Rubén Patagonia, uno de los músicos más representativos de la cultura patagónica y referente indiscutido de la identidad mapuche en la música argentina, falleció este jueves a los 69 años en una clínica de Comodoro Rivadavia, donde se encontraba internado debido a un delicado cuadro de salud. La noticia provocó una profunda conmoción en distintas localidades del sur del país, en especial en Chubut y Bariloche, territorios estrechamente ligados a su trayectoria artística y humana.
Nacido el 2 de julio de 1956 bajo el nombre de Rubén Chauque, Rubén Patagonia fue una figura central del folklore patagónico contemporáneo y un artista comprometido con la memoria, la identidad y la reivindicación de los pueblos originarios. Desde la década de 1970 desarrolló una obra singular, en la que logró integrar sonidos ancestrales con lenguajes musicales actuales, dando lugar a una expresión profunda, auténtica y profundamente política en el sentido cultural del término.
A lo largo de su carrera construyó una discografía emblemática, que incluye títulos como Más acá del Colorado, Miremos al Sur, Ay, Patagonia, Cutral-Có —disco producido por Ricardo Iorio— y Volver a Ser Uno, con producción artística de León Gieco. Cada uno de estos trabajos consolidó su perfil como una voz que hablaba desde y para el sur argentino, abordando temas como la tierra, la historia silenciada y la cosmovisión de los pueblos mapuche, aonikenk y selk'nam.
En 1984, Rubén Patagonia dio un paso fundamental en su compromiso cultural al impulsar el taller Volver a Ser Uno, un espacio dedicado al rescate, la transmisión y la difusión de las culturas originarias de la Patagonia. Ese proyecto trascendió lo musical y se convirtió en un punto de encuentro entre el arte, la educación y la identidad, dejando una huella que aún hoy continúa vigente.
Además de su recorrido en la música, Rubén Patagonia tuvo una destacada participación en el ámbito cinematográfico. Formó parte de La película del Rey, dirigida por Carlos Sorín, una obra emblemática del cine argentino, y también actuó en producciones internacionales de Estados Unidos, Italia y Francia. En ese contexto, compartió pantalla con reconocidos actores como Daniel Day-Lewis, Luis Brandoni y Patricio Contreras, ampliando su proyección artística más allá de las fronteras nacionales.
En el plano musical, su figura se caracterizó por tender puentes entre géneros y generaciones. Compartió escenarios y grabaciones con artistas de enorme relevancia como León Gieco, Divididos, Almafuerte, Bersuit Vergarabat, Víctor Heredia y Lito Vitale, consolidando un diálogo entre el folklore, el rock y las expresiones culturales de los pueblos originarios. Esa capacidad de integración fue una de las marcas distintivas de su legado.
En los últimos días, Rubén Patagonia atravesaba un momento crítico de salud y permanecía internado en una clínica de Comodoro Rivadavia, donde recibía atención médica especializada. Familiares y allegados habían solicitado donantes de sangre, y la respuesta de la comunidad fue inmediata y solidaria, reflejando el profundo afecto y reconocimiento que despertaba su figura.
Su fallecimiento deja un vacío difícil de llenar en la cultura argentina. Rubén Patagonia no fue solo un músico: fue una voz que ayudó a contar la historia del sur desde la tierra, la dignidad y la identidad de sus pueblos. Su obra, su compromiso y su palabra seguirán resonando como un testimonio vivo de una región y de una memoria que se niega a desaparecer.