El inicio de la denominada "Fase 4" del plan monetario ha arrojado resultados que incluso los analistas más optimistas tildan de "óptimos". En lo que va de enero, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha logrado mantener una racha compradora ininterrumpida, acumulando aproximadamente USD 685 millones en la primera quincena. De mantenerse esta tendencia, la entidad podría superar con holgura los USD 1.000 millones de compras netas en el mes.
Esta acumulación de reservas se produce en un contexto de calma cambiaria. El viernes pasado, el dólar minorista cerró en $1.455, mientras que el mayorista se ubicó en $1.430, marcando los valores más bajos en lo que va del año.
Los pilares del excedente de divisas
Según los últimos informes financieros, la caída en la cotización del dólar responde a una combinación de factores estratégicos y de mercado:
Tasas de interés positivas: El Tesoro Nacional ha elevado las tasas para plazos cortos (Lecap a uno y dos meses), alcanzando un 50% anual. Esto ha incentivado a los inversores a mantenerse en pesos, restando presión a la demanda de moneda extranjera.
Desaceleración de la dolarización: Tras la incertidumbre del periodo legislativo del año pasado, el apetito por el dólar como cobertura ha caído drásticamente. En noviembre, las compras para atesoramiento bajaron a USD 1.000 millones, una cifra significativamente menor a los picos de USD 4.600 millones registrados en septiembre.
Ingreso de capitales financieros: Empresas líderes como Telecom y Banco Macro han logrado colocar deuda en el exterior por montos que suman los USD 1.000 millones, divisas que están ingresando al mercado local.
La Fase 4 y la remonetización
El eje central de esta nueva etapa es la remonetización de la economía. El BCRA busca emitir pesos de manera controlada contra la compra de reservas, apuntando a un objetivo anual de adquisición de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones.
Hasta el momento, la autoridad monetaria ya inyectó cerca de un billón de pesos (equivalente al 2,1% de la base monetaria) mediante este mecanismo, un proceso que cuenta con el visto bueno del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya vocera destacó que la acumulación de reservas se está dando "más rápido de lo esperado".
Desafíos: Inflación y empleo
A pesar del éxito financiero, el plan enfrenta retos en la economía real. La inflación de diciembre cerró en un 2,8%, cifra levemente superior a lo previsto, impulsada por el reacomodamiento de las tarifas de servicios públicos. No obstante, se espera que en enero el índice se acerque al 2% y que perfore ese nivel a partir de febrero.
Por otro lado, la actividad económica muestra signos de fatiga en la transición. Datos oficiales reflejan una pérdida de puestos de trabajo en sectores como la industria, la construcción y el comercio minorista, en un proceso donde las empresas buscan mayor eficiencia operativa frente a la caída de la demanda interna y la irrupción de nuevas tecnologías de automatización.
Perspectivas de cara al futuro
El cierre del año 2025 con superávit financiero (0,2%) y primario (1,4% del PBI) se mantiene como la principal carta de presentación del equipo económico ante Wall Street. La consolidación de las cuentas fiscales y el aumento de las reservas están allanando el camino para lo que el mercado financiero espera sea la noticia del año: el regreso definitivo de la Argentina al financiamiento internacional voluntario.