Crisis textil: Sergio Colatti acusa a Caputo y Adorni de destruir la industria
El industrial santafesino advirtió sobre la "burbuja" en la que operan los funcionarios nacionales y denunció que la apertura comercial indiscriminada pone en riesgo miles de empleos en Santa Fe.

En un escenario de creciente tensión entre el sector productivo y la administración central, el empresario textil Sergio Colatti ha manifestado una profunda indignación frente al rumbo económico que lidera el Gobierno nacional. En declaraciones exclusivas a Cadena 3 Rosario, el referente industrial lanzó críticas frontales dirigidas al ministro de Economía, Luis Caputo, y al vocero presidencial, Manuel Adorni

Según el análisis de Colatti, ambos funcionarios demuestran estar completamente desconectados de la realidad que atraviesa la industria argentina, moviéndose en lo que calificó como una "burbuja de privilegios" que les impide visualizar el impacto de sus medidas.

El detonante de este malestar radica en las recientes admisiones públicas del titular de Hacienda sobre sus hábitos de consumo personal. La reacción de Colatti fue inmediata luego de que Caputo reconociera que no adquiere prendas de vestir en el mercado local, un gesto que el empresario considera una afrenta directa al esfuerzo que realizan miles de trabajadores y dueños de empresas para sostener la producción nacional

En este contexto, la crítica se extendió con dureza hacia la figura del vocero Manuel Adorni, a quien Colatti calificó de "payaso", cuestionando un discurso oficial que, a su juicio, subestima sistemáticamente el impacto social y productivo de las decisiones gubernamentales.

Una industria bajo la amenaza de la competencia extranjera

La preocupación central del sector radica en la implementación de un modelo económico que favorece las importaciones sin establecer resguardos mínimos para los fabricantes locales. El industrial santafesino advirtió que la actividad atraviesa una situación crítica, originada principalmente por la competencia desleal con productos de origen asiático que ingresan al país a valores que las fábricas nacionales no pueden igualar bajo las condiciones actuales. 

Según su visión, se está destruyendo de forma deliberada una industria que genera valor agregado, empleo genuino y desarrollo regional en el interior del país, afectando la estructura misma de la economía santafesina.

El diagnóstico de la situación actual, expresado por el referente de la marca This Week, describe un panorama de fragilidad extrema donde se registra una caída constante de puestos de trabajo genuinos en la provincia de Santa Fe. Esta crisis ya no se limita exclusivamente a las pequeñas unidades productivas, sino que incluso marcas de renombre internacional están sufriendo los efectos del ajuste y la apertura. Como consecuencia directa, fábricas históricas se ven obligadas a achicar drásticamente su estructura de producción o, en los casos más graves, a cerrar sus puertas definitivamente, profundizando un proceso de desindustrialización que elimina sectores que han sido pilares del desarrollo regional por décadas.

Para Colatti, la visión ideológica que rige la gestión de Javier Milei ignora las consecuencias sociales del ajuste en el interior del país, lo que lo llevó a afirmar que los funcionarios nacionales "creen que el mundo termina en José Ignacio". Esta frase sintetiza lo que el sector considera una mirada elitista y centralista que promueve la apertura de mercados sin considerar las asimetrías globales. 

Esta percepción de abandono institucional ha impulsado a los industriales a buscar nuevas formas de representación gremial que sean capaces de canalizar el descontento del sector de manera efectiva ante las autoridades competentes.

Ante la falta de respuestas oficiales, Colatti anunció que diversos empresarios del rubro están impulsando la creación de una nueva cámara empresarial en la provincia de Santa Fe. Los objetivos principales de esta entidad consisten en articular reclamos específicos del sector textil, visibilizar la profundidad de la crisis productiva ante la opinión pública y exigir medidas urgentes que frenen el avance del desempleo en la actividad fabril. 

El empresario fue enfático al señalar que no es posible hablar de libertad de mercado cuando las consecuencias directas son la exclusión de miles de familias del sistema productivo nacional, advirtiendo que, de no mediar una rectificación, el daño estructural sobre el tejido social de Santa Fe será irreversible.