La presencia de Wanda Nara en "La Casita" de Bad Bunny durante su última presentación en el país no pasó desapercibida. Fiel a su estilo, la empresaria volvió a captar la atención pública al compartir un espacio privilegiado dentro del espectáculo. Sin embargo, más allá de su participación, el foco mediático se trasladó rápidamente hacia una versión que comenzó a circular: la posibilidad de que hubiera pagado una cifra millonaria para formar parte de esa exclusiva experiencia.
Un escenario dentro del escenario: qué es "La Casita"
"La Casita" se convirtió en uno de los puntos más comentados de la presentación del artista puertorriqueño. Se trata de un mini escenario dispuesto dentro del show principal, desde donde determinadas figuras invitadas pueden interactuar, mostrarse y ser parte activa de la propuesta escénica.
En esta oportunidad, Wanda Nara no estuvo sola. Compartió ese espacio con otros artistas convocados especialmente para la ocasión:
Lali Espósito
Luck Ra
Thiago PZK
Yami Safdie
La imagen de todos ellos reunidos en ese sector exclusivo rápidamente circuló y alimentó el debate sobre cómo se accede a ese espacio y bajo qué condiciones.
La cifra que desató la controversia
La discusión tomó fuerza a partir de lo que se expuso en el programa Intrusos, emitido por América TV. Allí, la periodista Marcela Tauro reveló un dato concreto: el valor para participar del espectáculo desde "La Casita" sería de 7 millones de pesos.
La cifra, contundente y específica, instaló un interrogante inmediato sobre las condiciones de acceso a ese espacio. Según lo contado en el ciclo televisivo, no se trataría únicamente de una invitación artística, sino de una experiencia cuyo ingreso tendría un costo determinado.
Tauro fue aún más directa al señalar: "Los influencers que fueron, pagaron". De esta manera, abrió la puerta a la posibilidad de que la presencia de determinadas figuras no estuviera ligada exclusivamente a una convocatoria artística, sino a una decisión económica.
Como respaldo de esa afirmación, la periodista aportó un ejemplo concreto: un influencer que se hace llamar @unpocodecocker habría contado que pagó los 7 millones de pesos para ser parte de la experiencia. Este dato reforzó la versión de que el acceso al mini escenario implicaba una inversión significativa.
Las críticas y el cuestionamiento al perfil del público
En el mismo programa, la panelista Natalie Weber fue más allá y apuntó directamente contra la conductora. Su análisis no se centró únicamente en el aspecto económico, sino también en la afinidad entre la figura mediática y el público del artista.
"Para mí, ella pagó, el público de Bad Bunny no es el de Wanda y creo que entró solamente para tener la foto con Lali, Niki Nicole y que lo vea la China Suárez", sostuvo Weber.
Su declaración introdujo dos ejes de discusión:
La supuesta diferencia de público entre el artista puertorriqueño y la empresaria.
La interpretación de que la participación podría haber tenido un objetivo estratégico vinculado a la exposición y a la imagen.
El señalamiento de Weber sumó un componente adicional a la controversia: no solo se debatía el pago de una suma millonaria, sino también la intencionalidad detrás de la presencia en "La Casita".
Una figura que vuelve a quedar en el centro
Más allá de las versiones y opiniones vertidas en televisión, lo cierto es que Wanda Nara volvió a posicionarse en el centro de la escena mediática. Su presencia en un espacio exclusivo dentro de un show de alto impacto generó repercusión inmediata y alimentó especulaciones.
Los datos concretos que surgieron hasta el momento son claros y puntuales:
El valor mencionado para participar en "La Casita": 7 millones de pesos.
La afirmación de que "los influencers que fueron, pagaron".
El testimonio atribuido al influencer @unpocodecocker, quien habría abonado esa suma.
La opinión crítica de Natalie Weber respecto del perfil de público y la motivación de la empresaria.
En un contexto donde la exposición pública y las estrategias de posicionamiento forman parte del universo mediático, la aparición de Wanda Nara en "La Casita" de Bad Bunny no solo fue una postal del espectáculo, sino también el disparador de un debate sobre el acceso, el costo y la lógica detrás de ciertos espacios exclusivos.
Mientras tanto, la cifra de 7 millones de pesos continúa resonando como el dato más impactante de una noche en la que el show trascendió el escenario principal para instalarse con fuerza en la agenda mediática.