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Informe del Banco Central

La morosidad de las familias volvió a subir y ya es la más alta en más de dos décadas

Tras haber frenado su escalada en junio, los atrasos en las deudas familiares retomaron el alza en julio y alcanzaron el nivel más alto en más de 20 años. El deterioro del indicador contrasta con una baja en la probabilidad estimada de default y expone las dificultades que atraviesa el consumo.

18 Septiembre de 2026 20.34

Después de haberse mantenido estable y de frenar en junio la escalada que venía acumulando desde finales de 2024, la morosidad de las familias volvió a aumentar en julio. El dato surge del informe sobre bancos difundido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que ubicó la mora de las financiaciones a las familias en 12,9%.

El registro implicó un incremento de 0,1 puntos porcentuales (p.p.) respecto de junio y llevó al indicador prácticamente hasta la barrera del 13%. Se trata, además, del nivel más alto en más de 20 años, una referencia que adquiere especial relevancia para el sistema financiero porque el indicador refleja las dificultades que tiene el consumo.

El comportamiento de julio marca así una reversión respecto de lo observado apenas un mes antes. Los atrasos de pago en las deudas familiares habían logrado frenar en junio la trayectoria ascendente que se había iniciado hacia finales de 2024, pero esa pausa no se sostuvo durante el séptimo mes del año.

Un deterioro que se profundizó en la comparación anual

La evolución también adquiere otra dimensión cuando se observa la comparación año contra año. En ese período, el indicador más que se duplicó, al pasar de representar el 5,6% al nivel actual de 12,9%.

La diferencia alcanza los 7,3 p.p., una variación que permite dimensionar el cambio registrado en las financiaciones destinadas a las familias. El dato anual contrasta con la relativa estabilidad que se había observado previamente y refuerza el peso que adquirió la morosidad dentro de los indicadores seguidos por el sistema financiero.

La trayectoria descrita por el BCRA muestra, por lo tanto, dos movimientos simultáneos: por un lado, una interrupción temporal del avance durante junio; por otro, la reanudación de la suba en julio, cuando la mora familiar alcanzó su máximo en más de dos décadas.

La situación de las empresas

El comportamiento de las familias se diferencia del registrado entre las empresas, aunque también en este segmento se produjo un incremento mensual de la irregularidad.

Según la medición del Banco Central, la morosidad de los préstamos a empresas se ubicó en 3,6%, con una suba de 0,1 p.p. respecto de junio.

La diferencia entre ambos segmentos queda expresada en los propios niveles registrados: mientras la mora de las familias alcanzó 12,9%, la correspondiente a las empresas se ubicó en 3,6%. Ambos indicadores, no obstante, presentaron un incremento frente al mes anterior.

El crédito al sector privado, también con mayor irregularidad

El informe del Central amplió la mirada al conjunto del crédito destinado al sector privado. Allí, el ratio de irregularidad subió 0,1 p.p. hasta el 7,7%, quedando levemente por encima del registro correspondiente a junio.

La autoridad monetaria explicó que este incremento estuvo determinado por dos movimientos sobre los componentes del ratio: una reducción del saldo real del financiamiento total y un aumento real de la cartera que se encuentra en situación irregular. El BCRA señaló que este último crecimiento viene desacelerándose.

En términos técnicos, la explicación proporcionada por la autoridad monetaria se resume en:

Denominador: disminución del saldo real del financiamiento total.

Numerador: aumento real de la cartera en situación irregular, aunque a un ritmo que viene desacelerándose.

Resultado: incremento de 0,1 p.p. del ratio de irregularidad del crédito al sector privado, hasta 7,7%.

Menor probabilidad de default pese al aumento de la mora

El escenario incorpora, sin embargo, otro indicador cuya evolución fue diferente. La probabilidad de que no se paguen las deudas cayó 0,2 p.p. hasta 2,4% en el nivel general.

La medición presenta diferencias cuando se separa a los deudores según su tipo. En el caso de las familias, la probabilidad de default estimada (PDE) se ubicó en 3,9%, lo que representó una disminución de 0,5 p.p. mensual.

Para las empresas, en cambio, la PDE se mantuvo prácticamente sin cambios, en 1,1%.

Así, los datos de julio configuran un panorama con indicadores que avanzaron en direcciones diferentes. La mora de las familias volvió a crecer después de la pausa registrada en junio y llegó a un nivel de 12,9%, mientras que la probabilidad estimada de default descendió tanto en el nivel general como, de manera más marcada, entre las familias.

El contraste forma parte de la lectura que deja el informe del BCRA: la irregularidad de las financiaciones familiares alcanzó su mayor nivel en más de 20 años, al tiempo que el indicador de probabilidad de default mostró una baja. En paralelo, la mora empresarial avanzó hasta 3,6% y el ratio de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó 7,7%, en un contexto en el que el Central atribuyó el incremento de este último indicador tanto a la disminución del saldo real del financiamiento como al aumento real —aunque desacelerado— de la cartera irregular.