El Gobierno avanza con cierres de sucursales del Banco Nación
Aseguran que el objetivo es que el banco público sea más eficiente y contribuir a reducir el déficit fiscal.

El presidente Javier Milei firmó un decreto que transforma al Banco Nación de una sociedad del Estado a una sociedad anónima, un primer paso hacia su eventual privatización. Como parte de este proceso, el Gobierno ya proyecta el cierre de varias sucursales y el despido de empleados en distintas provincias, con el objetivo de hacer la entidad más eficiente y reducir el déficit fiscal.

Aunque el decreto no menciona explícitamente estas medidas, fuentes oficiales confirmaron que existen estudios para determinar qué sucursales serán cerradas y cuántos empleados serán desvinculados antes de que el Congreso debata la privatización del banco.

Cierres de sucursales y despidos: ¿qué provincias serán afectadas?

El Gobierno planea priorizar el cierre de sucursales en municipios con las tasas más altas de impuestos. En la lista de los 50 municipios más costosos figuran numerosas localidades de la Provincia de Buenos Aires, entre ellas:

  • La Matanza, Quilmes, San Isidro, Vicente López, Lomas de Zamora, Berazategui, Lanús y Morón.

Otras provincias también están en la mira, como:

  • Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Salta, San Luis, Tucumán, Neuquén y Chubut.

El Banco Nación ya había reducido su planta en un 7% en 2024, lo que representó la desvinculación de aproximadamente 1.000 empleados. Ahora, se prevé un nuevo ajuste que podría afectar a más trabajadores, especialmente en los municipios donde la rentabilidad de las sucursales no justifique su continuidad.

El antecedente de La Pampa y la reacción de los municipios

El antecedente más reciente de esta política se remonta a octubre de 2023, cuando el entonces ministro de Economía, Luis Caputo, anunció el cierre de 9 de las 14 sucursales del Banco Nación en La Pampa. La medida fue una represalia contra el gobernador Sergio Ziliotto, quien había aumentado la alícuota del impuesto sobre los ingresos brutos que afectaba a créditos para familias y PYMEs.

Aquella decisión generó una fuerte resistencia en la provincia, con protestas de intendentes y reclamos judiciales para frenar los cierres. Ahora, con la extensión de esta política a otros distritos, es probable que se desaten nuevas disputas legales y conflictos con los gobiernos locales.

¿Qué sigue para el Banco Nación? Privatización en la mira

El Gobierno de Milei tiene como objetivo final privatizar el Banco Nación, pero aún no ha definido cuándo enviará el proyecto al Congreso. Si bien el Ejecutivo ya convirtió a todas las empresas estatales en sociedades anónimas, el Parlamento solo autorizó la privatización de ocho.

Para atraer inversores y facilitar la venta, el Gobierno trabaja en la reestructuración de la entidad. Esto incluye ajustes en la plantilla de empleados, reducción de costos operativos y revisión de contratos laborales. Federico Sturzenegger, a cargo del área de Transformación del Estado, y Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, lideran este proceso con el objetivo de hacer al banco más atractivo para el sector privado.

Resistencia sindical y oposición política

El plan de Milei enfrenta una fuerte oposición sindical y política. Sergio Palazzo, líder de La Bancaria y dirigente vinculado al kirchnerismo, calificó la medida como una "estafa" y anticipó una fuerte resistencia a los despidos y cierres.

Por su parte, algunos sectores políticos han expresado su preocupación por el impacto social de la privatización del Banco Nación, una entidad clave en el financiamiento de PYMEs y economías regionales. Sin embargo, desde el Gobierno aseguran que el banco "perdió el foco de su actividad" y que la transformación es necesaria para modernizarlo y garantizar su sostenibilidad.

Un futuro incierto para el Banco Nación

La decisión de Javier Milei de transformar el Banco Nación en una sociedad anónima marca el inicio de un proceso que podría cambiar radicalmente el sistema financiero del país. La reducción de sucursales y personal, junto con la futura privatización, generan incertidumbre tanto entre los empleados del banco como en los municipios afectados.

A medida que el Gobierno avanza con su plan de ajuste, la resistencia sindical y las posibles trabas en el Congreso podrían frenar o modificar el rumbo de la privatización. Lo que es seguro es que el Banco Nación se encuentra en el centro de una de las reformas económicas más polémicas de la actual administración.