Mirtha Legrand ya se encuentra instalada en Mar del Plata, la ciudad que históricamente eligió como refugio personal y escenario privilegiado de su vínculo con el teatro. Como cada verano, la conductora tenía previsto realizar su tradicional recorrido por las obras más destacadas de la temporada teatral 2026, una agenda que combina estrenos, figuras consagradas y encuentros con el público. Sin embargo, uno de esos planes no pudo concretarse y dio lugar a lo que en el ambiente ya se conoce como el "Ascensorgate".
La diva tenía intenciones de asistir a "La cena de los tontos", la obra más taquillera del momento en la ciudad balnearia. El espectáculo, protagonizado por Martín Bossi, Gustavo Bermúdez y Laurita Fernández, con la participación de Guillermo Arengo, Esteban Prol y Franco Battista, se presenta en el Teatro Neptuno, una de las salas más emblemáticas de Mar del Plata y un clásico del circuito teatral de la costa atlántica.
Según trascendió, Mirtha Legrand llegó al teatro con la expectativa de presenciar la función, pero se encontró con un obstáculo inesperado: el edificio no cuenta con ascensor. Para acceder a la sala es necesario subir 19 escalones, una dificultad insalvable para la conductora, que a sus 98 años no pudo realizar ese esfuerzo físico.
La situación generó malestar y decepción en la histórica figura de la televisión argentina, quien decidió finalmente no ingresar al teatro, a pesar de su deseo de acompañar al elenco y disfrutar del estreno. Fuentes cercanas indicaron que Legrand se mostró visiblemente incómoda por el episodio, no solo por la imposibilidad de acceder, sino también por la falta de previsión en un espacio cultural de tanta trayectoria.
Desde la producción y las autoridades del teatro intentaron buscar una solución alternativa para que la diva pudiera asistir a futuras funciones. Entre las opciones evaluadas se mencionó la colocación de una "oruga" o "gusano", un dispositivo mecánico en forma de silla que se instala sobre la escalera y permite subir a personas con movilidad reducida.
No obstante, según informó el programa Puro Show, esta alternativa no habría sido del agrado de Mirtha Legrand. La conductora consideraría que ese mecanismo implicaría una exposición innecesaria, vinculada directamente con su edad, algo que preferiría evitar. La posibilidad de ser observada mientras utiliza el dispositivo habría pesado más que la solución técnica en sí.
El episodio volvió a poner en agenda un tema recurrente en el ámbito cultural: la accesibilidad en los teatros históricos. Si bien muchas salas fueron construidas décadas atrás, cuando las normativas eran otras, el caso de Mirtha Legrand reavivó el debate sobre la necesidad de adaptar los espacios para personas mayores, con movilidad reducida o discapacidades, sin que ello implique situaciones incómodas o estigmatizantes.
A pesar del contratiempo, la conductora continúa en Mar del Plata y mantiene su agenda social y cultural, aunque con mayor cautela en relación a las condiciones de accesibilidad de los espacios que visita. El "Ascensorgate" no solo marcó una anécdota inesperada en la temporada, sino que también dejó al descubierto una deuda pendiente en muchos escenarios tradicionales del país.