Los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), creados en la reforma laboral para modernizar el mercado de trabajo, despiertan expectativas en el mercado de capitales pese a la demora en su reglamentación. Los actores financieros proyectan que este instrumento podría aportar más de US$1000 millones anuales y convertirse en una fuente sostenida de financiamiento para la economía.
A grandes rasgos, los FAL funcionarán como fondos de inversión que recibirán una parte de los aportes patronales obligatorios —hasta ahora destinados íntegramente a la Anses— para invertirlos en distintos activos. El objetivo es generar rendimientos que permitan a las empresas contar con ahorros para afrontar el pago de indemnizaciones cuando sea necesario.
Especialistas estiman que el flujo hacia el mercado será relevante y constante, ya que los aportes se realizarán de manera mensual. En el sector lo interpretan como el regreso de los inversores institucionales tras el desmantelamiento de las AFJP durante el gobierno de Cristina Kirchner, un actor clave para financiar proyectos de largo plazo.
Pedro Cristiá, socio de First Capital Group, calculó que el ingreso anual al mercado podría ubicarse entre $1,5 y $3 billones, equivalentes a entre US$1000 y US$2100 millones. Para dimensionar el impacto, señaló que la industria de fondos comunes de inversión —excluyendo los money market— administra hoy cerca de $40 billones, por lo que en un año y medio los FAL podrían alcanzar el equivalente al 10% de ese segmento.
En la misma línea, Damián Zuzek, director de SBS Asset Management, estimó aportes anuales equivalentes a entre US$1600 y US$1900 millones. Matías Salcedo, jefe de Financiamiento de Cohen, coincidió en que la implementación de los FAL podría generar una "revolución" en el mercado de capitales, con efectos crecientes a medida que los fondos acumulen volumen.
El especialista agregó que, si los FAL pueden invertir en deuda corporativa, el aumento de la oferta de financiamiento podría impulsar más emisiones de empresas a tasas más bajas.
Un comienzo demorado
La ley establecía que los FAL debían comenzar a operar el 1° de junio, aunque en el mercado ya descuentan una prórroga. Aun así, la industria de fondos comunes de inversión se prepara para lanzar el producto cuando entre en vigencia.
Persisten dudas sobre la implementación operativa: desde el mecanismo de ingreso de los aportes hasta los instrumentos habilitados para invertir. Según Zuzek, el rendimiento mínimo esperado debería al menos equiparar la inflación, por lo que prevé un foco en activos locales y en pesos con ajuste de capital.
Trascendidos del sector indican que parte de la cartera debería destinarse obligatoriamente a títulos públicos, lo que beneficiaría al Tesoro en sus colocaciones de deuda. Otra porción podría invertirse en activos corporativos, como obligaciones negociables de compañías bien calificadas.
En el mercado también reclaman que exista un segmento con menor regulación para poder seleccionar instrumentos con rendimientos diferenciales. La definición final quedará en manos de la reglamentación de la Comisión Nacional de Valores.
En ese marco, Salcedo sostuvo que la elección de la sociedad gerente que administre los FAL debería recaer en los CFO de las empresas, quienes deberán evaluar riesgos, plazos y tasas al definir las inversiones.