El conflicto entre Israel y Hamas volvió a tensarse este miércoles tras la entrega de cuerpos de rehenes israelíes fallecidos, en el marco del acuerdo de alto el fuego impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump. Según informaron fuentes oficiales, solo tres de los cuatro cuerpos entregados por el grupo islamista fueron identificados como ciudadanos israelíes, mientras que el cuarto no corresponde a ninguno de los rehenes registrados.
La agencia militar israelí encargada de las operaciones humanitarias había advertido días atrás que reduciría la entrada de ayuda a la Franja de Gaza como medida de presión, ante el presunto incumplimiento de Hamas en la devolución de los cuerpos acordados. El hallazgo refuerza las sospechas israelíes sobre la falta de colaboración del grupo y complica la aplicación del acuerdo alcanzado tras semanas de negociaciones internacionales.
Identificaciones y controversias
De acuerdo con la agencia AP, los cuerpos identificados corresponden a Uriel Baruch, Tamir Nimrodi y Eitan Levi. Baruch fue secuestrado durante el ataque al festival de música Nova, el 7 de octubre de 2023, episodio que marcó el inicio de la guerra en Gaza. Nimrodi, por su parte, trabajaba en el organismo israelí que supervisa la ayuda humanitaria en la Franja y fue capturado en el cruce de Erez, mientras que Levi fue secuestrado cuando trasladaba a un amigo al kibutz Be'eri durante la ofensiva inicial de Hamas.
El cuarto cuerpo, según fuentes israelíes, no pertenece a ningún rehén identificado. Su procedencia continúa bajo investigación, lo que profundiza el clima de desconfianza entre ambas partes.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reclamó públicamente a Hamas que cumpla con los compromisos del alto el fuego, que incluían la entrega total de los rehenes —vivos o muertos— antes del lunes pasado. "No vamos a ceder en esto y no detendremos nuestros esfuerzos hasta traer de regreso al último rehén, vivo o fallecido", enfatizó el mandatario.
Un acuerdo bajo presión
El acuerdo de tregua contempla no solo la devolución de los rehenes, sino también la liberación de prisioneros palestinos por parte de Israel. Pese a que el pacto avanza, varios puntos siguen sin cumplirse en los plazos establecidos, lo que genera malestar tanto en Jerusalén como en la Franja de Gaza.
El lunes, Israel celebró la liberación de los últimos 20 rehenes vivos, mientras que Hamas anunció la excarcelación de alrededor de 2.000 prisioneros palestinos. Sin embargo, aún permanecen pendientes 28 cuerpos de rehenes israelíes fallecidos, que no fueron devueltos.
Desde Hamas, se justificó el retraso argumentando dificultades logísticas debido a la devastación en Gaza y a que algunos cuerpos se encontrarían en zonas bajo control israelí. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), mediador en el proceso, confirmó que la recuperación de restos se complica por la magnitud de los daños en la infraestructura local.
Entregas cruzadas y reclamos
En paralelo, Israel entregó este martes los restos de 45 palestinos al CICR, que luego los transfirió a las autoridades de Gaza como parte del intercambio humanitario. Los cuerpos fueron recibidos en el Complejo Médico Nasser, en la ciudad de Jan Yunis, donde equipos forenses realizan pruebas de ADN para su identificación antes de ser entregados a sus familias.
El CICR informó en un comunicado que el procedimiento se realizó en coordinación con las partes y bajo estándares humanitarios internacionales, aunque evitó pronunciarse sobre las irregularidades denunciadas por Israel en la contraparte del acuerdo.
Mientras tanto, el clima político y social en Israel continúa marcado por la presión de las familias de los rehenes, que exigen al gobierno mayores esfuerzos diplomáticos para garantizar el regreso de los suyos. Del lado palestino, las críticas apuntan al desequilibrio en las condiciones del pacto y a la continuación de los bloqueos en Gaza, a pesar del alto el fuego vigente.
La entrega inconclusa de cuerpos reaviva las tensiones en un proceso de tregua que, lejos de consolidar la paz, mantiene a las dos partes atrapadas en la desconfianza mutua y la incertidumbre humanitaria.