El dilema de las exportaciones 2026: los tres sectores clave frente al freno burocrático de Europa
Nuevas alianzas, negociaciones pendientes y la volatilidad del escenario internacional definirán el comportamiento de las ventas al exterior. Especialistas y entidades anticipan oportunidades y riesgos para los sectores estratégicos.

El año 2025 marcó un punto de inflexión para el comercio exterior argentino. Bajo un clima de tensiones globales derivadas de la imposición de aranceles por parte de EE.UU., que obligó a decenas de naciones a buscar nuevos destinos para sus productos, Argentina logró consolidar la energía como un motor estructural. Sin embargo, los números reflejan un desafío de magnitud: aunque se alcanzó un superávit de USD 11.286 millones, esta cifra representó una reducción del 40% respecto a 2024. La causa principal de esta contracción fue un crecimiento de las importaciones que superó en 2,7 veces al de las exportaciones.

A pesar de este cierre, el país inicia el 2026 con un tablero de acuerdos internacionales que prometen dinamizar el sector, aunque su implementación efectiva permanece sujeta a tiempos institucionales y políticos inciertos.

El mapa de los acuerdos: entre logros y parálisis

La agenda de negociaciones internacionales arrojó resultados históricos, pero con matices de implementación. En septiembre pasado, se concretó la firma del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). Este bloque, integrado por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, abre un mercado de casi 300 millones de personas con un PBI combinado superior a los USD 4,3 billones.

En paralelo, el Acuerdo Marco de Comercio Recíproco e Inversión con EE.UU. fue recibido con optimismo por el sector exportador. Este pacto contempla:

Reducción de aranceles en industrias clave.

Eliminación de trámites burocráticos y alineamiento de estándares.

Fortalecimiento de la protección a la propiedad intelectual.

Compromisos en materia de trabajo y medio ambiente.

No obstante, el acuerdo más ambicioso —el libre comercio entre la UE y el Mercosur tras 25 años de tratativas— enfrenta un nuevo escollo. Apenas cuatro días después de su rúbrica, el Parlamento Europeo paralizó la ratificación para que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea revise su compatibilidad comunitaria, un proceso que podría demorar entre 18 y 24 meses.

Voces de alerta: la realidad del bloque europeo

Desde la Cámara de Exportadores (CERA), su director Fernando Landa analiza que la Comisión Europea podría intentar que la parte comercial rija de forma inmediata al tener aval del Consejo, aunque esto tensaría los vínculos con el Legislativo europeo.

Por su parte, Jorge Berciano, director de Unexar, aporta una visión más cauta basada en datos del 2025. Argentina registró un déficit comercial de casi USD 2.000 millones con la UE, con importaciones creciendo al 14% frente a un modesto 2,6% de las exportaciones. Berciano advierte sobre las Cláusulas de Salvaguarda que la UE se reservó esta semana, permitiéndole suspender beneficios arancelarios a la carne del Mercosur si los volúmenes o precios bajos afectan a productores de Italia y Francia.

Marisa Bircher, directora de Biglobal, sintetiza que el desafío de 2026 será la "implementación efectiva", condicionada por procesos administrativos que, en el caso del acuerdo con EE.UU., se esperan cerrar próximamente, aunque el impacto real en la balanza se verificaría recién hacia 2027.

Proyecciones económicas y nuevos motores

Para el ciclo 2026, la consultora Abeceb prevé un ritmo de ventas externas ligeramente menor al de 2025, bajo un escenario climático neutral. Se espera que el superávit comercial ronde los USD 10.000 millones.

Las estimaciones de CERA sitúan las exportaciones totales en USD 89.974 millones, sustentadas en sectores que alcanzaron récords o desempeños históricos:

Agroindustria: USD 34.000 millones (con una campaña de maíz proyectada como histórica).

Energía: USD 12.000 millones, consolidándose como eje estructural.

Minería: Tras un 2025 récord, se mantiene como pilar de crecimiento.

En contrapartida, la consultora LCG estima un crecimiento de las importaciones del 9,5% (USD 83.000 millones) debido a la mayor fluidez en los mecanismos de compra y el crecimiento de la actividad. Esto situaría el superávit en apenas USD 6.000 millones, un tercio de lo observado en 2024.

Competitividad y tipo de cambio

El debate sobre la competitividad sistémica cobra relevancia este año. Para la CERA, el tipo de cambio actual es "razonable" gracias al ajuste de bandas cambiarias según la inflación, lo que reduce el riesgo de atraso. Sin embargo, advierten que los retrasos en la devolución del IVA y reintegros imponen una carga financiera que deriva en pérdidas económicas.

Finalmente, Bircher enfatiza que el tipo de cambio es una condición necesaria pero no suficiente. La capacidad exportadora de 2026 dependerá de los costos domésticos en dólares, la productividad, el financiamiento y el acceso efectivo a mercados frente a competidores globales, en un tablero internacional donde la relación entre EE.UU. y China continuará dictando la volatilidad de los precios.