Wanda Nara volvió a abrir su corazón frente a las cámaras. Durante una entrevista televisiva, la empresaria y conductora se mostró más vulnerable que nunca al hablar de los dos procesos más difíciles que atravesó en los últimos años: su separación de Mauro Icardi y su batalla contra la leucemia.
Sin los filtros ni las posturas mediáticas que suelen acompañarla, Wanda se permitió hablar desde la emoción. "Fue muy difícil, mucha presión... y en ese momento no estaba pensando en mí. Pensaba en los chicos, en el club, en todo menos en mí", dijo, con la voz quebrada, al recordar la crisis que marcó el fin de su relación con el futbolista.
La empresaria, acostumbrada a mostrarse fuerte e inquebrantable, reconoció que aquella ruptura le dejó un profundo impacto emocional. "Cargaba con la culpa de haber tomado la decisión, de haberles sacado a mis hijos la posibilidad de tener una familia tradicional, como la que veía en Peppa Pig o Los Simpson", expresó.
Aun así, Nara aseguró que sus hijos fueron su principal sostén durante ese proceso: "Ellos son de otra era, tienen otra cabeza. La que tiene la cabeza antigua soy yo". En ese sentido, reflexionó sobre cómo el dolor también puede transformarse en aprendizaje: "No sacaría nada. Ni siquiera las cosas que me dolieron. Todo me enseñó y me convirtió en quien soy".
Entre lágrimas, la conductora recordó que las críticas y la desconfianza del entorno se convirtieron en motor para superarse: "Lo que más me marcó fue la gente que me subestimó. Eso me dio más fuerza para ir detrás de mis sueños".
La empresaria también habló de su relación con su hermana Zaira, con quien mantiene un vínculo muy estrecho: "Soy muy amiga de mi hermana, así como soy con mis hijos. Nos entendemos sin hablar", aseguró. Antes de despedirse, agradeció la posibilidad de mostrarse "sin cortes ni interrupciones", algo que, según dijo, pocas veces ocurre en la televisión actual.
Su enfermedad y la fuerza de la fe
Con la sensibilidad a flor de piel, Wanda abordó otro capítulo difícil de su vida: el diagnóstico de leucemia. "Hay diferentes clases y tratamientos, y la salud no es una ciencia exacta. Vas modificando. De hecho, yo he cambiado los tratamientos", explicó, refiriéndose a la evolución de su cuadro y al proceso de adaptación que atravesó.
Consultada sobre el aspecto espiritual de la enfermedad, la conductora se sinceró: "Creo mucho en Dios. Pedía mucho por los chicos. Cuando sos mamá, es lo único que te importa".
Visiblemente emocionada, recordó el momento en que comunicó la noticia a sus hijos: "Los más grandes se encerraron en un baño y no querían salir. Yo soy una mamá que está 24 horas con el teléfono porque estoy constantemente pendiente de cada deseo de ellos".
También compartió un momento de gran carga emocional al referirse al origen de la enfermedad: "Sentía que Dios me dijo 'hasta acá'. El médico me dijo: 'No te lo puedo poner por escrito ni en un expediente, pero esto te lo desata el estrés, la angustia'".
Wanda subrayó que su diagnóstico la tomó por sorpresa, dado su estilo de vida saludable: "Es una enfermedad que no suele suceder en personas de mi edad. Yo soy súper sana. Jamás consumí nada, me alimento bien, soy insoportable con eso. En casa tenemos una chef que cocina todo saludable".
Con la voz firme, la empresaria cerró su testimonio con una reflexión sobre la resiliencia y la gratitud: "Aprendí a valorar cada cosa. No hay día que no agradezca por estar viva y por mis hijos. Ellos son mi razón y mi fuerza".