El Papa Francisco pidió "tequila" para curar su rodilla

La graciosa solicitud se la formuló a seminaristas mexicanos que lo saludaron luego de la catequesis tradicional de los miércoles.

11 Mayo de 2022 12.04

Como cada semana el Santo Padre leugo de su audiencia y catequesis de los miércoles suele recorrer la Plaza de San Pedro para saludar a los fieles que se convocan para verlo y estar más cerca de él. En la jornada de hoy se dio un particular intercambio con un grupo de seminaristas de los legionarios de Cristo quiene saludaron al Pontífice y le consultaron sobre cómo se sentía de la rodilla. Recordemos que por la afección de artrosis que padece fue indicado por los médicos para que no camine y desde allí se maneja en sillas de rueda.

Luego de la consulta, el saludo y el breve intercambio entre los jóvenes y el Papa, mientras este se trasladaba en el papamóvil vino la pregunta y la graciosa respuesta. “¿Sabes lo que necesito para la rodilla?. Tequila”. La ocurrencia desató la risas de los presentes.

 

El valor de los abuelos

Entre tanto, durante la catequesis habló sobre el sentido y el valor de la vejez, presentó la figura de Judit, una heroína bíblica que, “de joven se había ganado la estima de la comunidad con su valentía. De anciana, la mereció por la ternura con la que enriqueció la libertad y los afectos, una anciana apasionada que llena de dones el tiempo que Dios le dona”.

El Santo Padre también se preguntó sobre la alianza entre las generaciones: “¿nosotros hacemos este esfuerzo por “remodelar”? ¿O simplemente sufrimos la inercia de las condiciones materiales y económicas? La convivencia de las generaciones, de hecho, se alarga. ¿Tratamos, todos juntos, de hacerlas más humanas, más afectuosas, más justas, en las nuevas condiciones de las sociedades modernas? Para los abuelos, una parte importante de su vocación es sostener a los hijos en la educación de los niños. Los pequeños aprenden la fuerza de la ternura y el respeto por la fragilidad: lecciones insustituibles, que con los abuelos son más fáciles de impartir y de recibir. Los abuelos, por su parte, aprenden que la ternura y la fragilidad no son solo signos de la decadencia: para los jóvenes, son pasajes que hacen humano el futuro”.