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Tensión en la industria nacional

Lumilagro desvincula a 170 empleados y genera repudio por su comunicación oficial

La tradicional marca de termos justificó la reducción de su plantilla y el inicio de la comercialización de productos desde China con mensajes que despertaron fuertes críticas por su falta de sensibilidad social.

23 Marzo de 2026 16.59

En las últimas horas, la red social X se convirtió en el epicentro de una controversia que pone bajo la lupa la ética corporativa y los desafíos de la industria argentina. Lumilagro, la emblemática fabricante de termos, quedó en el centro de un encendido debate tras publicar una serie de mensajes donde justificó de manera directa la desvinculación de 170 trabajadores. La compañía, que ha reorientado su estrategia operativa hacia la importación de productos terminados desde China, utilizó su cuenta oficial para interpelar a los consumidores sobre el costo de la producción local frente a la competitividad de los precios internacionales en un contexto económico complejo.

El mensaje que detonó la polémica

La controversia escaló rápidamente a raíz de un interrogante planteado por la empresa que muchos usuarios consideraron repudiable. El posteo original cuestionaba si los usuarios preferirían que los volvieran a contratar y tuvieran que gastar cien mil pesos de más para conseguir un termo de calidad. En la misma publicación, la firma comparó este proceso de despidos con su propia historia previa, afirmando que se están reconvirtiendo para volver a crecer de la misma forma que lo hicieron en la década de los 70, momento en que abandonaron el soplado de botellas a pulmón para pasar a un sistema automatizado.

No conforme con la reacción inicial, la cuenta oficial de Lumilagro subió la apuesta con un segundo mensaje cargado de ironía que profundizó el malestar en las redes. La empresa se preguntó si quizás podrían hacer una edición limitada de peor calidad y más cara, pero fabricada íntegramente en Argentina. Esta postura fue interpretada por una vasta mayoría de internautas como una falta de empatía hacia las personas que perdieron su sustento económico en el marco de la reconversión de la planta de Tortuguitas, ubicada en la provincia de Buenos Aires, donde el cambio de modelo de negocios ha dejado una marca profunda en la comunidad laboral.

Repercusiones: críticas cruzadas y respaldo minoritario

Las réplicas en las plataformas digitales estuvieron dominadas por un tono de indignación ante la forma de comunicar de la compañía. El usuario @Lautarofc sintetizó el sentimiento generalizado al señalar que en ocasiones lo mejor es callar, agregando que no resulta atractivo comprarle a una empresa que parece enorgullecerse de despedir gente para ofrecer productos más baratos. Por su parte, el perfil @CarpLocura__ sentenció su intención de abandonar la marca para buscar una alternativa que no se jacte de dejar a un centenar de familias sin trabajo, mientras otros usuarios apelaron al sarcasmo bautizando irónicamente a los nuevos productos como los termos del hambre.

Sin embargo, el debate también mostró una faceta de respaldo basada en el pragmatismo empresarial y la supervivencia corporativa. El usuario @CosmeGonzlez4 defendió la postura de la firma sosteniendo que el objetivo primordial de toda empresa es perdurar en el tiempo mediante la venta de un producto competitivo. Bajo esta óptica, este sector del público argumentó que un contrato laboral no representa una adopción y que la empresa no tiene la obligación de mantener empleados si esto afecta directamente la viabilidad del producto en el mercado frente a la competencia extranjera.

Radiografía de una planta que dejó de producir

La realidad operativa de Lumilagro refleja un cambio drástico en su modelo de negocios iniciado tras la pandemia. Tras haber desvinculado mediante retiros voluntarios y otras vías a 170 trabajadores en los últimos años, la plantilla total se redujo a solo cien empleados, de los cuales cincuenta son directos y cincuenta indirectos. Esta cifra contrasta notablemente con el momento de mayor actividad de la firma, cuando producía las veinticuatro horas del día y llegaba a generar trescientos puestos de trabajo. Actualmente, la fábrica de Tortuguitas continúa operativa aunque no produce, limitándose a comercializar productos del stock fabricado durante la pandemia o provenientes de importaciones.

El director ejecutivo de la compañía, Martín Nadler, explicó que decidieron apagar el horno porque cuentan con un gran stock de termos con botellas de vidrio de la época de la pandemia, momento en el que resultaba muy conveniente producir. El directivo detalló que, si bien ahora están importando desde China, la planta está equipada para retomar la fabricación nacional sin inconvenientes si vuelve a ser rentable, ya que los cambios en el consumo hicieron que la demanda de termos de vidrio cayera cerca de un 60%. Ante el avance del contrabando que restó mercado a la industria local, la firma frenó la producción en 2023, aunque la incorporación de nuevos productos importados ha permitido una recuperación en las ventas durante el último mes con una recepción que calificaron como excelente.