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La venta de indumentaria cayó más de 9% a fines de 2025 y profundizó la crisis del sector

La comercialización de ropa registró una baja interanual del 9,4% en el último bimestre de 2025, según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria. El consumo debilitado, los costos en alza y la baja utilización de la capacidad instalada marcaron un cierre de año negativo que impacta en todo el país, incluida Catamarca.

27 Enero de 2026 22.39

La venta de indumentaria cerró el último bimestre de 2025 con una caída interanual del -9,4%, consolidando un año negativo para el sector a nivel nacional y con efectos directos en las economías regionales, entre ellas Catamarca, donde el consumo también mostró signos de retracción. Así lo indicó un informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), que advirtió que siete de cada diez empresas registraron bajas en sus ventas durante noviembre y diciembre.

El relevamiento correspondiente al sexto bimestre del año reflejó que, si bien el descenso fue menor al del período previo (-13,3%), la contracción se mantuvo significativa y se sumó a casi dos años consecutivos de retrocesos, con apenas un bimestre de crecimiento en todo el período analizado.

"La serie revela que la fase de estancamiento generalizado (2024) evolucionó hacia una crisis generalizada de caídas en 2025", señalaron desde la entidad empresaria.

En ese contexto, la debilidad del consumo continuó condicionando el desempeño del sector, que operó con márgenes cada vez más ajustados y con escasa capacidad para recomponer ingresos. El informe describió un cierre de ciclo complejo, sin señales firmes de recuperación en el corto plazo.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la industria textil alcanzó en noviembre —último dato disponible— un nivel de utilización de la capacidad instalada del 29,2%, lo que implica que siete de cada diez máquinas permanecieron inactivas. El indicador mostró un deterioro marcado frente al mismo mes del año anterior, cuando se ubicaba en 48,2%.

En línea con ese escenario, el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero registró una caída interanual del -43,9% en la fabricación de tejidos y acabado de productos textiles, mientras que la producción de hilados de algodón retrocedió -37,1%.

Ventas en baja y consumo retraído

El retroceso del -9,4% confirmó que la contracción se convirtió en una constante del mercado. Más del 70% de las empresas relevadas informó caídas en su facturación, mientras que solo una de cada cinco logró sostener un desempeño positivo.

Durante las fiestas de fin de año, las ventas navideñas también arrojaron resultados negativos. En términos de unidades, la comercialización de indumentaria cayó -1,3% frente a igual período de 2024, con descensos más pronunciados en los rubros de bebés y niños (-13%), lencería y corsetería (-6%) e indumentaria femenina (-3%).

No obstante, el informe destacó un comportamiento dispar: el 53% de las empresas declaró haber vendido más unidades que en las fiestas del año anterior, lo que evidenció una dinámica heterogénea dentro del sector.

Costos en aumento y dificultad para trasladar precios

La caída de la demanda siguió siendo el principal problema para las empresas, aunque su mención se redujo en 10 puntos porcentuales respecto del bimestre anterior. En paralelo, el aumento de los costos ganó protagonismo y se consolidó como la segunda mayor preocupación.

El relevamiento mostró un deterioro en la capacidad de trasladar esos incrementos a los precios finales. El 60% de las empresas absorbió completamente los aumentos, mientras que apenas un 2% logró trasladarlos en su totalidad al consumidor, lo que reflejó la fragilidad del consumo y limitó la recuperación de la rentabilidad.

Inventarios, pagos y empleo

En materia de inventarios, el último bimestre evidenció algunos signos de estabilización. La proporción de empresas con stocks excesivos se redujo en un 6%, aunque el volumen de mercadería acumulada continuó siendo elevado en un mercado con ventas deprimidas.

La cadena de pagos mostró una leve mejora, pero siguió bajo tensión: el 60% de las empresas reportó retrasos en los cobros, una cifra aún alta pese a la desaceleración del deterioro respecto de períodos anteriores.

En el plano laboral, las estrategias de ajuste se modificaron. Los despidos se redujeron a la mitad frente al bimestre previo y perdieron peso frente a otras medidas. Las renuncias no reemplazadas se convirtieron en la principal herramienta de contención, alcanzando un máximo anual del 26%, junto con recortes de horas extras y adelantos de vacaciones.

Expectativas moderadas para 2026

De cara a 2026, las expectativas empresariales mostraron una mejora cautelosa. Las proyecciones "muy malas" cayeron 12 puntos porcentuales y las evaluaciones "buenas" aumentaron 9 puntos, aunque sin configurar un clima de optimismo generalizado.

Solo el 13,5% de las empresas anticipó un incremento de las ventas en el corto plazo, lo que deja al sector —también en provincias como Catamarca— ante un escenario de alivio moderado, pero aún lejos de una recuperación sostenida.