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Israel reanuda ataques en el sur del Líbano y acusa a Hezbolá de quebrar el alto el fuego

Bombardeos sobre Kfar Tibnit y órdenes de evacuación marcan un nuevo pico de violencia a solo nueve días de la tregua. Mientras Israel justifica sus acciones, crecen las denuncias por violaciones a la soberanía y el acuerdo se vuelve cada vez más frágil.

El sur del Líbano vuelve a ser blanco de ataques aéreos
El sur del Líbano vuelve a ser blanco de ataques aéreos

26 Abril de 2026 11.37

La situación en el sur del Líbano volvió a escalar este domingo tras una serie de ataques aéreos lanzados por Israel, en un contexto marcado por la vigencia de un alto el fuego acordado con Hezbolá el pasado 17 de abril. A menos de diez días de su implementación, la tregua muestra signos evidentes de fragilidad y deterioro.

Los bombardeos tuvieron como objetivo la localidad de Kfar Tibnit, luego de que el ejército israelí emitiera previamente órdenes de evacuación para al menos siete zonas consideradas de riesgo. Según la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANI), los ataques fueron ejecutados por aviones de combate que impactaron en áreas donde la población civil había sido advertida horas antes.

Los primeros informes dan cuenta de la existencia de víctimas, aunque el número exacto aún no ha sido confirmado, en una región donde la capacidad de respuesta de los servicios de rescate se encuentra severamente limitada.

La posición de Israel y las acusaciones contra Hezbolá

El primer ministro Benjamin Netanyahu defendió públicamente la ofensiva durante el consejo de ministros semanal, en el que justificó las acciones militares como una respuesta a amenazas inminentes.

En un video oficial, Netanyahu señaló que las operaciones se inscriben en el derecho de Israel a actuar frente a cualquier intento de ataque o rearmamento en zonas cercanas a su frontera. En ese sentido, responsabilizó directamente a Hezbolá por la situación actual, al afirmar que "las violaciones de Hezbolá desmantelan de hecho el alto el fuego".

El gobierno israelí sostiene que sus acciones no constituyen una ruptura unilateral del acuerdo, sino una reacción frente a lo que considera incumplimientos por parte de la milicia chií.

Operaciones militares

En paralelo a los ataques aéreos, las fuerzas israelíes mantienen presencia terrestre dentro de una zona definida como "línea amarilla", un corredor de seguridad donde se prohíbe estrictamente el retorno de los residentes libaneses desplazados.

Esta restricción refuerza el carácter inestable del escenario, en el que miles de personas continúan sin poder regresar a sus hogares, a pesar de la existencia formal de una tregua.

Las operaciones en curso reflejan un esquema de control que combina:

  • Ataques aéreos selectivos sobre posiciones consideradas amenazas.
  • Órdenes de evacuación preventiva en áreas civiles.
  • Presencia militar terrestre en zonas estratégicas.
  • Restricción del retorno de la población desplazada.

Este conjunto de medidas configura un escenario de alta tensión en el terreno.

Denuncias internacionales

Las autoridades libanesas, junto a expertos de la ONU, han manifestado preocupación por las incursiones en áreas civiles, señalando que podrían constituir violaciones a la soberanía del país y a los principios de proporcionalidad en el uso de la fuerza.

Estas denuncias contrastan con la postura israelí, que insiste en que sus acciones responden exclusivamente a provocaciones y amenazas provenientes de Hezbolá. En este contexto, el ejército libanés emitió un llamado a la población para que "espere antes de regresar" a sus hogares en el sur, advirtiendo sobre el riesgo de quedar atrapados en medio de enfrentamientos que continúan activos.

Un conflicto que no logra estabilizarse

El alto el fuego, que había generado expectativas de alivio tras semanas de intensos combates, se encuentra ahora bajo fuerte presión. La tregua había sido alcanzada luego de una invasión que dejó más de 2.500 muertos en el Líbano, un saldo que refleja la magnitud del conflicto reciente.

Sin embargo, los hechos registrados en los últimos días evidencian que el acuerdo no ha logrado consolidarse como una instancia de estabilidad duradera.

La persistencia de ataques, sumada a las acusaciones cruzadas, configura un escenario en el que la tregua funciona más como un marco formal que como una garantía efectiva de cese de hostilidades.

La inestabilidad

El nuevo episodio de violencia se produce en un entorno regional particularmente convulsionado, donde distintos factores incrementan la tensión y dificultan los esfuerzos de mediación internacional. Entre ellos se menciona el reciente atentado contra Donald Trump en Washington, así como las gestiones en curso para evitar una escalada que derive en un enfrentamiento directo entre Irán e Israel.

Este entramado de situaciones complejiza aún más el panorama, al conectar el conflicto en el sur del Líbano con dinámicas geopolíticas de mayor alcance.