Colombia atraviesa una nueva y violenta escalada de ataques armados que tuvo uno de sus episodios más graves este sábado, cuando un micro fue alcanzado por un artefacto explosivo en una ruta del sudoeste del país. El atentado dejó al menos 14 personas muertas y 38 heridas, entre ellas cinco niños, en una escena marcada por la destrucción y el impacto de la detonación.
El hecho ocurrió en el municipio de Cajibío, cuando el explosivo fue activado al paso del vehículo en la vía Panamericana, en el sector conocido como El Túnel. La potencia de la explosión fue tal que dejó un cráter en la ruta y afectó al menos a 15 vehículos, cuyos restos quedaron esparcidos entre el pavimento fracturado y estructuras metálicas retorcidas.
En un primer momento, el gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, había informado un saldo preliminar de siete civiles muertos y más de 17 heridos, cifras que luego se actualizaron a medida que avanzaron las tareas de rescate y asistencia.
La escena y la respuesta de emergencia
El lugar del ataque evidenció la magnitud del impacto. Entre los restos de los vehículos, los cuerpos de las víctimas quedaron tendidos sobre el asfalto, mientras los equipos de emergencia trabajaban en el traslado de los heridos hacia distintos hospitales de la región.
Las autoridades desplegaron ambulancias y operativos sanitarios para atender a las víctimas, en un contexto de alta complejidad derivado de la cantidad de afectados y la violencia del estallido.
De forma paralela, el Ejército colombiano informó la realización de sobrevuelos y acciones de control en la zona para descartar la presencia de otros artefactos explosivos, en medio de temores por nuevos ataques.

La atribución del atentado
En conferencia de prensa, el general Hugo López, comandante de las Fuerzas Armadas, calificó el hecho como una "acción terrorista" y lo atribuyó a estructuras vinculadas a alias "Iván Mordisco", uno de los hombres más buscados del país, junto a la facción Jaime Martínez, perteneciente a las disidencias de las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que operan en la región y que no se acogieron al acuerdo de paz firmado en 2016.
En respuesta al ataque, el presidente Gustavo Petro exigió una ofensiva directa contra estos grupos. "Quiero la máxima persecución mundial contra este grupo narcoterrorista", expresó, al tiempo que anunció el despliegue de "los mejores soldados para enfrentarlos" y solicitó a la unidad de análisis financiero actuar sobre sus recursos económicos.
El mandatario también reiteró su decisión de presentar una demanda ante la Corte Penal Internacional (CPI) contra los líderes de estas organizaciones, aunque sin precisar una fecha para esa acción.
Una ofensiva coordinada en la región
El atentado en Cajibío no fue un hecho aislado. Forma parte de una serie de ataques coordinados que evidencian un fuerte recrudecimiento de la violencia en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.
Según el general López, en los últimos dos días se registraron al menos 26 hechos criminales en la región, los cuales han afectado exclusivamente a la población civil. En las últimas 24 horas, se contabilizaron 11 atentados.
Entre los episodios reportados se incluyen:
- La detonación de dos vehículos con explosivos cerca de unidades militares, uno en Cali y otro en Palmira, que provocaron daños materiales.
- Un ataque con disparos a una estación policial en una zona rural de Jamundí.
- La neutralización de tres drones con explosivos en El Tambo, en el departamento del Cauca.
- Un ataque contra un radar de Aeronáutica Civil en la misma zona.
Estos hechos, si bien no dejaron heridos, refuerzan el carácter coordinado de la ofensiva.
Reacciones y condenas
La jornada generó una inmediata ola de rechazo. La defensora del Pueblo, Iris Marín, instó a los grupos armados a "cesar de inmediato" los ataques contra la población civil.
En el plano político, la escalada de violencia motivó la movilización de altos mandos del Gobierno. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, encabezó reuniones con gobernadores y autoridades locales en Palmira en el momento en que se registraba el atentado.
"El criminal busca generar temor, pero respondemos con firmeza", había señalado previamente el funcionario, en línea con el mensaje de endurecimiento de la respuesta estatal. Por su parte, la gobernadora del Valle del Cauca, Francisca Toro, reclamó al Gobierno nacional "apoyo inmediato", solicitando el refuerzo de la presencia de la fuerza pública, tareas de inteligencia y la implementación de "acciones contundentes" frente a lo que definió como una "escala terrorista".