Lunes negro en Brasil: suspenden las operaciones por primera vez desde 2020
La incertidumbre sobre el rumbo fiscal, el endeudamiento público y la futura conducción del Ministerio de Hacienda brasileño profundizó las ventas de acciones, bonos e instrumentos financieros. En Wall Street, los ADR de empresas cariocas registraron fuertes pérdidas, mientras el dólar superó los 5,60 reales.

"Es un lunes negro", resumió un operador bursátil que confesó que no podía dejar de mirar la pantalla, teñida de rojo. Su reacción reflejó el clima que se vivió en los mercados financieros de Brasil después de que Lula da Silva se impusiera en la segunda vuelta presidencial frente a Flávio Bolsonaro.

Durante las semanas previas, una parte importante de los inversores había apostado por una victoria del candidato del Partido Liberal. La campaña electoral estuvo marcada por una volatilidad extrema, que comenzó con la sorpresa de Flávio Bolsonaro al quedar por delante de Lula en la primera vuelta y terminó con un desenlace que volvió a tomar desprevenidos a los operadores: la capacidad del actual mandatario para revertir el resultado electoral.

La reacción fue inmediata. El índice Ibovespa, principal indicador bursátil de Brasil, comenzó la jornada con una caída del 10%, un retroceso que activó el mecanismo de emergencia previsto para situaciones de desplomes extraordinarios. La Bolsa de San Pablo suspendió las negociaciones durante 30 minutos, una medida que no se utilizaba desde marzo de 2020, cuando el estallido de la pandemia provocó fuertes turbulencias en los mercados internacionales.

Sin embargo, la interrupción temporal no logró contener las ventas. Cuando se reanudaron las operaciones, las pérdidas se profundizaron y el índice llegó a registrar un descenso superior al 17%.

Detrás de esta reacción aparece una preocupación central para los inversores: el elevado endeudamiento público brasileño. Durante la campaña, las expectativas de una eventual presidencia de Flávio Bolsonaro se habían asociado con la posibilidad de implementar un ajuste fiscal. La victoria de Lula modificó ese escenario y desplazó la atención hacia las próximas decisiones económicas del Gobierno.

En particular, los operadores comenzaron a concentrarse en una definición todavía pendiente: quién ocupará el Ministerio de Hacienda y qué señales ofrecerá la nueva conducción económica sobre el gasto público y la política fiscal.

El Ibovespa perdió más de 35.000 puntos en una mañana

La magnitud de la caída quedó reflejada en la evolución del Ibovespa durante las primeras horas de negociación. La apertura estuvo marcada por un retroceso del 10%, suficiente para activar el denominado circuit breaker, pero la reapertura de la Bolsa no consiguió revertir la tendencia.

La B3, empresa que administra el mercado bursátil brasileño, dispuso una pausa de media hora y programó la reanudación mediante un sistema de subasta entre las 10.30 y las 10.35. Finalmente, las operaciones volvieron a desarrollarse a las 10.38.

La recuperación esperada no se produjo. Por el contrario, los inversores continuaron desprendiéndose de sus posiciones y el índice profundizó su caída. A las 10.46, el Ibovespa retrocedía un 16,88% y se ubicaba en 170.431 puntos. Posteriormente, llegó a tocar un mínimo de 169.516 unidades, antes de moderar parcialmente las pérdidas. Cerca de las 11, el descenso rondaba el 16%.

La comparación con el cierre del viernes permite dimensionar el movimiento. En aquella jornada, el indicador había terminado en 205.088 puntos. En apenas una mañana, el mercado llegó a perder más de 35.000 puntos, borrando buena parte del avance registrado durante las semanas anteriores.

La victoria de Lula alteró así las expectativas que habían impulsado la recuperación bursátil y provocó una reacción que se extendió más allá de las acciones negociadas en San Pablo.

Cómo funciona el mecanismo 

La magnitud de las pérdidas llevó a la Bolsa brasileña a activar el circuit breaker, un mecanismo de emergencia diseñado para interrumpir temporalmente las negociaciones cuando los precios registran movimientos extraordinarios. La herramienta contempla distintos niveles de intervención, según la profundidad de las caídas:

Descenso del 10%: obliga a suspender las negociaciones durante 30 minutos.

Descenso del 15%: si se alcanza después de la reapertura, corresponde una segunda interrupción, esta vez de una hora.

Descenso del 20%: la B3 puede disponer una nueva suspensión durante el tiempo que considere necesario.

La interrupción inicial alcanzó a las acciones, los fondos cotizados y otros instrumentos financieros. Su aplicación respondió a la velocidad y la magnitud del retroceso registrado durante la apertura.

La última vez que la Bolsa brasileña había recurrido a este mecanismo fue en marzo de 2020, durante el comienzo de la pandemia. Antes también había sido utilizado en episodios de crisis internacionales, como el derrumbe de los mercados asiáticos de 1997 y la crisis financiera global de 2008.

El regreso de esta herramienta, después de más de seis años, dimensionó la reacción que provocó el resultado electoral. La suspensión permitió establecer una pausa en las operaciones, pero no impidió que las ventas continuaran cuando se reabrió el mercado.

Petrobras, Itaú y Bradesco con fuertes pérdidas

La caída no quedó limitada al mercado de San Pablo. En Wall Street, donde las principales compañías brasileñas también cotizan mediante certificados conocidos como ADR, los inversores comenzaron a desprenderse de sus posiciones. Durante las operaciones previas a la apertura del mercado estadounidense, Petrobras, Itaú y Bradesco registraron caídas superiores al 20%. Los retrocesos reflejaron la extensión de la incertidumbre hacia los instrumentos que permiten operar con empresas brasileñas fuera de su mercado de origen.

Otro de los activos afectados fue el EWZ, el fondo cotizado que replica el comportamiento de una cartera de acciones brasileñas y que constituye uno de los principales vehículos de inversión internacional en ese mercado.

Antes de la apertura de Wall Street, el EWZ llegó a registrar pérdidas superiores al 26%, según los datos difundidos por la prensa financiera brasileña. La caída de este instrumento acompañó el desplome de las cotizaciones en San Pablo y mostró cómo la reacción de los inversores se trasladó a los fondos utilizados para seguir el desempeño de las principales compañías del país.

El retroceso de los ADR y del EWZ se produjo en paralelo con las pérdidas de las acciones brasileñas en el mercado local, en una jornada en la que las ventas se extendieron entre distintos sectores e instrumentos financieros.

El dólar superó los 5,60 reales

El mercado cambiario también registró movimientos pronunciados después de conocerse el resultado electoral. El dólar llegó a superar los 5,60 reales, con una apreciación superior al 12% frente a la moneda brasileña.

La variación reflejó la presión sobre el real durante las primeras operaciones de la jornada y coincidió con el desplome del mercado accionario. La magnitud de los movimientos cambiarios obligó a la B3 a ampliar los límites de oscilación permitidos para determinados contratos futuros. La decisión se produjo en un contexto de fuertes variaciones en los precios de los activos y de creciente incertidumbre entre los inversores.

Al mismo tiempo, los contratos futuros vinculados a las tasas de interés registraron fuertes subas. Ese comportamiento indicó que los inversores comenzaron a exigir mayores rendimientos para financiarse en moneda brasileña.

El avance de las tasas tiene implicancias sobre el costo del crédito, ya que puede encarecer el financiamiento y complicar las perspectivas de actividad económica. Por ese motivo, los movimientos registrados en este segmento constituyeron otro de los focos de atención durante la jornada.

El Tesoro canceló las subastas de títulos públicos

La tensión financiera también alcanzó al Tesoro Nacional brasileño, que decidió cancelar las subastas de títulos públicos a tasa fija y ajustados por inflación previstas para esta semana.

La medida se tomó en medio de un mercado particularmente inestable y buscó evitar nuevas colocaciones en condiciones de fuerte volatilidad. La decisión se sumó a las interrupciones bursátiles, la depreciación del real y las subas de los contratos futuros de tasas de interés, configurando un escenario en el que las autoridades financieras debieron afrontar movimientos simultáneos en distintos segmentos del mercado.

La cancelación de las subastas constituyó otra señal de la dimensión que había adquirido la reacción posterior al resultado electoral. Mientras los inversores revisaban sus posiciones, el Tesoro optó por suspender las colocaciones previstas para los próximos días.

De la suba del 7,7% a la caída superior al 17%

La reacción del mercado adquirió una dimensión mayor al compararla con lo ocurrido después de la primera vuelta. Cuando Flávio Bolsonaro quedó por delante de Lula, el Ibovespa llegó a subir un 7,7% en una sola jornada. La posibilidad de un cambio político había generado expectativas favorables entre los inversores, que impulsaron las cotizaciones de bancos, empresas de consumo y compañías vinculadas con el mercado interno.

Durante las semanas siguientes, ese optimismo alimentó una recuperación que llevó al índice a superar por primera vez la barrera de los 200.000 puntos. En ese período, el mercado comenzó a incorporar en los precios la posibilidad de una política fiscal más restrictiva y de un cambio en la orientación económica del Gobierno.

La segunda vuelta modificó abruptamente esas expectativas. Lula obtuvo el 51,77% de los votos válidos, frente al 48,23% de Flávio Bolsonaro, y consiguió un cuarto mandato presidencial.

El resultado convirtió a Lula en el primer candidato brasileño que logró revertir una derrota en la primera vuelta. Al mismo tiempo, contradijo las apuestas que habían predominado entre los inversores y desencadenó una fuerte corrección de los activos financieros.

La futura conducción económica, en el centro de la atención

Después del resultado electoral, la atención del mercado se trasladó desde las urnas hacia las primeras definiciones económicas del nuevo período presidencial. El nombre del futuro ministro de Hacienda, la orientación de la política fiscal y las señales sobre el gasto público aparecen como factores centrales para determinar cómo evolucionarán las expectativas de los inversores.

La preocupación por el endeudamiento público había sido uno de los elementos que condicionaron el comportamiento de los mercados durante la campaña. La posibilidad de un ajuste fiscal bajo una eventual presidencia de Flávio Bolsonaro había alimentado parte de la recuperación bursátil registrada después de la primera vuelta.

Con la victoria de Lula, los operadores comenzaron a evaluar qué rumbo adoptará la política económica y qué medidas podrían surgir de las primeras decisiones del Gobierno. La evolución de estas definiciones será relevante para establecer si el desplome representa una reacción inicial al resultado electoral o si abre un período más prolongado de incertidumbre financiera.

Por el momento, los indicadores de la jornada muestran la magnitud de la reacción: el Ibovespa llegó a caer más del 17%, el real sufrió una depreciación superior al 12%, los ADR de empresas brasileñas registraron pérdidas de más del 20% y el EWZ retrocedió más del 26% durante las operaciones previas a la apertura de Wall Street.

La suspensión de las negociaciones por primera vez desde marzo de 2020, junto con la caída de las acciones, la presión cambiaria y la cancelación de subastas del Tesoro, marcó una jornada de fuertes turbulencias financieras en Brasil, mientras el mercado espera señales sobre la política fiscal y la futura conducción del Ministerio de Hacienda.