La economía argentina transitó el mes de febrero bajo una dinámica de precios que no da respiro. Tras un inicio de año complejo, el país enfrentó una inflación mensual alta que continúa marcando el ritmo de la actividad en un contexto de profunda incertidumbre económica. Las miradas, que ya empiezan a posarse con preocupación sobre el mes de marzo, analizan un Índice de Precios al Consumidor (IPC) que, según datos y proyecciones del sector privado, refleja una presión inflacionaria que se niega a retroceder de los niveles críticos.
El contexto previo no es menor. Los últimos datos oficiales disponibles, informados por el INDEC, revelaron que la inflación de enero se situó en un 2,9%. Esta cifra no solo representó una aceleración respecto a diciembre pasado, sino que llevó la inflación acumulada de los últimos 12 meses al 32,4%. Cabe destacar que este informe se dio en un marco de alta tensión institucional, producto de una polémica por cambios en la metodología de medición que derivó en la renuncia de Marco Lavagna como titular del organismo estadístico nacional.
Las proyecciones del sector privado para febrero
Para el segundo mes del año, las perspectivas recolectadas por distintas firmas especializadas y publicadas por Bloomberg Línea no ofrecen un panorama más auspicioso para el bolsillo de los consumidores. Aunque en algunos escenarios teóricos se podría vislumbrar una leve desaceleración técnica respecto a enero, el ritmo de aumento sigue planteando retos significativos para la macroeconomía.
El consenso de las consultoras ubica el IPC de febrero en un rango que oscila entre el 2,6% y el 3%. Este sostenido nivel de incremento de precios se explica, en gran medida, por el comportamiento de rubros sensibles. Los datos técnicos aportados por las principales firmas del sector detallan lo siguiente:
- Eco Go: Estima un aumento mensual de alrededor del 3%, posicionándose en el extremo superior de las proyecciones debido al fuerte empuje de alimentos y bebidas.
- Analytica: Anticipó una suba del 2,8% en el nivel general, detectando una aceleración semanal de precios de alimentos del 0,8% en la región del Gran Buenos Aires durante el mes.
- Fundación Capital: Proyectó una inflación del 2,6%, una de las estimaciones más moderadas, aunque reconociendo presiones consistentes para el consumidor.
Factores de riesgo y la mirada puesta en marzo
La volatilidad de los componentes del IPC y la incertidumbre sobre la evolución de los precios regulados sugieren que el desafío se extenderá durante todo el primer trimestre. Los analistas coinciden en que la inflación permanecerá elevada en marzo, impulsada por factores estacionales y ajustes pendientes.
Informes como el de la firma One 618 advierten que los primeros meses del año estarán condicionados por el inicio del ciclo escolar, rubro que tradicionalmente tracciona el índice general. A esto se suma una preocupación específica en el sector cárnico: la retención de vientres por parte de los productores y una oferta reducida de ganado podrían continuar presionando el precio de la carne en marzo y los meses subsiguientes, desafiando cualquier expectativa de desaceleración rápida.
Conclusión y desafíos macroeconómicos
En conjunto, este panorama sugiere que el primer trimestre del año podría registrar un IPC acumulado superior al del mismo período de 2025. La persistencia de estos niveles inflacionarios plantea serios interrogantes sobre la efectividad de las políticas económicas vigentes, especialmente en un entorno marcado por la volatilidad cambiaria y las tensiones fiscales. La combinación de ajustes en precios regulados, efectos estacionales y la dinámica de los alimentos parece configurar un piso alto para la inflación, dificultando la estabilización de los precios en el corto plazo.