Los activos argentinos atraviesan una jornada de marcada volatilidad este jueves 5 de febrero, operando con una tendencia negativa que afecta tanto a los instrumentos de renta variable como a los de renta fija. En la plaza de Wall Street, las acciones de empresas locales (ADRs) registran retrocesos profundos, mientras el riesgo país se consolida por encima de la barrera de los 500 puntos básicos, situándose específicamente en torno a los 515 puntos.
La mayor presión vendedora se concentra en el sector bancario, un termómetro clave de la confianza inversora. Las entidades financieras muestran indicadores de caída alarmantes en Nueva York, con el Banco Supervielle liderando el desplome al descender un 7,21%. A esta tendencia se sumaron el BBVA, con una baja del 6,39%, el Grupo Financiero Galicia, que retrocedió un 6%, y el Banco Macro, con una pérdida del 5,26%.
Por su parte, el mercado de bonos en dólares también opera a la baja, reflejando el clima de desconfianza. Los Globales muestran retrocesos de hasta el 0,5%, destacándose los títulos GD29 y GD38. En el segmento de los Bonares, la caída es aún más pronunciada, alcanzando el 1,1% en el caso del AL29, seguido por el AL41 con una pérdida del 0,9%.
Impacto en la plaza local y el S&P Merval
A nivel doméstico, el panel líder de la Bolsa porteña, el S&P Merval, replica la debilidad de los mercados externos con una operatoria marcadamente en rojo. El índice refleja bajas del 2,5% en pesos, ubicándose en los 2.941.748,15 puntos, y una caída del 2,9% medido en dólares, situándose en 1.956,51 puntos.
Al igual que en el exterior, el sector financiero es el más castigado por los inversores locales. Las acciones con mayores pérdidas en la city porteña son las de BBVA (-5%), Supervielle (-4,30%), Galicia (-3,73%) y Banco Macro (-3,36%), evidenciando una salida de posiciones ante la falta de catalizadores positivos.
Incertidumbre institucional y el factor FMI
Los analistas del mercado relacionan esta operatoria negativa directamente con la inestabilidad institucional generada por la renuncia de Marco Lavagna al INDEC. Este movimiento ocurre en un momento crítico, dado que se ha postergado la actualización de la medición de inflación, lo que genera dudas sobre la transparencia de las estadísticas oficiales.
Este clima de incertidumbre se ve potenciado por la llegada al país de una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo arriba para realizar la revisión de las metas económicas en un contexto de fragilidad financiera, lo que mantiene a los operadores en una postura de extrema cautela ante las posibles exigencias o conclusiones que puedan surgir de la auditoría internacional.