• Dólar
  • BNA $1370 ~ $1420
  • BLUE $1415 ~ $1435
  • TURISTA $1781 ~ $1781

32 C ° ST 37.62 °

Unión Radio 91.3 en vivo

El fin de una era industrial

Fate anuncia el cierre definitivo de su planta y el despido de 920 trabajadores

Tras ocho décadas de trayectoria, el principal fabricante nacional de neumáticos cesa sus operaciones en Virreyes, acorralado por la caída del consumo, la falta de competitividad y un entorno macroeconómico hostil.

18 Febrero de 2026 07.42

La industria manufacturera argentina ha recibido un golpe letal en uno de sus pilares históricos. FATE S.A.I.C.I., la firma con más de 80 años de actividad en el país, ha comunicado oficialmente el cierre definitivo de su planta industrial ubicada en Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires. Esta decisión, de una magnitud sin precedentes para el sector, conlleva el despido de 920 empleados, marcando el fin de una trayectoria que definió la movilidad y el transporte en la región durante casi un siglo.

A través de un comunicado firmado por su directorio, la compañía informó que, a partir del día de la fecha, deja de operar en su emblemática sede bonaerense. Los argumentos esgrimidos por la empresa apuntan a una inviabilidad estructural generada por los cambios en las condiciones de mercado. A pesar de haber sido un referente en inversión permanente y desarrollo tecnológico de avanzada, Fate no logró sortear una crisis que se venía gestando desde hace años.

La relevancia de Fate en el entramado productivo nacional es innegable. La firma fue pionera en hitos clave:

Abastecimiento de neumáticos radiales a la plataforma automotriz local por primera vez en la historia.

Único productor nacional de neumáticos radiales destinados al transporte pesado.

Consolidación de una fuerte presencia exportadora, compitiendo en mercados exigentes como Europa, Estados Unidos y América Latina.

Una crisis multidimensional: 2019-2024

El camino hacia este cierre definitivo no fue repentino, sino el resultado de un deterioro sostenido en el tiempo. El historial de ajustes comenzó en 2019, cuando la empresa aplicó una reducción de 450 puestos de trabajo. Situaciones críticas similares se repitieron durante los años 2021 y 2022, dejando en evidencia la fragilidad de la operación.

En julio de 2024, la situación alcanzó un punto de no retorno. Fate se vio obligada a solicitar la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la gestión del presidente Javier Milei. Esta medida fue la respuesta directa a una abrupta caída de ventas y a la pérdida sistemática de mercados de exportación, consecuencia directa del conflicto gremial que paralizó al sector en 2022.

Los dactores detrás del colapso

La dirección de la empresa ha sido enfática al señalar los obstáculos que dinamitaron su competitividad. Durante la primera mitad de 2024, la firma sufrió pérdidas por más de US$30 millones, una cifra insostenible que obligó a intentar una adecuación de las operaciones productivas. En mayo de ese mismo año, ya se habían anunciado 200 despidos en un intento desesperado por ajustar la estructura a la "nueva realidad".

Según la compañía, la falta de competitividad se fundamenta en un complejo entramado de factores:

Caída del 30% en la demanda interna, reflejo de una contracción económica severa.

Sobrecarga impositiva y restricciones cambiarias para el pago de insumos importados.

Deficiente infraestructura y sobrecostos derivados de la legislación laboral actual.

Baja productividad laboral y elevados índices de ausentismo.

Alta conflictividad gremial, que la empresa señala como un factor determinante en la pérdida de confianza de los mercados externos.

Un futuro incierto para el sector

El cierre de Fate no solo representa la pérdida de 920 empleos directos, sino que también deja un vacío en la cadena de valor automotriz. La empresa, que alguna vez fue el baluarte de la calidad y el compromiso industrial, cierra sus puertas denunciando una persistente falta de competitividad en los costos que ha generado fuertes pérdidas acumuladas desde fines del año pasado. Con la apertura importadora como telón de fondo y un consumo que no da señales de recuperación, el adiós de la planta de Virreyes simboliza el fin de un modelo productivo que no pudo resistir las presiones del contexto actual.