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Venezuela sin Maduro

"Estamos desesperados y pedimos una fe de vida": la angustia de la familia de Giuliani

Virginia Rivero, esposa del abogado penalista, denunció la falta total de información sobre su estado de salud y su paradero. El letrado argentino permanece detenido desde mayo de 2025 y fue trasladado en diciembre a la prisión de Yare 2, sin contacto directo con su familia ni garantías judiciales.

Germán Giuliani
Germán Giuliani

13 Enero de 2026 09.15

La reciente liberación parcial de presos políticos en Venezuela volvió a poner en primer plano la situación de ciudadanos extranjeros que continúan privados de su libertad en ese país. Entre ellos se encuentra el abogado argentino Germán Giuliani, detenido desde mayo de 2025 en Caracas y cuyo paradero y estado de salud permanecen envueltos en una profunda incertidumbre. Desde su traslado, en diciembre pasado, a la cárcel de Yare 2, al sur de la capital venezolana, su familia no volvió a tener contacto directo con él ni recibió información oficial sobre las condiciones de su detención.

Virginia Rivero, esposa de Giuliani, relató la angustia que atraviesa el núcleo familiar ante la falta absoluta de datos concretos. En declaraciones radiales, aseguró que la última noticia certera sobre su marido data del 21 de diciembre, fecha en la que fue trasladado a ese penal. Desde entonces, ninguna autoridad venezolana se comunicó con ella para informar sobre su estado de salud o situación procesal. "No sé nada. No tengo ningún dato. Con la familia estamos desesperados y pidiendo una fe de vida", expresó en diálogo con Radio Mitre.

El caso de Giuliani se inscribe en un patrón que, según denuncian familiares y organismos de derechos humanos, se repite en las detenciones de extranjeros en Venezuela. Rivero señaló que su esposo no es el único argentino detenido y mencionó el caso del gendarme Nahuel Gallo, uno de los más conocidos. En ese marco, afirmó que las causas suelen ser similares: acusaciones graves como terrorismo, narcotráfico o actividades mercenarias, sin pruebas que las respalden. "Casi todos los presos políticos tienen esas causas", sostuvo.

En relación con el proceso judicial, Rivero explicó que el pasado 7 de julio estaba prevista una audiencia clave, en la que debían presentarse las pruebas contra Giuliani. Sin embargo, según le informó el Foro Penal de Venezuela —organización con la que mantiene contacto—, lo habitual es que esas instancias no prosperen. "Nos dijeron que no se iba a dar la audiencia y, además, que no había ninguna prueba", afirmó.

Giuliani fue arrestado el 21 de mayo de 2025 mientras realizaba gestiones laborales en Caracas. Había sido contratado para resolver trámites legales y contaba con la documentación necesaria que acreditaba el carácter profesional de su viaje. Su esposa remarcó que era la primera vez que visitaba Venezuela y que ni su entorno familiar ni laboral consideraron que existiera un riesgo significativo. Posteriormente, la Cancillería argentina les informó que existía una alerta diplomática para viajar al país caribeño.

La familia se enteró inicialmente de la detención a través de una publicación periodística, antes de recibir la confirmación oficial por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores. Rivero aseguró que el arresto se produjo luego de que las autoridades detectaran su acento extranjero. "Al escuchar su acento argentino lo secuestraron", afirmó.

Durante los primeros meses de cautiverio, Giuliani permaneció detenido en un pequeño comando de Caracas. Allí, no tuvo contacto con su familia y sufrió severas restricciones, entre ellas la imposibilidad de recibir visitas y el acceso limitado a la luz solar durante siete meses. La última comunicación directa se produjo apenas quince días después de su arresto. A partir de entonces, los mensajes llegaron de manera fragmentaria a través de familiares de otros presos políticos.

A fines de diciembre, comenzaron a circular rumores sobre su traslado a la prisión de Yare 2, acompañados por pedidos de ropa específica por parte de los custodios. Sin embargo, ese movimiento nunca fue confirmado oficialmente ni derivó en un nuevo contacto directo.

Germán Giuliani
 

Rivero también señaló que su esposo no cuenta con una defensa letrada efectiva en Venezuela. Aunque formalmente se le habría asignado un abogado, afirmó que en la práctica no existe una representación real. "Supuestamente nombraron a alguien, pero nada de esas cosas existen allá", expresó.

La familia logró establecer contacto con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a través de la mediación de Viviam Perrone, referente de Madres del Dolor. Según relató Rivero, Bullrich se comunicó en varias oportunidades y les aseguró que se están realizando gestiones diplomáticas. No obstante, advirtió que el desenlace dependería en gran medida de negociaciones internacionales. "Está mucho en manos de Estados Unidos el accionar. Sé que tienen todo listo como para poder traer a los argentinos, pero no más que eso", concluyó.