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Yanina Latorre confesó su propia infidelidad y redefinió los límites de su matrimonio

La conductora sorprendió al revelar un desliz en sus 30 años de casada con Diego Latorre. En una charla sin filtros, habló de lealtad, perdón y cuestionó la idea de la fidelidad como pilar excluyente en una relación larga.

18 Febrero de 2026 00.30

En una visita al estudio de Intrusos (América TV), Yanina Latorre decidió correr el velo sobre un aspecto desconocido de su vida íntima. Fiel a su estilo frontal, la conductora se sinceró sobre la intimidad de su matrimonio con Diego Latorre y reveló que ella también le fue infiel, compartiendo además su mirada sobre la lealtad y el perdón.

La declaración sorprendió por el contexto en el que se produjo. Durante años, la relación estuvo bajo el foco público por la infidelidad del exfutbolista con Natacha Jaitt, un episodio que marcó la exposición mediática del matrimonio. Sin embargo, esta vez fue Yanina quien dio vuelta la narrativa y puso el foco sobre sí misma.

"Yo no finjo demencia, tampoco yo he sido tan perfecta, lo que pasa es que no me han descubierto. El tema es ser viva. Alguna vez no me debo haber portado bien, la gente cree que yo cuento todo y yo soy más viva que nadie", lanzó, en una frase que condensó ironía, autocrítica y provocación.

El episodio que salió a la luz

Lejos de dejar la confesión en la ambigüedad, la periodista avanzó con detalles. "Diego no lo sabe, se está enterando ahora. Él se re enojaría, pero él a mí también me ha perdonado. Nunca me acosté con un famoso que no sea Diego. No tuve nada, en 30 años de casados un día me calenté con uno y fui, no lo conoce nadie", relató.

En ese tramo de la charla, precisó además que el episodio ocurrió cuando ella no era una figura mediática: "Me descubrió, se lo contó una 'conchuda' amiga mía en ese momento. Yo no era famosa, no trabajaba en la tele".

La revelación incluyó otro dato sensible: sus hijos "se están enterando ahora". Sin embargo, aclaró que el exfutbolista ya conocía la situación. El episodio, entonces, no es nuevo dentro de la intimidad del matrimonio, aunque sí lo es para el público.

Más allá del hecho puntual, Yanina Latorre utilizó la confesión para exponer su mirada sobre los vínculos de larga data. "A los 30 años de matrimonio son otras cosas las que te planteás. Para mí, la lealtad va por otro lado. Son cosas distintas la deslealtad y la infidelidad", sentenció.

Su postura se apoya en una distinción conceptual que, según expresó, cobra relevancia con el paso del tiempo. Para ella, la fidelidad física no es una exigencia central en una relación que acumula décadas. La lealtad, en cambio, aparece asociada a la elección cotidiana y al compromiso sostenido.

En ese sentido, fue tajante: "Me ha sido infiel y creo que nadie es perfecto. Hoy la infidelidad no es causal de divorcio, hay tipos violentos y miserables". Y añadió: "Yo no creo en la fidelidad, no digo que tengo una pareja abierta, pero uno elige qué perdonar y qué no".

Sus palabras introducen una visión pragmática del matrimonio, donde el perdón no implica negación de lo ocurrido, sino decisión consciente de continuidad.

31 años de matrimonio bajo otra luz

"Vamos 31 años de casados, creo que en esto hay un poco de hipocresía de la gente porque le pasa a todo el mundo. Yo elijo vivir con Diego, me gusta vivir y compartir con él. Es mi compañero de vida, mi todo", opinó.

En esta frase se concentra el eje de su planteo: la permanencia no como imposición, sino como elección. La conductora insistió en que no abrió su pareja y buscó desmentir la idea de una relación perfecta. No hay, según sus palabras, un acuerdo de vínculo abierto ni una negación de los conflictos, sino una convivencia atravesada por errores y reconciliaciones.

El matrimonio Latorre, que lleva más de tres décadas, vuelve así al centro del debate público, pero desde una perspectiva distinta. No como escenario exclusivo de una infidelidad pasada, sino como ejemplo de un vínculo que, según su protagonista, ha atravesado crisis, revelaciones y perdones.

La confesión de Yanina no solo sorprendió por el contenido, sino por el momento y el espacio elegidos. En televisión abierta, frente a cámaras y audiencia masiva, decidió exponer una zona privada que hasta ahora no había sido parte del relato público.