La industria textil argentina atraviesa un escenario marcado por la caída de la actividad, el bajo uso de la capacidad instalada y el fuerte avance de las importaciones en el mercado interno. El sector denuncia la existencia de una "competencia fraudulenta" y reclama condiciones de comercio justas para poder sostener la producción nacional, la inversión y el empleo.
Los cambios implementados en la política comercial durante la administración de Javier Milei, que favorecieron un mayor ingreso de productos provenientes del exterior, no están siendo compensados, según las entidades del sector, por mejoras equivalentes en las condiciones económicas que enfrenta la industria local.
En este contexto, la Fundación Pro Tejer cuestionó el escenario productivo generado por la combinación de una rápida apertura comercial, la desregulación de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real. A esto, según planteó la entidad, se suma la demora en la implementación de medidas destinadas a reducir la carga tributaria y mejorar la competitividad sistémica de la economía argentina.
Un mercado que cambió su composición
Uno de los principales cambios señalados por el sector está relacionado con la participación de los productos importados dentro del mercado textil argentino. Históricamente, el mercado interno se abastecía en partes iguales entre producción nacional e importaciones. Sin embargo, esa relación se modificó de manera significativa.
De acuerdo con Pro Tejer, las importaciones ya explican cerca del 70% del mercado textil argentino, mientras la producción local enfrenta una menor actividad y una creciente presión sobre sus niveles de competitividad.
La evolución del comercio exterior durante el primer semestre refleja, además, un comportamiento desigual entre los distintos segmentos de la cadena. En ese período, las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron:
- 177.356 toneladas.
- US$911 millones.
- Una caída del 20% interanual en cantidades.
- Una disminución del 5% interanual en valores.
Aunque los números generales muestran una reducción en las cantidades y en el valor importado respecto del año anterior, desde Pro Tejer remarcaron que la caída no es pareja y que las mayores contracciones se concentran en los primeros eslabones de la cadena productiva.
El impacto sobre los primeros eslabones de la cadena
Las materias primas, los hilados y los diferentes tipos de tejidos registraron fuertes retrocesos en sus niveles de importación. Para Pro Tejer, este comportamiento constituye un reflejo de la menor actividad productiva y del exceso de oferta existente en el mercado local.
Las variaciones registradas durante el primer semestre fueron:
- Materias primas: -33%.
- Hilados: -43%.
- Tejidos planos: -52%.
- Tejidos de punto: -34%.
La contracción adquiere especial relevancia porque involucra los primeros eslabones de una cadena que luego continúa hacia las etapas de producción y confección. En paralelo con esta reducción, los productos textiles terminados provenientes del exterior muestran una dinámica completamente diferente.
Récord histórico en productos finales
Mientras las importaciones vinculadas con los primeros eslabones disminuyeron, los productos finales continúan ingresando en niveles récord histórico.
En el segmento de indumentaria, las importaciones aumentaron 62% en toneladas y 36% en dólares. El comportamiento también fue ascendente en las confecciones destinadas al hogar, entre ellas sábanas y toallas, que registraron un incremento del 26% en toneladas y del 7% en dólares.
Esta diferencia entre el comportamiento de las materias primas y el de los productos terminados es uno de los elementos centrales señalados por el sector. Por un lado, se registra una contracción en determinados componentes de la cadena productiva; por otro, crece el ingreso de bienes finales que compiten directamente con la producción nacional.
FITA y la denuncia de "competencia fraudulenta"
Ante este escenario, la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) advirtió sobre lo que definió como "competencia fraudulenta". La entidad sostuvo que las rebajas impositivas y los procesos de desburocratización desarrollados durante los últimos años beneficiaron principalmente a las importaciones.
En contraposición, FITA remarcó que la producción nacional continúa enfrentando una serie de dificultades que afectan sus posibilidades de competir. Entre ellas, mencionó:
- Elevada carga tributaria.
- Altos costos.
- Deficiencias logísticas.
- Falta de financiamiento para sostener la inversión y el empleo.
- Competencia con plataformas como Shein y Temu, que comercializan productos sin pagar aranceles.
Desde la federación plantearon así una diferencia entre las condiciones que enfrentan los productos que ingresan desde el exterior y las que debe afrontar la industria nacional para mantener sus estructuras productivas.
El sector no cuestiona la apertura comercial
FITA también buscó establecer una precisión respecto de su posición frente al comercio exterior. La entidad sostuvo que el sector textil argentino siempre ha competido y que la problemática actual no radica en la apertura comercial en sí misma. En ese sentido, destacó la firma reciente de una declaración conjunta con entidades del Mercosur y Europa para el acuerdo birregional, además de las gestiones realizadas para avanzar en la apertura comercial con Estados Unidos.
El planteo de FITA apunta, de acuerdo con la información aportada, a diferenciar una política de apertura comercial de las distorsiones que, según la entidad, se producen en determinados mecanismos de ingreso de productos al país.
La subfacturación, en el centro del reclamo
Para FITA, uno de los principales problemas actuales se encuentra en la subfacturación de las importaciones. La entidad señaló que más del 70% de los productos ingresa a valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector.
En muchos casos, según la denuncia, esos valores declarados no alcanzarían siquiera para cubrir el costo de la materia prima principal. Por eso, desde la federación reclamaron el cumplimiento de la normativa vigente de comercio exterior y el restablecimiento de condiciones de competencia justa. El objetivo planteado es recuperar las condiciones necesarias para el desarrollo industrial.
La discusión, de esta manera, no se centra únicamente en cuánto se importa, sino también en las condiciones bajo las cuales esos productos ingresan al mercado argentino y en la capacidad de la industria local para competir frente a esos valores.
Seis de cada diez máquinas están paradas
Las distorsiones señaladas por las entidades del sector tienen un impacto directo sobre la actividad formal. Durante el primer semestre, la producción textil cayó 24,4% respecto de 2025 y 34% en comparación con 2023. A esta caída se suma uno de los indicadores más contundentes sobre la situación de las fábricas: el uso de la capacidad instalada fue del 39%.
Esto significa que, de acuerdo con los datos proporcionados, seis de cada diez máquinas están paradas en las fábricas textiles.
El dato sintetiza el grado de capacidad productiva que permanece sin utilizar en un sector que, al mismo tiempo, observa cómo los productos terminados importados alcanzan niveles récord histórico.