La icónica actriz francesa Brigitte Bardot fue enterrada este miércoles en la localidad de Saint-Tropez, en el sur de Francia, en una ceremonia marcada por la sobriedad, la emoción y el profundo respeto por la voluntad de la artista, quien se convirtió en uno de los grandes símbolos culturales del siglo XX. La despedida tuvo lugar en el cementerio marítimo de la ciudad, tras una misa celebrada en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, y se desarrolló bajo un fuerte dispositivo de seguridad ante la presencia de miles de admiradores y figuras públicas.
El féretro de Bardot partió de su histórica residencia de La Madrague poco antes de las 10.50 de la mañana (6.50 en la Argentina) y llegó en cortejo hasta la basílica local. Media hora más tarde, ingresó a la iglesia cubierto de flores, mientras sonaban piezas de Maria Callas, una de las cantantes favoritas de la actriz. Desde temprano, vecinos y seguidores depositaron ramos florales y colocaron retratos de Bardot en la entrada del templo, convertido en epicentro del último adiós.
Decenas de periodistas y admiradores se congregaron frente a pantallas instaladas en distintos puntos de Saint-Tropez para seguir la ceremonia, que se realizó en una de las localidades más emblemáticas y glamorosas de la Costa Azul francesa. Tras la misa, el entierro se llevó a cabo en la más estricta intimidad, seguido por un momento de recogimiento abierto al público en una colina cercana.
La causa de la muerte
Brigitte Bardot falleció el pasado 28 de diciembre, a los 91 años, en su casa de Saint-Tropez, donde vivía retirada desde hacía décadas junto a su cuarto esposo, Bernard d'Ormale. En una entrevista publicada en la revista Paris Match, el viudo de la actriz reveló que la causa de la muerte fue un cáncer contra el que Bardot luchó durante los últimos años de su vida.
Según relató d'Ormale, la actriz "resistió muy bien las dos operaciones" a las que fue sometida, pero su estado de salud se fue deteriorando con el tiempo. "Ella siempre quería volver a La Madrague, pero allí todo se volvía más complicado. Sufría dolores de espalda persistentes que no remitían, la agotaban y la hacían sufrir incluso cuando estaba en la cama", explicó.
Un ícono con luces y sombras
Bardot alcanzó la fama internacional en 1956 con la película Y Dios creó a la mujer, que la consagró como un ícono sexual, estético y cultural. A lo largo de su carrera participó en cerca de medio centenar de filmes y marcó a generaciones enteras por su estilo, su imagen y su rebeldía. Sin embargo, en 1973 decidió abandonar definitivamente el cine para dedicarse por completo a la defensa de los animales, una causa que abrazó con fervor hasta el final de su vida.
Esa etapa también estuvo atravesada por controversias. Sus vínculos con la extrema derecha francesa generaron fuertes críticas y fue condenada en cinco oportunidades por incitación al odio, especialmente por declaraciones contra la comunidad musulmana.
Miles de personas se acercaron este miércoles a las inmediaciones de la iglesia de Saint-Tropez, donde siguieron la ceremonia bajo un intenso frío. Entre los mensajes destacados, una pancarta resumió el legado de la actriz: "Los animales le dan las gracias a Brigitte Bardot".
Entre los asistentes se encontraban la líder de la extrema derecha Marine Le Pen, a quien Bardot apoyó públicamente en elecciones anteriores; el hijo del actor Jean-Paul Belmondo, Paul; el activista ambiental Paul Watson; y la cantante Mireille Mathieu, quien la definió como "la mujer más guapa del mundo".
El presidente francés Emmanuel Macron, pese a haber sido duramente criticado por la actriz en vida, envió una gran corona de flores como gesto institucional.
La Fundación Brigitte Bardot solicitó que las flores fueran simples y silvestres, sin rosas, y pidió a los asistentes vestir de oscuro, en coherencia con el "luto por los animales" que la actriz mantenía desde hacía años.
Su hijo, Nicolas-Jacques Charrier, estuvo presente y envió una corona en forma de corazón con la inscripción "para mamá", en un gesto cargado de simbolismo tras una relación marcada por la distancia.
Aunque Bardot había manifestado en vida su deseo de ser enterrada en su jardín, finalmente aceptó descansar junto a sus padres en el cementerio marítimo de Saint-Tropez, para evitar que su tumba se convirtiera en un punto de peregrinación masiva.