Jubilados: la canasta básica llega a $1,8 millones y ya cuadruplica el haber mínimo
Un informe de la Defensoría de la Tercera Edad revela que el costo de vida de los adultos mayores supera ampliamente los ingresos previsionales. Alimentos, medicamentos y vivienda concentran la mayor parte de los gastos.

La canasta básica del jubilado en Argentina alcanzó los $1.824.682, consolidando una brecha cada vez más pronunciada entre el costo real de vida de los adultos mayores y los ingresos que perciben por el sistema previsional. El dato surge de un relevamiento elaborado por la Defensoría de la Tercera Edad, que actualiza este indicador cada seis meses y que evidencia un aumento significativo en el período reciente.

De acuerdo con el informe, el monto actual representa un incremento de $310.608, lo que equivale a una suba del 20,51% respecto de los $1.514.074 registrados en octubre del año pasado. Este indicador sintetiza el gasto mínimo necesario para cubrir necesidades esenciales de las personas mayores y pone en evidencia una situación que el propio informe describe como una historia que se repite.

La medición refleja el impacto de la inflación sobre rubros fundamentales y confirma, según el documento, la situación de precariedad y vulnerabilidad que atraviesan millones de jubilados y pensionados en el país.

Cómo se calcula la canasta básica del jubilado

El relevamiento se realiza en los principales centros urbanos del país, donde reside la mayor proporción de personas mayores. Para ello se analizan precios y gastos en diferentes regiones urbanas. El cálculo incluye una serie de gastos indispensables que forman parte de la vida cotidiana de los adultos mayores. Entre ellos se contemplan alimentación, medicamentos, vivienda, limpieza y otros insumos básicos.

También se consideran los gastos de vivienda, que abarcan tanto el mantenimiento de un inmueble propio como el alquiler o el costo de vivir en pensiones para adultos mayores.

En el caso del rubro insumos de farmacia y medicamentos, el informe toma en cuenta diversas patologías y contempla el descuento que se aplica en farmacias según la obra social del jubilado, según explicó el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino.

Alimentos y medicamentos concentran casi la mitad del gasto

El análisis detallado de la canasta básica revela que casi la mitad del gasto mensual se concentra en dos rubros esenciales: alimentación y medicamentos. La distribución de los principales componentes es la siguiente:

Alimentación: $410.640 (23%)

Insumos de farmacia y medicamentos: $503.600 (28%)

Vivienda: $360.150 (20%)

Limpieza: $116.008 (6%)

Estos datos muestran que los gastos vinculados a la salud ocupan el mayor porcentaje del presupuesto, un aspecto particularmente relevante para la población adulta mayor.

En el rubro de medicamentos, el informe señala que uno de los factores que incide en el aumento del gasto es la política del PAMI, que amplió los remedios de venta libre —sin descuentos— y redujo los porcentajes de descuento sobre los medicamentos recetados, incluso considerando el beneficio que otorga la obra social del jubilado.

Ingresos muy por debajo del costo real de vida

El informe de la Defensoría también destaca la enorme distancia entre el costo de la canasta y los ingresos que perciben los adultos mayores. Según los datos relevados:

Más de 4,5 millones de jubilados perciben $430.000 por todo concepto.

Casi un millón de personas con discapacidad reciben $328.000.

Estos montos incluyen el bono de hasta $70.000, un complemento que, según el informe, debería actualizarse hasta casi el triple, es decir, cerca de $190.000 para mantener su valor real.

Además, el documento advierte que este bono no se tiene en cuenta para el cálculo del aguinaldo, lo que reduce aún más el impacto de ese ingreso adicional en los haberes.

El bono congelado y su impacto en los haberes

El sistema de actualización previsional establece que los haberes se ajustan mensualmente según la inflación de los dos meses anteriores. Sin embargo, este mecanismo no impacta de la misma manera en todos los beneficiarios.

En particular, unos 4,5 millones de jubilados y pensionados reciben aumentos menores debido a que el bono de hasta $70.000 permanece congelado desde marzo de 2024. Durante el mes de marzo actual, el bono continúa sin modificaciones, y el informe remarca que en el Presupuesto 2026 no existe ninguna referencia a un incremento de ese monto.

La triple crisis que afecta a los adultos mayores

Para el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, el escenario actual refleja un deterioro sostenido en las condiciones de vida de los adultos mayores. Según explicó, los ingresos actuales obligan a muchos jubilados a buscar alternativas para poder sostener su subsistencia cotidiana.

"Esos valores llevan a que tengan que proveerse de la subsistencia trabajando hasta que la salud se lo permita o mendigando subsidios, comida, medicamentos", afirmó Semino.

El especialista sostiene que la población adulta mayor enfrenta una triple crisis estructural, caracterizada por:

crisis alimentaria

crisis sanitaria

crisis habitacional

Esta situación, indicó, viene siendo denunciada desde la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría, que advierte sobre las dificultades crecientes que enfrentan las personas mayores para cubrir sus necesidades básicas.

Un sistema atado a la inflación

Otro de los puntos que destaca el informe es el impacto del mecanismo de actualización basado exclusivamente en la inflación. El documento advierte que este esquema mantiene los haberes en los actuales niveles deprimidos, incluso en escenarios donde la economía, los salarios o la recaudación tributaria crezcan.

En consecuencia, el sistema previsional queda anclado a valores que no logran acompañar el costo real de vida, lo que profundiza la brecha entre ingresos y gastos que enfrentan los adultos mayores.

En ese contexto, la cifra de $1.824.682 como costo mensual mínimo para un jubilado no solo funciona como un indicador económico, sino también como un reflejo de las dificultades estructurales que atraviesa el sistema previsional frente al encarecimiento de las condiciones de vida.