Al menos 16 personas murieron en un ataque contra una mezquita en el noroeste de Pakistán, después de que un vehículo cargado de explosivos se estrellara contra el templo mientras se desarrollaba la oración del viernes.
El hecho ocurrió en el distrito de Kohat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el noreste del país, y tuvo como escenario una mezquita que se encontraba llena de fieles. Entre las víctimas fatales se encuentran cinco policías, según informaron fuentes policiales en Peshawar.
La explosión provocó una situación de extrema tensión en la zona. Luego del impacto del vehículo cargado con explosivos, se inició un intenso tiroteo entre los atacantes y las fuerzas de seguridad, un enfrentamiento que, de acuerdo con la información disponible, continuaba mientras se desarrollaban las operaciones posteriores al atentado.
El ataque se produjo en uno de los momentos de mayor concurrencia a las mezquitas, debido a la celebración de la oración del viernes. La presencia de numerosos fieles en el interior del templo convirtió el lugar en el escenario de un episodio que dejó un elevado número de víctimas.
Enfrentamientos entre atacantes y fuerzas de seguridad
La situación en Kohat permanecía bajo un fuerte operativo de seguridad después de la explosión. Según informó un agente que participó de las acciones desplegadas en el lugar, uno de los atacantes murió durante el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.
Mientras continuaban los disparos, las autoridades pusieron en marcha una operación de rescate destinada a asistir a las personas afectadas por la explosión y avanzar con las tareas necesarias en el área. El desarrollo del operativo se produjo en paralelo con los enfrentamientos, por lo que la zona permanecía bajo intervención de las fuerzas de seguridad. La información disponible señalaba que los atacantes y los efectivos continuaban enfrentándose mientras se desplegaban los equipos destinados al rescate.
Una mezquita llena de fieles
Uno de los elementos centrales del ataque fue el momento elegido para perpetrarlo. La explosión ocurrió en pleno rezo del viernes, cuando la mezquita se encontraba llena de personas. La oración del viernes constituye uno de los momentos de mayor concurrencia en las mezquitas, por lo que el atentado tuvo lugar mientras numerosos fieles se encontraban dentro del templo. La detonación del vehículo cargado de explosivos desencadenó inmediatamente una situación de violencia que se extendió al exterior con el enfrentamiento entre los agresores y las fuerzas de seguridad.
La magnitud de la explosión y la continuidad del tiroteo generaron además un escenario en el que las autoridades debieron desarrollar simultáneamente tareas de seguridad y asistencia. Mientras los efectivos enfrentaban a los atacantes, los equipos de rescate trabajaban para atender a los heridos y avanzar en las operaciones dentro de la zona afectada.
La información difundida estableció inicialmente en 16 el número de personas fallecidas, aunque también señaló que la cifra de víctimas podría aumentar debido a que las operaciones de rescate todavía continuaban.
La reacción del presidente de Pakistán
Tras el atentado, el presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, expresó su preocupación por las personas afectadas y manifestó sus deseos de recuperación para quienes resultaron heridos.
En un comunicado, el mandatario expresó "sus mejores deseos para la pronta recuperación de los heridos en la explosión". La declaración oficial se produjo mientras las fuerzas de seguridad continuaban actuando en el distrito de Kohat y se mantenían las tareas de rescate luego del ataque contra la mezquita.
Conmoción en la región
El atentado generó conmoción en la región, en un contexto señalado por la preocupación ante la seguridad en zonas donde los ataques extremistas han sido frecuentes en los últimos años.
El episodio ocurrido en Kohat reunió en un mismo escenario una explosión, víctimas civiles y policiales, un posterior enfrentamiento armado y un operativo de rescate que continuaba mientras las autoridades intentaban asegurar el área.
La jornada quedó marcada por la violencia registrada durante el rezo del viernes. Con al menos 16 personas muertas, entre ellas cinco policías, y uno de los atacantes fallecido durante el enfrentamiento, las fuerzas de seguridad seguían trabajando en la zona al tiempo que avanzaban las tareas de asistencia a los heridos.
La posibilidad de que el número de víctimas aumentara permanecía abierta debido a la continuidad del operativo de rescate. El ataque, ocurrido en el distrito de Kohat, en Khyber Pakhtunkhwa, dejó así una escena de destrucción y conmoción en una mezquita que se encontraba colmada de fieles al momento de la explosión.