El dólar oficial volvió a subir y alcanzó un nuevo máximo del año
La cotización mayorista avanzó más de un 5% durante junio registrando el mayor incremento mensual en casi un año, mientras el Banco Central desacelera su ritmo de compras pero logra superar la meta anual de reservas de 2026.

El mercado cambiario oficial comenzó la semana exhibiendo una nueva tendencia al alza que llevó a la divisa estadounidense a registrar su valor más alto en lo que va del año en curso. En las pizarras operativas del segmento minorista del Banco Nación, la cotización abrió la jornada posicionándose firmemente en los $1.500 para la venta. De forma simultánea, en el segmento donde operan los grandes jugadores e instituciones financieras, el denominado dólar mayorista se ubicó de manera exacta en los $1.480. Este reajuste de valores consolida un avance acumulado superior al 5% durante el transcurso del mes de junio, transformándose formalmente en el mayor incremento mensual registrado dentro de la plaza cambiaria de la región en casi un año.

Al analizar en perspectiva histórica reciente el comportamiento del valor del billete en el sector mayorista, los registros estadísticos reflejan que la cotización actual quedó apenas por debajo del nivel máximo absoluto alcanzado previamente el 3 de noviembre de 2025, una jornada de alta volatilidad en la cual el indicador cerró en un valor de $1.482. No obstante, a pesar de la reciente escalada y la aceleración observada en las últimas ruedas operativas, los datos técnicos demuestran que el valor de la divisa oficial continúa operando lejos del límite superior establecido formalmente en el esquema de bandas cambiarias, el cual se encuentra actualmente fijado por las autoridades reguladoras en los $1.805,38.

Evolución reciente del tipo de cambio y volumen comercial

Para comprender la dinámica que describe el comportamiento reciente de la divisa estadounidense, es preciso evaluar el arrastre estadístico de las semanas precedentes. Durante la semana pasada, el dólar mayorista acumuló una suba total de $16, una cifra que representa de manera porcentual un incremento equivalente al 1,1%. Dicho movimiento se produjo inmediatamente después de registrarse un salto todavía más abrupto de $33 en la semana inmediatamente anterior, lo que da cuenta de una aceleración constante en las cotizaciones cambiarias oficiales. En lo que respecta a la liquidez y profundidad del mercado de contado, los registros demuestran que en la última rueda el volumen operado superó de manera holgada los U$S 817 millones.

Por otro lado, al realizar un relevamiento pormenorizado del segmento minorista que afecta de forma directa al público general, el promedio de las cotizaciones de las diversas entidades financieras que es relevado diariamente por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se ubicó de forma exacta en los $1.498,22 para la venta. En absoluta sintonía con estos valores en ascenso, el denominado dólar tarjeta —que grava y rige los consumos en moneda extranjera en el exterior— operó con firmeza posicionándose en los $1.943,50.

Factores de presión internacional y el contexto de la región

La explicación de este reajuste cambiario a nivel local no responde exclusivamente a dinámicas internas, sino que se encuentra fuertemente vinculada con el plano internacional global. En los mercados financieros externos se experimentó un marcado fortalecimiento global del dólar, el cual estuvo impulsado de manera directa por la adopción de una postura de política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. Este sesgo contractivo en la economía estadounidense generó de inmediato una fuerte presión devaluatoria generalizada sobre el conjunto de las monedas emergentes.

En este complejo escenario macroeconómico, el peso argentino acompañó fielmente movimientos de depreciación similares a los que se registraron de forma simultánea en otras economías del entorno geográfico regional. Entre estas monedas de la región que mostraron debilidad frente al dólar global se destacan de manera explícita el real brasileño y el peso chileno, evidenciando un correlato directo en las variables de competitividad cambiaria de la zona.

Condiciones de la economía doméstica y presiones estacionales

A nivel de la economía local, confluyeron múltiples factores tanto estacionales como financieros que alteraron la oferta y la demanda genuina de divisas dentro de la plaza bancaria. En primer lugar, el mercado cambiario doméstico comenzó a transitar formalmente la etapa final del proceso de liquidación de la denominada cosecha gruesa. Este ciclo productivo estacional implica, por su naturaleza, una reducción sustancial en el flujo e ingreso de divisas provenientes de manera directa del sector agroexportador, restando volumen al lado de la oferta.

Por el lado de la demanda interna de divisas, se observaron presiones concurrentes que impulsaron de forma notable la necesidad de cobertura tanto de actores corporativos como de particulares:

El vuelco de liquidez al mercado provocado de manera directa por el pago del medio aguinaldo a la masa de trabajadores.

Un proceso de dolarización de excedentes financieros llevado adelante activamente por empresas de diversos rubros e inversores privados.

Cuestiones técnicas e instrumentos de intervención en la plaza

Más allá de las variables tradicionales de oferta comercial y demanda estacional, existieron determinantes puramente técnicos y regulatorios que terminaron de moldear el comportamiento del tipo de cambio oficial durante las últimas jornadas operativas. Estos aspectos clave se listan a continuación:

El desarme generalizado de posiciones financieras en pesos por parte de los agentes que operan en el mercado doméstico.

Una mayor flexibilidad regulatoria otorgada para que las denominadas sociedades de bolsa puedan operar de manera directa en el mercado cambiario tradicional.

La reaparición de forma explícita y la intervención directa del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el mercado de futuros cambiarios.

Las compras del Banco Central y el cumplimiento de metas anuales

En paralelo al desarrollo de todas estas tensiones de mercado, la autoridad de la entidad monetaria mantuvo su política de acumulación y compra de divisas en el mercado oficial de cambios. No obstante, dicha intervención se ejecutó a un ritmo visiblemente inferior al que se venía observando en los meses anteriores de la gestión. El balance numérico de las intervenciones arroja los siguientes datos técnicos detallados:

Intervención diaria: La autoridad monetaria del país adquirió una suma de U$S 25 millones en el marco de una rueda cambiaria que registró un volumen operado total de U$S 821 millones. Dicha compra representó de manera aproximada el 3% del total negociado en esa jornada bursátil.

Acumulado mensual de reservas: Con la adición de este resultado diario, el saldo comprador acumulado global alcanzado por el organismo durante el transcurso del mes de junio ascendió a los U$S 1.371 millones.

Acumulado anual neto de 2026: Por su parte, las compras netas acumuladas realizadas en lo que va del año 2026 alcanzaron la cifra de U$S 11.118 millones.

Desempeño respecto a las metas fijadas: Con este volumen acumulado de compras netas, la institución monetaria logró superar de manera exitosa la meta anual oficial de acumulación que estaba fijada en los U$S 10.000 millones para todo el período en curso. Pese al cumplimiento de este objetivo primordial de reservas, los datos demuestran de igual modo la existencia de una clara desaceleración en el ritmo de captación diaria de reservas en comparación directa con los elevados niveles mensuales que se habían observado originalmente durante los meses previos de abril y mayo.