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¿Mala praxis?

Fue al hospital y le dijeron que no tenía nada: murió 12 días después

Asistió al hospital tres veces y los médicos le dijeron que tenía que someterse a una cirugía para sacarle el apéndice, no obstante, su diagnóstico era mucho más grave de lo que pensaban.

Josh Warner
Josh Warner

30 Septiembre de 2023 13.16

Josh Warner era un joven británico, y, lamentablemente murió a los 25 años después de un error en un diagnóstico médico: le dijeron que tenía apendicitis, pero en realidad tenía un tumor cerebral y falleció unos días después. 

Según el medio Daily Mail, los especialistas le habían hecho una tomografía ya que el joven, padre de un niño de cuatro años, había tenido un fuerte dolor de cabeza durante dos semanas. En los resultados de las tomografías que realizaron, se podía visualizar una anomalía, aunque los doctores le dijeron que no se preocupara porque se trataba de un “error informático”.

Le habían hecho una tomografía en donde le detectaron una anomalía, aunque los médicos le dijeron que se trataba de un "error informático". (Foto: Daily Mail)

A pesar de que Warner no sentía dolor o molestias en el estómago, los expertos le diagnosticaron apendicitis y le informaron que debían someterlo a una cirugía para poder extirpar el órgano. Después de que le dieran el alta de la operación, el joven regresó a su casa pero siguió sintiéndose mal. Por esta razón, en varias ocasiones, regresó al hospital para que lo chequeen aunque siempre le decían que “no tenía nada”.

Unas semanas después, el joven se desmayó en la casa de sus abuelos, por lo que decidieron llevarlo a otro hospital para que lo revisen y le den una segunda opinión. En dicho hospital le hicieron una tomografía y los resultados fueron los mismos que la vez anterior pero con un diagnóstico diferente: en tan solo 24 horas, Josh se enteró que tenía un tumor cerebral que se había extendido desde el lado derecho de su cerebro hasta la parte posterior y el tronco del encéfalo.

Inmediatamente, fue trasladado al área de oncología en donde le indicaron que padecía un cáncer cerebral muy agresivo y que estaba avanzando con rapidez, ya que estaba en el grado cuatro. A pesar de que los médicos le comunicaron a la familia que le quedaban tres meses de vida, Warner murió 12 días después.

“Era un padre increíble, un hermano y un hijo brillante. Era simplemente un hombre fantástico. Fue muy valiente, no puedo cuantificar lo valiente que fue a través de todo esto. Él nunca se quejó. Yo creo que sentiría lástima por mí misma, pero él nunca hizo eso”, así lo recordó su madre en diálogo con Daily Mail. “Quería muchísimo a su hijo y es desgarrador ver a Andrew preguntando dónde está su padre”, concluyó.