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Colapso total en el Caribe

Apagones récord y asedio petrolero: Cuba se hunde en su crisis más profunda

La parálisis del transporte aéreo y el desabastecimiento de combustible asestan un golpe letal al turismo. Bajo la presión de EE.UU., el peso alcanza un mínimo histórico y el 64% de la isla queda a oscuras.

11 Febrero de 2026 18.55

Cuba atraviesa una crisis multidimensional que se profundiza bajo la presión de Estados Unidos, marcada por la cancelación masiva de vuelos y un racionamiento de combustible que ha alcanzado niveles críticos. Las aerolíneas rusas Rossiya y Nordwind decidieron suspender sus operaciones debido a las severas dificultades de abastecimiento, advirtiendo que no retomarán sus rutas habituales hasta que la situación presente un cambio favorable. 

Esta medida se suma a la adoptada por cuatro compañías canadienses, que el pasado lunes cancelaron sus servicios luego de que las autoridades locales les comunicaran la imposibilidad de suministrarles queroseno en cualquiera de los nueve aeropuertos internacionales del país.

Este escenario resulta desastroso para el turismo, sector que actúa como motor del Producto Interno Bruto (PIB) y principal fuente de captación de divisas para la isla. La gravedad del impacto se comprende al observar que casi la mitad de los visitantes internacionales del año pasado procedieron de Canadá, con 754.000 personas, y de Rusia, con 131.000 personas. El sector, que ya había registrado en 2025 su peor ejercicio desde el año 2002, sin contar los periodos de pandemia, se tambalea ahora ante el asedio externo.

Crisis energética: el apagón más extenso de la historia

La situación energética de la isla alcanzó un punto de quiebre histórico este martes, cuando el país sufrió el apagón más extenso del que se tenga registro oficial. Durante el momento de máxima demanda en la tarde-noche, más de un 64% del territorio nacional quedó simultáneamente sin corriente eléctrica. 

Este déficit crítico se atribuye tanto al deterioro de las obsoletas centrales termoeléctricas como a la falta de diésel y fueloil necesarios para alimentar los motores de generación energética distribuidos por el país. Según el Gobierno, estos equipos llevan cuatro semanas paralizados por lo que denominan un asedio petrolero.

La crisis se agravó considerablemente por la presión de Washington, que cortó el suministro de petróleo desde Venezuela tras el ataque y captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. A esto se añade la amenaza de Donald Trump de aplicar aranceles a cualquier actor que suministre crudo a la isla, complicando el arribo de hidrocarburos a una nación donde la producción interna apenas cubre un tercio de las necesidades energéticas totales.

Derrumbe del peso e inflación descontrolada

En el plano financiero, la moneda local refleja la profundidad de la crisis estructural que afecta a Cuba desde hace seis años. El tipo de cambio en el mercado informal alcanzó este miércoles un mínimo histórico al situarse en los 500 pesos cubanos por dólar estadounidense, según los indicadores de medios independientes. Esta caída es síntoma de una economía sumida en una inflación desbocada, déficit fiscal, decrecimiento y una migración masiva de su población.

La moneda cubana mantiene una tendencia de depreciación constante desde la fallida reforma monetaria de 2021, conocida como la Tarea de Ordenamiento. Aquella medida estableció un cambio oficial de un dólar por 24 pesos, lo que en comparación con los valores actuales supone un derrumbe cambiario cercano al 2000%. Este contexto se complementa con una escasez aguda de productos básicos que abarca desde alimentos y medicinas hasta el combustible necesario para la vida cotidiana.

Un plan de contingencia para la subsistencia

Ante la parálisis, el Gobierno cubano ha implementado medidas extremas para intentar subsistir sin petróleo importado, desplegando un duro plan de contingencia que afecta a todos los estratos de la sociedad. En el sector turístico, se ha impulsado el cierre de algunos hoteles y el traslado de visitantes a otras instalaciones con el fin de optimizar el ahorro energético. 

Los servicios públicos básicos también se han visto restringidos, limitando a los hospitales y al transporte estatal exclusivamente a tareas esenciales, mientras que la venta de diésel ha sido suspendida totalmente y la nafta se encuentra bajo un racionamiento severo.

La vida social y productiva ha debido adaptarse a estas limitaciones, con universidades operando en modo remoto o híbrido y una gran cantidad de trabajadores migrando al teletrabajo o cumpliendo horarios restringidos. En el ámbito de la producción, la agricultura ha recibido directivas de priorizar únicamente los cultivos básicos para garantizar la alimentación mínima. Estas medidas extremas buscan sostener la estructura del país en un momento donde el desabastecimiento y los fallos en la red eléctrica amenazan con paralizar por completo la actividad en la isla.