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Dramático balotaje

Lula hizo historia en Brasil al superar a Flávio Bolsonaro y se aseguró un cuarto mandato

El presidente brasileño obtuvo el 51,76% de los votos en el balotaje de este domingo, frente al 48,24% de Flávio Bolsonaro. La victoria marca un hecho inédito en la historia del país y abre una nueva etapa para el Gobierno del Partido de los Trabajadores.

(Foto: Gledston Tavares/Reuters)

25 Octubre de 2026 17.11

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido este domingo como presidente de Brasil tras derrotar en el balotaje al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Con casi 81 años, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo el 51,76% de los votos, frente al 48,24% de su rival, y consiguió un cuarto mandato no consecutivo.

El resultado representa un hecho inédito desde el retorno de las elecciones presidenciales directas en 1989: por primera vez, el candidato que quedó en segundo lugar en la primera vuelta logró imponerse en el balotaje. En la votación del 4 de octubre, Lula había obtenido el 45,1% de los sufragios, frente al 47% de Flávio Bolsonaro.

Según los datos oficiales correspondientes a casi la totalidad de los votos, el mandatario consiguió revertir la diferencia de la primera instancia electoral. Además, la abstención se redujo casi un 2% respecto de la primera vuelta.

Una campaña centrada en los derechos sociales

Lula llegó a la segunda vuelta con la expectativa de revertir el resultado inicial. Tras reconocer su sorpresa por la diferencia registrada el 4 de octubre, movilizó a sus bases y reforzó su agenda de propuestas sociales y económicas.

Durante la campaña, el presidente puso el foco en los derechos sociales, la inversión pública, la seguridad basada en inteligencia y el control de la deforestación amazónica. También presentó la elección como una defensa de la democracia frente a la posibilidad de que el sector político de la familia Bolsonaro regresara al poder.

El día de la votación, en el estado de San Pablo, Lula cuestionó la orientación política de su adversario y afirmó que Flávio Bolsonaro quería "gobernar con la bandera estadounidense". Además, sostuvo que los brasileños elegirían un país en el que los colores nacionales fueran respetados.

La izquierda movilizó a sus simpatizantes bajo la consigna "Nunca más Bolsonaro". Entre los cuestionamientos al gobierno del expresidente estuvieron su gestión de la pandemia de covid-19, que dejó alrededor de 700.000 muertos en Brasil, y los recortes a programas públicos.

Mientras los seguidores de Lula defendieron la continuidad de las políticas sociales y ambientales, Flávio Bolsonaro prometió cambios en un escenario atravesado por el aumento del costo de vida y la inseguridad. "El cambio no es privar a la gente de sus derechos", respondió el mandatario durante la campaña.

Las medidas económicas que marcaron el tramo final

Diez días antes del balotaje, el Congreso aprobó una reducción de la semana laboral de seis a cinco días y de 44 a 40 horas semanales, sin disminución salarial. Flávio Bolsonaro respaldó la norma durante la última etapa de la campaña, mientras que dirigentes empresariales advirtieron sobre posibles efectos de los costos laborales en las pequeñas empresas, la inflación y el empleo informal.

El Gobierno también aplicó un aumento del 15% en el programa Bolsa Família durante la semana previa a los comicios. La medida alcanza a casi 50 millones de personas y demanda 5.800 millones de reales, equivalentes a unos USD 1.168 millones, para el resto del año.

Entre las iniciativas económicas impulsadas por la administración se incluyeron créditos públicos a bajo interés, incentivos fiscales para pequeñas empresas y un plan de refinanciación destinado a eliminar registros de morosidad de millones de brasileños de bajos ingresos. El costo estimado del paquete de préstamos y renegociaciones asciende a 3.000 millones de reales, unos USD 604 millones, durante los próximos tres años.

Para intentar moderar los precios de los combustibles, el Gobierno eliminó durante 30 días los impuestos federales a la importación y venta de gasolina, con posibilidad de prórroga, y subsidió el diésel para importadores. El costo previsto de ambas medidas alcanza los 5.200 millones de reales, equivalentes a USD 1.047 millones.

Además, Lula envió al Congreso un proyecto para establecer transporte público gratuito durante los fines de semana. Las estimaciones citadas durante la campaña calculan que el programa podría requerir entre 5.000 millones y 16.000 millones de reales, según el modelo de aplicación.

La Amazonía y los planes de seguridad

La protección ambiental fue otro de los ejes de la campaña. Desde la llegada de Lula al poder en 2023, la deforestación cayó un 45%, hasta alcanzar su nivel más bajo en más de una década, según los datos incluidos en el balance de gestión. Durante la presidencia de Jair Bolsonaro, en cambio, la superficie deforestada había aumentado cerca de un 60% y superado los 45.000 kilómetros cuadrados.

En materia de seguridad pública, Lula propuso fortalecer el Sistema Único de Seguridad Pública e integrar las acciones de los distintos niveles de gobierno. El plan contempla 10.000 millones de reales, equivalentes a USD 1.900 millones, en financiamiento reembolsable para mejorar el equipamiento y la infraestructura de los estados.

La propuesta también incluye la creación de un Ministerio de Seguridad Pública, una mayor coordinación entre las fuerzas federales y estaduales y el uso de tecnología para rastrear armas, dinero y redes de organizaciones delictivas. El enfoque combina persecución financiera, inteligencia, prevención en zonas vulnerables, urbanización de barrios populares y políticas destinadas a los jóvenes.

El vínculo con Estados Unidos y el escenario regional

La reelección de Lula tendrá consecuencias para la política exterior brasileña y sus relaciones con Estados Unidos, China, Europa, el Mercosur y los BRICS.

Durante su mandato, el presidente buscó reforzar el multilateralismo, la integración regional, la cooperación con el Sur Global y la autonomía de Brasil frente a las principales potencias.

En 2025, el Gobierno de Donald Trump impuso aranceles de hasta el 50% a determinados productos brasileños y vinculó públicamente la medida con el proceso judicial contra Jair Bolsonaro. Un eventual triunfo de Flávio Bolsonaro habría abierto otra etapa en la relación con Washington.

Con Lula nuevamente elegido, Brasil continuará bajo una administración que reivindica la cooperación internacional y la integración regional. El rumbo de ese vínculo será relevante para los países sudamericanos, incluida la Argentina, por el peso político y económico brasileño en el Mercosur.

 

 

Este contenido fue elaborado con la asistencia de inteligencia artificial en su redacción y edición.