La segunda vuelta presidencial de Perú continúa desarrollándose en un escenario de máxima incertidumbre política, marcado por una diferencia mínima entre los dos candidatos y un proceso de escrutinio que avanza con lentitud. A medida que se incorporan nuevas actas al conteo oficial, la candidata conservadora Keiko Fujimori logró ampliar levemente su ventaja sobre el postulante progresista Roberto Sánchez, aunque la distancia entre ambos sigue siendo extremadamente reducida.
De acuerdo con el cómputo preliminar difundido por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), organismo responsable de la organización de los comicios celebrados el 7 de junio, Fujimori alcanzaba el 50,062% de los votos válidos cuando ya se había contabilizado más del 98% de las actas. Por su parte, Sánchez obtenía el 49,938%.
La diferencia entre ambos candidatos era de poco más de 22.000 votos, una cifra que refleja el alto nivel de paridad registrado en las urnas y que convierte a esta elección en una de las más ajustadas de la historia reciente peruana.
El papel clave de las actas observadas e impugnadas
Mientras el conteo avanza hacia su etapa final, el proceso electoral permanece condicionado por la revisión de un importante número de documentos observados. La responsabilidad de esa tarea recae sobre el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), organismo encargado de proclamar oficialmente al ganador de la contienda.
Actualmente, el JNE se encuentra analizando más de 1300 actas observadas e impugnadas, un procedimiento que podría extender significativamente los plazos previstos inicialmente para la definición formal del resultado.
La vocera del organismo, Grecia Rentería, explicó que el "plazo máximo" para concretar la proclamación podría llegar hasta mediados de julio. Esa estimación representa una modificación respecto de las previsiones iniciales, que situaban el cierre del proceso alrededor del 7 de julio.
Según establece la legislación peruana, el presidente electo deberá asumir el cargo el 28 de julio para cumplir un período de gobierno de cinco años.
Un escrutinio condicionado por la complejidad logística
El lento avance del recuento responde a las características propias del sistema electoral peruano. A diferencia de otros mecanismos de procesamiento más centralizados, la normativa vigente exige el traslado físico de cada cédula y de cada acta electoral desde los centros de votación hacia más de un centenar de oficinas distribuidas en todo el territorio nacional.
Ese procedimiento demanda tiempos más extensos para la consolidación de los resultados, especialmente cuando se suman los procesos de revisión derivados de las impugnaciones presentadas por las distintas fuerzas políticas.
La combinación entre la logística de traslado documental y el análisis de las objeciones formuladas por los partidos explica la prolongación del escrutinio y la imposibilidad de establecer, por el momento, un resultado definitivo.
Sánchez llama a "defender el voto del pueblo"
En medio de la espera por los resultados finales, el clima político se trasladó también a las calles. Simpatizantes de Roberto Sánchez realizaron marchas pacíficas en Lima y en otras ciudades del país con el objetivo de reclamar la defensa de los votos obtenidos por el candidato progresista.
Las movilizaciones se desarrollaron bajo la consigna de "defender el voto del pueblo", en un contexto en el que Sánchez mantiene cuestionamientos sobre distintos aspectos del proceso electoral.
El dirigente de Juntos por el Perú cuenta con el respaldo del expresidente Pedro Castillo, quien fue condenado a 11 años de prisión tras su fallido intento de cerrar el Congreso en 2022.
En el marco de sus denuncias, Sánchez solicitó la anulación de aproximadamente 400.000 votos emitidos por ciudadanos peruanos en el exterior. Sin embargo, ese pedido fue rechazado por las autoridades electorales.
Cusco, el bastión de Sánchez
Durante el fin de semana, Roberto Sánchez se trasladó a la región andina de Cusco, considerada uno de sus principales bastiones electorales. Desde allí continuó expresando sus objeciones respecto del desarrollo del proceso y reiteró su posición frente al recuento de votos.
En una actividad pública realizada en esa región, el candidato sostuvo: "Hoy estamos luchando democráticamente con la fuerza del voto del pueblo la recuperación de la democracia".
La declaración se produjo mientras continúan las revisiones de las actas observadas y en un contexto de creciente expectativa por la resolución definitiva de la elección.
El llamado de Fujimori a respetar las reglas del proceso
Del otro lado de la contienda, Keiko Fujimori se manifestó a favor del respeto de las normas electorales y de los procedimientos institucionales que se encuentran en marcha.
La candidata de Fuerza Popular pidió aguardar el desarrollo del proceso y respetar las decisiones adoptadas por las autoridades competentes mientras avanza la revisión de las actas pendientes.
Asimismo, informó que salió temporalmente del país por motivos que calificó como "estrictamente familiares", acompañando a su hija mayor. Pese a ello, aseguró mantenerse en contacto permanente con su equipo político mientras continúa el escrutinio.
Con una diferencia de poco más de 22.000 votos, más de 1300 actas aún bajo revisión y una proclamación oficial que podría extenderse hasta mediados de julio, Perú atraviesa una de las definiciones electorales más ajustadas de los últimos años. Mientras Fujimori conserva una leve ventaja en los números preliminares y Sánchez mantiene sus cuestionamientos al proceso, la resolución definitiva permanece en manos de las autoridades electorales encargadas de validar y proclamar el resultado final.