Las importaciones "puerta a puerta" se cuadruplicaron: es el 40% de las ventas
Las compras externas vía courier pasaron de representar menos del 10% de las ventas de determinados productos en 2024 a cerca del 40% en la actualidad. El fenómeno convive con una fuerte caída del comercio interno, mientras los precios de la indumentaria y los electrodomésticos se volvieron hasta 54,3% más accesibles frente al ingreso promedio.

Las importaciones realizadas bajo la modalidad "puerta a puerta" ganaron un peso creciente dentro del mercado argentino y, en los últimos dos años, cuadruplicaron su participación sobre las ventas de determinados bienes de consumo. El avance se da en un contexto en el que las compras externas vinculadas con la producción pierden impulso, mientras aquellas destinadas directamente al consumo continúan creciendo.

El fenómeno impacta especialmente sobre rubros como indumentaria, artículos deportivos, productos electrónicos, amoblamientos, decoración y juguetes, en un escenario en el que el comercio minorista atraviesa además una fuerte debilidad de la demanda interna y un bajo poder adquisitivo de la población.

Según un informe elaborado por la consultora Analytica, las compras realizadas a través de servicios postales representan actualmente alrededor del 40% de lo que se vende en esos segmentos dentro de los más de 70 centros comerciales relevados por el INDEC mediante la encuesta de centros de compras de todo el país. Esos establecimientos reúnen más de 6.000 negocios.

La diferencia respecto de 2024 resulta significativa: en ese momento, las importaciones vía estos canales representaban menos del 10% de las ventas.

El salto no responde únicamente a un aumento de las compras externas. También interviene el deterioro del nivel de ventas de los comercios locales.

El doble efecto detrás del crecimiento del courier

El director de Analytica, Claudio Caprarulo, explicó que existe un doble efecto detrás de la evolución del indicador. Por un lado, la flexibilización de las regulaciones para las importaciones mediante courier y la mayor digitalización de la economía contribuyeron a elevar el volumen de compras externas.

Pero, simultáneamente, se produjo una reducción de las ventas de los comercios relevados por el INDEC. Es decir, mientras aumenta el volumen importado que ingresa directamente al consumidor, también se reduce el nivel de operaciones de los establecimientos locales, lo que modifica la relación entre ambos fenómenos.

Las cifras de consumo reflejan ese deterioro. Entre enero y mayo de este año, las ventas en supermercados correspondientes al grupo de productos analizados fueron 23,5% inferiores a las registradas durante el mismo período de 2023. En los shoppings, en tanto, el derrumbe alcanzó el 12,3%.

Desde Analytica sostuvieron que una parte de esa caída está vinculada con la mayor penetración de las importaciones "puerta a puerta". Al eliminar la intermediación comercial, las compras realizadas directamente por los consumidores captan una porción de una demanda que ya se encontraba debilitada.

La consultora ubicó este fenómeno junto con otros dos factores centrales para explicar la debilidad actual del consumo: el estancamiento de los ingresos reales y la situación del crédito al consumo.

Una demanda interna debilitada

El diagnóstico planteado por Analytica pone el foco en la demanda interna como uno de los principales factores detrás de la pobre performance de sectores como el comercio y la industria manufacturera, precisamente dos actividades que se encuentran entre las que más empleo generan.

La apertura comercial aparece, sin embargo, como otro elemento que no puede ser subestimado. La combinación de una demanda doméstica debilitada con una mayor disponibilidad de productos importados modifica las condiciones en las que compiten los fabricantes y comerciantes locales.

El informe señaló que las cantidades importadas de bienes de consumo, una vez ajustadas por el nivel de actividad, se encuentran en máximos de toda la serie histórica.

Entre los sectores que exhiben niveles récord aparecen particularmente la indumentaria y el calzado, además de las heladeras y lavarropas.

A este escenario se sumó durante este año el fuerte incremento de las importaciones de smartphones, en el marco de la eliminación de aranceles que entró en vigencia a comienzos de 2026.

Según Analytica, la importación de estos dispositivos registró durante el primer semestre un aumento del 737% interanual. El volumen llegó a multiplicarse por nueve respecto del promedio registrado entre 2012 y 2023.

Producción y consumo avanzan en sentidos diferentes

La dinámica de las importaciones no es homogénea. Mientras los bienes destinados al consumo muestran un fuerte crecimiento, el comportamiento de las compras externas vinculadas directamente con las necesidades productivas presenta una evolución diferente. El boom de importaciones registrado en lo que va de 2026 no se replica en los bienes intermedios ni en los bienes de capital, categorías asociadas a las necesidades de producción de las empresas.

El economista del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA, Federico Bernini, adelantó que durante julio las compras externas totales registraron una caída del 4% interanual. Dentro de ese comportamiento, señaló como especialmente preocupante la contracción del 12% en los bienes de capital.

El especialista en finanzas internacionales y exdirector del BCRA, Jorge Carrera, también analizó el comportamiento de las importaciones y sostuvo en sus redes que la caída de las compras externas derivada de la recesión y de la reducción de stocks había funcionado como una importante fuente de dólares durante el primer semestre.

Sin embargo, planteó que ese efecto habría llegado a su fin, especialmente si el peso continúa apreciándose. En ese escenario, anticipó que los bienes de consumo importados aumentarán la sustitución de los productos locales.

El costo sobre la producción nacional

La expansión de los bienes importados presenta una contracara directa sobre la producción argentina. El aumento de la competencia externa se desarrolla mientras distintos segmentos de la industria nacional atraviesan profundas caídas.

Respecto del promedio de los últimos diez años, los descensos registrados en electrónica, textiles y electrodomésticos se ubican entre el 40% y casi el 60%.

La magnitud de esos retrocesos contrasta con la caída promedio de la industria manufacturera, que se ubicó en 9,3%. Uno de los reflejos más recientes de este deterioro fue la decisión del Grupo Mirgor de despedir a 300 trabajadores esta semana en Río Grande. El dato adquiere especial relevancia dentro del escenario planteado, debido a que Tierra del Fuego aparece señalada como una de las provincias más afectadas por este modelo económico, productivo y comercial.

De esta manera, el crecimiento de las importaciones de bienes de consumo convive con una reducción significativa de la actividad de sectores manufactureros vinculados con esos mismos productos.

La otra cara: precios más accesibles

La apertura comercial no presenta únicamente efectos negativos. La contracara del aumento de la competencia importada aparece en los precios relativos de determinados productos, que muestran una mejora para los consumidores.

Según Analytica, tanto los electrodomésticos como la indumentaria registran sus menores precios relativos desde, al menos, 2012. Al comparar esos precios con el ingreso promedio registrado de un asalariado, el informe determinó que adquirir un electrodoméstico resulta actualmente 54,3% más accesible que en noviembre de 2023. En el caso de la indumentaria, la mejora de accesibilidad alcanza el 36,8%.

Los datos permiten observar las dos caras del proceso: por un lado, una mayor competencia externa y una presión sobre la producción nacional; por otro, una reducción relativa del costo de determinados bienes para quienes pueden acceder a ellos.

Quiénes aprovechan más los menores precios

Analytica advirtió que los beneficios derivados de esos menores precios no se distribuyen de manera uniforme entre los distintos sectores de la población.

Según el análisis, los sectores de ingresos medios y altos son quienes aprovechan en mayor medida la reducción de precios de la indumentaria, los electrodomésticos y otros bienes durables expuestos a la competencia importada. Los hogares de menor poder adquisitivo, en cambio, tienden a destinar una proporción mayor de sus ingresos a alimentos y a gastos considerados impostergables, como tarifas y alquileres.

El informe señala que esos gastos se encarecieron en relación con la ropa y los bienes durables que quedaron más expuestos a la competencia de productos importados. Por esa razón, una mayor accesibilidad relativa de esos artículos no necesariamente representa el mismo beneficio para todos los hogares.

Una transformación que puede exceder la coyuntura

El crecimiento de las importaciones "puerta a puerta" y la apertura comercial están modificando las condiciones de competencia para empresas y comercios. Para Analytica, el cambio en los precios relativos no constituye únicamente una consecuencia transitoria, sino que también refleja una transformación en el entorno competitivo que podría trascender la coyuntura actual.

La consultora advirtió que los segmentos con menor diferenciación de producto y mayores costos relativos serán los más expuestos a la apertura comercial.

En sentido contrario, las empresas que consigan mejorar su productividad, fortalecer sus marcas, diferenciar su oferta o especializarse en nichos específicos estarán en mejores condiciones para intentar sostener su participación en el mercado.

El escenario que emerge combina, así, tendencias contrapuestas. Las importaciones destinadas al consumo alcanzan niveles elevados, mientras las compras asociadas con la producción pierden fuerza. Los comercios locales enfrentan una demanda interna debilitada, pero los consumidores que tienen capacidad de compra encuentran determinados productos a precios relativos más bajos.

En ese equilibrio se encuentra una de las principales tensiones de la actual apertura comercial: el consumidor puede acceder a bienes más baratos mientras la producción nacional y el comercio minorista enfrentan una competencia creciente. A la vez, el comportamiento de los ingresos, el crédito al consumo, el nivel de actividad y la evolución del peso condicionan cuánto de esa mayor oferta importada puede transformarse efectivamente en consumo.

El crecimiento del "puerta a puerta", que pasó de representar menos del 10% de las ventas analizadas en 2024 a alrededor del 40% en la actualidad, sintetiza la profundidad de ese cambio. Y mientras los precios relativos de la ropa y los electrodomésticos alcanzan sus niveles más bajos desde al menos 2012, los sectores productivos vinculados con esos bienes afrontan caídas que llegan hasta casi el 60% respecto del promedio de la última década.