A 48 horas del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el noroeste de Colombia, decenas de socorristas continuaban este miércoles con las tareas de búsqueda de sobrevivientes entre los restos de edificios colapsados en distintas ciudades.
La dimensión de la tragedia llevó al Gobierno colombiano a solicitar asistencia internacional especializada. La administración del presidente Abelardo de la Espriella informó que pidió ayuda a equipos de rescate de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel, considerados por las autoridades como los países cuyos grupos cuentan con las certificaciones necesarias para intervenir en operaciones de búsqueda y rescate.
David Tamayo, designado al frente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), explicó que la decisión responde a la necesidad de anticiparse al agotamiento de los recursos disponibles para continuar las operaciones.
"En aras de anticipar el agotamiento de nuestros recursos en las operaciones de búsqueda y rescate, estamos empezando a formalizar apoyos, peticiones o solicitudes de apoyos de equipos de búsqueda y rescate de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel", señaló Tamayo, según informó CNN y consignó la Agencia Noticias Argentinas.
El funcionario remarcó que los equipos solicitados deben estar certificados a nivel internacional y reconocidos por sus respectivos países. En ese sentido, dejó una definición precisa sobre el alcance de la cooperación: "Solo estaremos aceptando el apoyo por parte de estos países".
Equipos especializados y ayuda humanitaria
La asistencia internacional comenzó a materializarse mientras continúan las tareas de rescate. El canciller Omar Bula informó que Colombia recibió múltiples ofrecimientos de ayuda humanitaria y que ya comenzaron a arribar vuelos con asistencia, entre ellos procedentes de El Salvador y México.
Estados Unidos, por su parte, movilizó dos equipos de rescatistas para colaborar con las operaciones en las zonas afectadas. El Departamento de Estado estadounidense informó que desplegó equipos técnicos de búsqueda y rescate urbano, conocidos como USAR, pertenecientes a los condados de Fairfax, Virginia, y Los Ángeles, California.
El despliegue estadounidense respondió a la solicitud formulada por el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, de acuerdo con la información difundida por la entidad en X y conocida por la Agencia Noticias Argentinas.
La llegada de estos grupos se produce en un momento crítico para las tareas de búsqueda, cuando los equipos colombianos continúan trabajando entre estructuras destruidas y mientras las autoridades intentan establecer con mayor precisión la magnitud de las pérdidas humanas.
Un saldo de víctimas que todavía se actualiza
Las cifras oficiales muestran diferencias según los organismos y las autoridades que realizan el relevamiento. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia comunicó que recibió 202 cuerpos. Sin embargo, los reportes de las autoridades regionales elevan el número de víctimas fatales a 240.
La institución también difundió la lista oficial de las personas fallecidas cuya identidad fue confirmada. Entre ellas figuran cinco menores de edad. Según el informe oficial, las víctimas provenían de distintas localidades del país:
- Cali.
- Pereira.
- Manizales.
- Belén de Umbría.
- Tuluá.
- Buenaventura.
- Sevilla.
- Buga.
- Quibdó.
A su vez, la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) difundió un comunicado en el que elevó a 241 el total de fallecidos por el terremoto. De ese total, 172 muertes ocurrieron en ciudades capitales. El balance de Asocapitales distribuye esas víctimas de la siguiente manera:
- 74 en Cali.
- 83 en Pereira.
- 9 en Quibdó.
- 6 en Manizales.
La dimensión de la tragedia también se refleja en la cantidad de personas que todavía permanecen sin localizar. La plataforma en línea Colombia te busca estimó que a las 15.30, hora local, equivalentes a las 17.30 de Argentina, quedaban por localizar 4.181 personas, mientras que 973 ya habían sido ubicadas.
Las cifras muestran la magnitud del desafío que enfrentan los equipos de emergencia y explican la decisión de las autoridades de comenzar a formalizar pedidos de asistencia internacional.
Tres días de duelo nacional
Frente a la magnitud de la tragedia, el presidente Abelardo de la Espriella declaró tres días de duelo nacional. Según el decreto expedido por la Presidencia, el Gobierno nacional, en nombre del pueblo colombiano, expresó su profundo dolor por el fallecimiento de las personas como consecuencia del movimiento sísmico ocurrido el 10 de agosto de 2026 y manifestó su solidaridad con el luto de las familias y amigos de las víctimas.
La declaración de duelo se suma a las tareas de rescate, identificación de los fallecidos y asistencia a las personas afectadas, en un escenario en el que todavía continúa la búsqueda de quienes permanecen desaparecidos.
Manizales, entre edificios dañados y viviendas inhabitables
Entre las ciudades más afectadas se encuentra Manizales, donde el terremoto dejó un panorama marcado por edificios averiados y numerosos inmuebles que quedaron afectados o directamente colapsaron.
La emblemática catedral de Manizales registró graves daños, según CNN.
El impacto del terremoto quedó reflejado también en el relato de quienes atravesaron el momento del sismo. Sebastián Aristizábal, un colombiano que circulaba en su vehículo por la zona cuando ocurrió el movimiento, contó que inicialmente sintió un movimiento y pensó que podía haberse quedado sin aire en las llantas.
Después descendió del vehículo y se encontró con una escena completamente distinta.
"Al principio fue un movimiento y pensé que me había quedado sin aire en las llantas, después me bajé y fue terrible ver los movimientos de los edificios en ese momento", relató a CNN.
Aristizábal también describió la presencia de vapor y humo y recordó las reacciones de las personas que se encontraban en las calles. Vio gente orando y personas que, sin conocerse, se abrazaban para darse consuelo.
"Fue una sensación terrible", recordó.
El hombre consideró además que fue "un milagro" que Manizales, una ciudad rodeada de montañas, no haya sufrido una catástrofe todavía mayor.
La información recogida por CNN entre los cuerpos de bomberos que trabajan en el terreno señala que se trata de una zona donde las construcciones son antisísmicas en su mayoría, una característica que podría haber prevenido una mayor cantidad de derrumbes.
Cali: la tragedia y una movilización masiva
En Cali, la tragedia también dejó viviendas y edificios destruidos, pero al mismo tiempo generó una movilización ciudadana que los propios damnificados destacan como uno de los aspectos más conmovedores en medio de la emergencia.
Olga Lucía Lizcano, colombiana de 41 años que trabaja en Cali para la administración de impuestos, relató a CNN el momento en que regresó hacia la zona donde vivía.
"Llegamos cerca de la zona donde yo vivía. Los edificios ya se veían agrietados, paredes, muros caídos. Llegamos a la esquina de mi casa y se había caído todo el edificio", contó entre lágrimas. Su hija y sus familiares lograron evacuar a tiempo el edificio donde viven sus suegros, ubicado en el barrio Nueva Tequendama.
La evacuación permitió que su familia pudiera ponerse a salvo antes del colapso, pero Lizcano quedó directamente afectada por la destrucción de su vivienda.
"Ríos de personas" para ayudar
En medio de la destrucción, Lizcano destacó la reacción de los habitantes de Cali. Según relató, los vecinos se movilizaron masivamente para remover escombros y buscar sobrevivientes, además de colaborar con donaciones de comida y alimentos.
La mujer describió la escena como una movilización multitudinaria de personas que acudieron a las zonas afectadas para colaborar en las tareas de emergencia. "Es increíble ver cómo hay ríos de personas, de voluntarios llevando agua, cargando ladrillos... Hay mucha gratitud en medio de la tragedia. A toda la gente, muchas gracias", expresó.
Esa solidaridad también alcanzó directamente a Lizcano y a su familia. Después del colapso de su edificio, se encuentran alojados con un familiar en el oeste de Cali, una zona donde las afectaciones fueron menos severas.
Pero la ayuda que recibieron no provino únicamente de familiares y amigos. También llegaron mensajes de personas desconocidas que ofrecieron asistencia y preguntaron por su estado.
"Hay gente que no conozco que me está mandando mensajes y diciendo que nos enviaron ayudas, preguntando cómo estamos. Aparte de mi familia y amigos, hay mucha gente que no conocemos que tiene un corazón muy grande y nos está enviando muchas ayuda", relató.