Activistas colgaron en el Louvre la foto del ex príncipe Andrés tras su detención por el caso Epstein
La imagen fue exhibida durante unos minutos en el museo parisino por el grupo británico Everyone Hates Elon. La acción buscó ridiculizar al hermano del rey Carlos III tras su arresto e interrogatorio.

Una intervención sorpresiva alteró este domingo la habitual contemplación artística en el Museo del Louvre. Activistas del grupo británico antimillonarios Everyone Hates Elon colgaron en una de sus salas la fotografía del ex príncipe Andrés tomada cuando era trasladado en auto tras ser detenido e interrogado en el marco de su vinculación con el caso Epstein.

La imagen, registrada por un fotógrafo de Reuters, se hizo famosa en la última semana porque captó el momento en que Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III del Reino Unido, salía de una estación policial después de haber sido detenido. La escena retrata el traslado en vehículo del ex príncipe, involucrado en una investigación ligada al financista desacreditado Jeffrey Epstein.

Una acción relámpago en el museo más visitado

La fotografía fue expuesta apenas unos minutos antes de que el personal del museo parisino la retirara. Debajo de la imagen, los activistas pegaron un cartel con la frase en inglés "He's sweating now" ("Él está transpirando ahora"), según detallaron en la publicación que realizaron en su cuenta de Instagram (@everyonehateselon_).

En ese mismo posteo, con el que promocionaron la acción, escribieron: "¿Ver a un abusador repugnante por fin enfrentarse a un poco de justicia? Eso no tiene precio", en clara referencia a la famosa campaña publicitaria de una de las principales tarjetas de crédito.

El grupo buscó con esta intervención ridiculizar al ex príncipe Andrés en uno de los espacios culturales más emblemáticos y visitados del mundo, utilizando una imagen que en pocos días adquirió notoriedad internacional.

La detención y el interrogatorio

La acción en el Louvre se produjo pocos días después de la detención del ex príncipe. Andrés Mountbatten-Windsor fue detenido el jueves último por la policía durante aproximadamente once horas, tiempo en el que fue interrogado antes de ser puesto en libertad bajo investigación.

El procedimiento tuvo lugar a las 8.00 de la mañana, cuando agentes realizaron un registro en su nuevo hogar en Wood Farm, ubicado en el castillo de Sandringham, una propiedad que ocupa una superficie de 7.000 hectáreas.

Ese mismo jueves, el ex príncipe cumplió 66 años.

El interrogatorio estuvo vinculado con las supuestas filtraciones de documentos sensibles del Gobierno británico por parte de Andrés a Jeffrey Epstein durante el período comprendido entre 2001 y 2011, cuando el entonces príncipe se desempeñaba como representante especial para el comercio del Reino Unido.

Un historial de acusaciones

Mountbatten-Windsor lleva años enfrentando una serie de acusaciones por sus contactos con Epstein. La situación volvió a cobrar impulso recientemente a raíz de la publicación de más de 3 millones de páginas de documentos relacionados con el financista por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Ese volumen documental volvió a colocar bajo la lupa los vínculos del ex príncipe con Epstein, quien fue un pedófilo convicto y cuya red de relaciones políticas, económicas y sociales ha sido objeto de investigaciones y controversias a nivel internacional.

Frente a las acusaciones, Mountbatten-Windsor ha negado haber cometido actos indebidos en el marco de su amistad con Epstein.

Arte, política y provocación

La decisión del grupo Everyone Hates Elon de colgar la fotografía en el Louvre no fue un gesto casual. Se trató de una acción directa en un museo que recibe millones de visitantes y que simboliza el patrimonio cultural europeo. La imagen del ex príncipe, captada en un momento de vulnerabilidad pública tras su detención, fue utilizada como recurso de denuncia y burla política.

El cartel "He's sweating now" y la frase que alude a la campaña de una tarjeta de crédito sintetizan la intención del colectivo: asociar la escena judicial con una forma de justicia largamente reclamada por sectores críticos del poder económico y político.

La intervención duró pocos minutos, pero alcanzó para reforzar la viralización de una fotografía que ya se había convertido en símbolo de una semana marcada por la detención e interrogatorio de un miembro de la familia real británica.