Un terremoto de magnitud 5,6 sacudió este martes a Colombia y tuvo su epicentro en Chaparral, municipio ubicado en el departamento del Tolima. El movimiento también se percibió en el Valle del Cauca y en Bogotá, además de otras ciudades del país, donde distintos reportes describieron la intensidad con la que se sintió el fenómeno.
El nuevo episodio sísmico volvió a concentrar la atención sobre Chaparral, una zona que durante las últimas semanas registró una sucesión significativa de movimientos. La actividad detectada allí había sido objeto de seguimiento por parte del Servicio Geológico Colombiano (SGC), que documentó numerosos eventos de baja y moderada magnitud.
La ocurrencia de un sismo de 5,6 en ese contexto volvió a poner el foco sobre la secuencia que se desarrolla en el municipio desde el 20 de septiembre. Los registros previos del organismo geológico daban cuenta de una cantidad inusual de movimientos, una situación que ahora se suma al impacto del temblor que fue percibido en distintas localidades colombianas.
Según varios reportes, el movimiento se sintió con fuerza en Bogotá, Cali, Manizales y Armenia, entre otras ciudades. La extensión de las zonas donde fue percibido generó preocupación y motivó la activación de mecanismos preventivos por parte de las autoridades.
Más de 1.100 sismos registrados en Chaparral
La actividad sísmica de Chaparral constituye uno de los principales antecedentes del nuevo terremoto. De acuerdo con datos difundidos previamente por el Servicio Geológico Colombiano, entre el 20 y el 30 de septiembre se localizaron más de 1.100 eventos sísmicos de magnitud superior a 2,0.
El organismo señaló que una secuencia de estas características no había sido documentada anteriormente desde el inicio de las operaciones de la Red Sismológica Nacional de Colombia. La cantidad de movimientos registrados durante ese período convirtió al municipio en un punto de especial atención dentro del monitoreo sísmico.
Los datos difundidos por el SGC describen una sucesión de temblores de baja y moderada magnitud, detectados durante diez días. El episodio de magnitud 5,6 registrado este martes se produjo en esa misma zona y volvió a poner en primer plano la evolución de la actividad sísmica.
Activación preventiva y tareas de verificación
Tras el temblor, la Alcaldía de Cali informó que el Sistema Distrital de Gestión del Riesgo se activó de manera preventiva. En paralelo, los organismos de socorro y las autoridades comenzaron tareas de monitoreo y verificación en la ciudad para evaluar la situación luego del movimiento.
Las primeras imágenes que circularon en redes sociales mostraron a vecinos que lograron autoevacuarse y refugiarse en la calle mientras se desarrollaba el fenómeno. Esas escenas reflejaron la reacción de quienes percibieron el sismo y buscaron resguardarse fuera de sus viviendas o edificios.
Hasta el momento de los reportes difundidos, la Gobernación del Valle señaló que los coordinadores y los organismos de socorro del departamento no habían informado afectaciones tras el terremoto. La ausencia de reportes de daños en esa jurisdicción se mantuvo, mientras continuaban las tareas de seguimiento.
Por su parte, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) indicó que seguía adelante con un barrido junto a las autoridades locales para verificar la situación en la zona. El procedimiento busca relevar el estado de las localidades alcanzadas por el movimiento y reunir información sobre posibles consecuencias.
La activación preventiva en Cali, el monitoreo de los organismos de socorro y el relevamiento impulsado por la UNGRD forman parte de las acciones desplegadas luego del sismo. Las autoridades continúan con la evaluación, mientras se mantiene la atención sobre el epicentro y las regiones donde el temblor fue percibido.
El antecedente del terremoto del 10 de agosto
El nuevo movimiento también reavivó el temor a que Colombia vuelva a atravesar una tragedia como la ocurrida el 10 de agosto, cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió buena parte del territorio nacional. Aquel sismo tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y dejó un balance oficial de consecuencias devastadoras.
Las cifras informadas tras ese terremoto fueron:
335 muertos.
103 personas desaparecidas.
4.516 heridos.
Cerca de 500.000 afectados.
La magnitud de aquel desastre constituye el antecedente que vuelve a aparecer en la preocupación generada por el temblor de este martes. La diferencia entre ambos movimientos queda reflejada en sus magnitudes: el sismo actual fue de 5,6, mientras que el registrado el 10 de agosto alcanzó 7,4.
El balance oficial del terremoto de agosto dejó cifras que marcaron el impacto de aquella tragedia en el país. En ese contexto, el nuevo episodio sísmico, sumado a la secuencia registrada en Chaparral durante septiembre, volvió a centrar la atención en el monitoreo de la actividad y en las tareas de prevención y verificación que desarrollan las autoridades colombianas.
En la información difundida también se incluyó una referencia relacionada con otro hecho: el dramático mensaje de los pilotos de un avión que cayó en Florida y dejó nueve muertos, bajo el título "Nos vamos a estrellar".