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Balotaje decisivo

Cerraron los comicios en Brasil tras la extensión de dos horas y continúa el recuento de votos

Sobre el final de la jornada, el Tribunal Superior Electoral había anunciado la continuidad de la jornada por los problemas en el transporte público. Las autoridades frenaron la divulgación de datos oficiales hasta el cierre de los comicios.

25 Octubre de 2026 17.11

El Supremo Tribunal Federal de Brasil dispuso este domingo extender hasta las 19 el horario de votación de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, a partir de un pedido presentado por los equipos de campaña del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y del senador opositor Flávio Bolsonaro.

La decisión fue ordenada por Cristiano Zanin, juez del máximo tribunal brasileño, quien resolvió ampliar dos horas el período previsto para que los ciudadanos pudieran emitir su voto. La solicitud se fundamentó en los incidentes registrados en el transporte de votantes en distintas ciudades del país, una situación que llevó a ambas candidaturas a reclamar una modificación del horario electoral.

La medida se conoció durante una jornada de gran expectativa política, en la que millones de brasileños participaron de una elección decisiva para determinar quién conducirá el país durante los próximos cuatro años. La extensión del horario se produjo en medio de una competencia estrecha entre los dos candidatos y cuando comenzaba el recuento en los sistemas oficiales de las autoridades electorales.

La resolución también tuvo consecuencias sobre el desarrollo del escrutinio: la Justicia Electoral suspendió el conteo de votos hasta que se cerraran las urnas. De esta manera, la difusión de los resultados quedó supeditada a la finalización del período de votación establecido tras la decisión judicial.

El planteo conjunto de los equipos de Lula y Flávio Bolsonaro reflejó la importancia que adquirieron las condiciones de participación durante una elección en la que cada voto puede resultar determinante. Con una diferencia reducida entre ambos candidatos, cualquier dificultad que afectara la posibilidad de sufragar se convirtió en un asunto relevante para las campañas.

Más de 158 millones de brasileños habilitados para votar

El balotaje presidencial enfrenta a Lula da Silva con Flávio Bolsonaro después de una campaña marcada por la polarización política, las acusaciones cruzadas de corrupción y la presentación de propuestas de país diametralmente opuestas.

En total, más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar en esta segunda vuelta. La jornada electoral había comenzado a las 8, hora de Brasilia, y el horario original de cierre estaba previsto para las 17. Sin embargo, la decisión del Supremo Tribunal Federal extendió ese límite hasta las 19 en todo el país.

La modificación se produjo en un contexto de fuerte atención sobre el desarrollo de la votación y sobre el momento en que comenzarían a conocerse los resultados. Como ocurrió durante la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, se esperaba que los primeros datos oficiales se difundieran poco después del cierre de las urnas.

La extensión del horario alteró ese cronograma previsto, debido a que las autoridades electorales debían aguardar la conclusión de la votación antes de continuar con el conteo. La suspensión del escrutinio hasta el cierre buscó adecuar el proceso a la nueva disposición judicial.

La jornada estuvo atravesada, por lo tanto, por dos elementos centrales: la necesidad de garantizar el desarrollo de la votación ante los inconvenientes denunciados en el transporte de electores y la expectativa por conocer el resultado de una contienda presidencial que llega a su instancia definitiva con una diferencia mínima.

Lula y Flávio Bolsonaro, frente a una disputa ajustada

Los dos candidatos llegaron a la segunda vuelta con resultados muy próximos en la primera ronda, una situación que mantuvo abierta la definición presidencial y reforzó la importancia del comportamiento electoral durante el balotaje.

Lula da Silva, de 80 años, obtuvo el 45,16% de los votos, mientras que Flávio Bolsonaro alcanzó el 47,03%. La diferencia entre ambos porcentajes dejó planteado un escenario competitivo en el que la participación, la abstención y el traslado de apoyos provenientes de otras candidaturas podían influir en el resultado final.

El presidente busca la reelección y aspira a conseguir su cuarto mandato no consecutivo. Además, pretende alcanzar un antecedente electoral: convertirse en el primer candidato en ganar una segunda vuelta después de haber perdido en la primera ronda desde el retorno de las elecciones presidenciales directas en Brasil, en 1989.

Su adversario, Flávio Bolsonaro, es senador y candidato del Partido Liberal (PL). Durante la campaña, prometió endurecer la política de seguridad y actuar contra la corrupción, propuestas que forman parte de las diferencias políticas que atraviesan la competencia.

Lula, por su parte, representa al Partido de los Trabajadores (PT) y busca prolongar su permanencia en la Presidencia mediante una nueva victoria electoral. La confrontación entre ambos dirigentes quedó marcada por las acusaciones cruzadas y por las diferencias sobre el rumbo que debería seguir Brasil durante los próximos cuatro años.

La expectativa por los primeros resultados oficiales

Con la votación extendida hasta las 19, la atención quedó concentrada en la finalización de la jornada y en la reanudación del recuento por parte de las autoridades electorales.

La expectativa inicial era que los primeros resultados oficiales comenzaran a difundirse poco después del cierre de las urnas, como había sucedido en la primera vuelta del 4 de octubre. No obstante, la decisión judicial y la suspensión del conteo hasta que concluyera la votación condicionaron el momento en que podrían conocerse los datos.

La elección define quién gobernará Brasil durante los próximos cuatro años y enfrenta a dos candidatos con propuestas políticas muy diferentes. Lula da Silva busca la reelección y un cuarto mandato no consecutivo, mientras que Flávio Bolsonaro procura imponerse con una plataforma que incluye el endurecimiento de la política de seguridad y medidas contra la corrupción.

Los datos de la primera vuelta, la cantidad de electores habilitados y el peso de quienes no votaron por los finalistas conforman el escenario de una definición abierta. En ese marco, la decisión del juez Cristiano Zanin respondió a un pedido de los dos equipos de campaña ante los inconvenientes en el transporte de votantes.

La jornada electoral quedó así marcada por una modificación de último momento en el horario de cierre y por la espera de los resultados oficiales. Con las urnas habilitadas hasta las 19 y el conteo suspendido hasta la conclusión de la votación, Brasil aguarda la definición de un balotaje que determinará el próximo presidente en medio de una de las disputas políticas más ajustadas de esta elección.