financiamiento, pero que por normativa un banco no le puede prestar. Ahora, creemos que en el corto plazo se puede dar", indicó.
La modificación apunta, de acuerdo con esa explicación, a permitir que ese capital pueda cumplir una función diferente dentro de la estructura financiera de esas compañías.
La expectativa del Gobierno está puesta especialmente en la posibilidad de que empresas medianas y pymes puedan utilizar activos que mantienen en el exterior como colateral para obtener financiamiento, una alternativa que, según Bausili, anteriormente estaba limitada por la normativa.
La reforma de la carta orgánica del BCRA
Durante la misma conferencia, Bausili también se refirió al proyecto impulsado para modificar la carta orgánica del Banco Central y profundizó sobre algunos de los objetivos que persigue la iniciativa. Entre los cambios mencionados por el titular de la autoridad monetaria aparece la intención de limitar el financiamiento del BCRA al Tesoro, establecer restricciones sobre la transferencia de utilidades y avanzar en el blindaje institucional del directorio.
El funcionario también cuestionó los mecanismos empleados durante gestiones anteriores para generar utilidades contables y planteó que la reforma busca evitar que esos recursos puedan ser utilizados con fines políticos.
En ese sentido, Bausili definió uno de los objetivos centrales del proyecto con una expresión concreta: "Queremos que el Banco Central sea una institución técnica y no politizada".
La reforma de la carta orgánica se presenta, de acuerdo con lo expuesto por el funcionario, como otra de las herramientas destinadas a modificar el funcionamiento de la autoridad monetaria y establecer límites respecto de su relación financiera con el Tesoro.
Bausili ratificó la política monetaria
Otro de los puntos centrales de la exposición estuvo relacionado con la evolución de los precios durante lo que resta de 2026. Bausili ratificó la política monetaria y manifestó su expectativa de que la inflación continúe moderándose durante los próximos meses. El funcionario sostuvo que las presiones observadas durante el primer trimestre fueron consideradas temporarias y que, posteriormente, dejaron de ejercer presión.
"Las presiones que vimos en el primer trimestre, que considerábamos temporarias, resultaron ser temporarias y dejaron de ejercer presión en el segundo semestre", afirmó.
A partir de ese diagnóstico, señaló que el equipo económico espera que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubique por debajo del 2% en los próximos meses.
La proyección forma parte de la evaluación que Bausili realizó sobre el escenario económico para lo que resta del año y acompaña su ratificación de la política monetaria.
El escenario internacional
A pesar de la expectativa favorable sobre la evolución de la inflación, el titular del Banco Central advirtió que existen factores externos que pueden influir sobre la economía argentina.
Uno de los riesgos señalados está relacionado con una menor actividad entre los principales socios comerciales del país. De producirse ese escenario, podría reducirse la demanda internacional de los productos que exporta la Argentina.
El segundo factor mencionado está vinculado con el costo de la energía. Un aumento en el precio de la energía podría generar una suba de la inflación a nivel global y, a partir de ese movimiento internacional, trasladar parte de ese efecto hacia la economía argentina.
De esta manera, el escenario planteado por Bausili combina expectativas de una inflación inferior al 2% en los próximos meses con la advertencia de que la evolución de la economía internacional puede generar presiones sobre el país.