El endeudamiento de los hogares se convirtió en el epicentro de las preocupaciones económicas al encender todas las alarmas durante el mes de julio. La situación revela que 5,9 millones de personas acumulan deudas con atrasos superiores a 90 días, una cifra que grafica la magnitud de un fenómeno de masividad indiscutible. Este universo de morosos representa aproximadamente el 28% de los 20,8 millones de deudores contabilizados en el sistema. Los datos surgen de un relevamiento privado fundamentado en información oficial proveniente de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), cuyas estimaciones pertenecen a la consultora 1816 y anticipan parte del contenido que el BCRA difundirá próximamente en su Informe de Bancos.
La dimensión del problema adquiere mayor nitidez al observar la distribución de los montos adeudados. La mitad de las personas que se encuentran en esa situación de atraso prolongado debe menos de $626.000. Si bien nominalmente podría parecer una cifra acotada, el monto adquiere un peso verdaderamente desmedido al contrastarlo con la realidad salarial del país. De acuerdo con los datos del INDEC citados en el propio informe, la mitad de los trabajadores ocupados percibe menos de $800.000 mensuales, lo que deja en evidencia la extrema vulnerabilidad de los presupuestos domésticos frente a cualquier imprevisto o contracción de ingresos.
El desplome en el sistema bancario y el impacto fuera de él
Dentro del sistema financiero formal, la radiografía muestra un deterioro drástico y generalizado. La morosidad de los hogares llegó al 12,94%, contrastando fuertemente con la situación del sector corporativo, donde la irregularidad se ubicó en un moderado 3,61%. Este contraste subraya que el peso del ajuste y las dificultades de pago recaen primordialmente sobre las familias y no sobre las empresas. El agravamiento de este escenario se comprende mejor al realizar una perspectiva histórica reciente: en octubre de 2024, la irregularidad de los hogares era de apenas el 2,5%, lo que marca un salto exponencial hasta alcanzar casi el 13% en el mes de julio.
El problema no constituye una anomalía aislada de unas pocas entidades, sino que se extendió de manera transversal por todo el mercado. La mora aumentó en 23 de los 30 principales bancos relevados, confirmando la amplitud sistémica del fenómeno. Sin embargo, la gravedad se profundiza de manera drástica al salir del perímetro bancario tradicional. Entre las entidades no financieras de crédito, la morosidad trepó al alarmante 33,69%. En este segmento no bancario, dos actores principales —Mercado Pago y Tarjeta Naranja— concentran en conjunto el 54% del mercado considerado por el informe, posicionándose como los espacios donde con mayor intensidad se reflejan las tensiones financieras de los consumidores.
Estrategias de supervivencia y perspectivas macroeconómicas
Ante la imposibilidad material de hacer frente a los compromisos en los plazos originales, las familias han recurrido masivamente a herramientas de alivio financiero. Las refinanciaciones alcanzaron un nivel récord de $2,6 billones, un monto que equivale al 3,7% del saldo total de crédito otorgado a los hogares. Estas reestructuraciones financieras se perfilan como un mecanismo potencial para reducir progresivamente los niveles de mora. No obstante, las características técnicas del sistema determinan que este proceso demanda varios meses de transición antes de que un deudor logre dejar de figurar formalmente como moroso en los registros oficiales.
A pesar de la contundencia de estas cifras, los analistas de la consultora 1816 aportaron matices sobre el impacto macroeconómico general. Desde la firma señalaron que este elevado nivel de endeudamiento irregular no implica necesariamente que la economía en su conjunto no pueda crecer. Sin embargo, la advertencia radica en que la extraordinaria cantidad de hogares afectados transforma de forma directa a la morosidad en un problema social y económico de alta relevancia para una porción sumamente significativa de la población, poniendo en jaque la estabilidad financiera cotidiana de millones de ciudadanos.