Las principales petroleras que operan en la Argentina han decidido mantener sin cambios los precios de los combustibles, alineándose con la estrategia que YPF implementó para mitigar los efectos de la escalada internacional del petróleo sobre naftas y gasoil. La medida comenzó a regir el pasado miércoles y tendrá vigencia por al menos 45 días, en un contexto marcado por la caída de la demanda interna y la fuerte volatilidad en los mercados energéticos globales.
En detalle, las operaciones internas del sector se ajustarán tomando como referencia el valor del crudo de marzo. Esto implica que, aunque los productores continúen facturando a los precios internacionales vigentes, las refinadoras pagarán sobre la base previa, y la diferencia será registrada en una cuenta compensadora que se saldará más adelante. El objetivo declarado de esta medida es amortiguar el traslado inmediato de la suba del barril al precio final que pagan los consumidores en los surtidores.
Alcance del acuerdo y revisión futura
El entendimiento involucra a distintos actores de la cadena energética: productores, refinadoras y empresas integradas, garantizando una coordinación que permite una mayor estabilidad en los precios internos. Se estipula que el acuerdo será revisado al finalizar el plazo inicial, previsto para mediados de mayo, momento en el cual se evaluará la necesidad de extender o ajustar la estrategia.
La decisión se produce tras semanas de presión sobre los surtidores. Según reportó Reuters el jueves pasado, los combustibles en la Argentina acumularon un aumento del 15% desde febrero, en un contexto de shock petrolero internacional. Esta dinámica ha generado preocupación tanto en el sector privado como en el Gobierno, dado el fuerte impacto que los combustibles tienen sobre la inflación y el consumo doméstico.
Intervención del Gobierno: postergación de impuestos
Paralelamente, el Gobierno argentino resolvió postergar hasta el 1 de mayo la actualización de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida se formalizó mediante el Decreto 217/2026, publicado en el Boletín Oficial, y se justificó como un esfuerzo por sostener el crecimiento económico dentro de un sendero fiscal sostenible y evitar presión adicional sobre los precios.
Con esta acción, el Ejecutivo apunta a complementar la estrategia del sector privado, buscando previsibilidad en el corto plazo para un rubro de fuerte incidencia en la economía, donde cualquier incremento puede trasladarse rápidamente al bolsillo de los consumidores.
Impacto esperado y contexto económico
El doble movimiento, desde el sector privado con el congelamiento de precios y desde el ámbito público con la postergación de impuestos, refleja la complejidad del escenario energético actual. Los analistas destacan que la combinación de estas medidas puede:
- Mitigar los efectos inmediatos de la subida internacional del petróleo sobre los surtidores.
- Evitar un nuevo salto en la inflación, dada la relación directa entre los combustibles y los costos de transporte y producción.
- Generar un respiro temporal para el consumo interno, especialmente en un momento de caída de la demanda.
El acuerdo subraya la necesidad de coordinación entre productores, refinadoras y el Gobierno, y marca un precedente sobre cómo el sector energético puede actuar de manera proactiva frente a la volatilidad de los precios internacionales sin trasladar la presión al consumidor final de forma inmediata.