La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este sábado tras una serie de ataques con misiles lanzados desde Irán contra territorio de Israel, que dejaron más de un centenar de heridos en zonas residenciales.
Según informaron las Fuerzas de Defensa israelíes, uno de los proyectiles utilizados sería un misil de largo alcance con capacidad para alcanzar unos 4.000 kilómetros, lo que —advirtieron— representa una amenaza potencial para países de Europa, Asia y África.
El impacto más grave se registró en la ciudad de Arad, donde un misil balístico cayó en una zona habitada y provocó daños en varios edificios. De acuerdo con el servicio de emergencias Magen David Adom, la cifra de heridos ascendió a 64.
Entre las víctimas hay siete personas en estado grave, 15 con heridas moderadas y 42 con lesiones leves. Equipos de rescate continúan trabajando en el área afectada en busca de posibles nuevos damnificados.
Horas antes, otro ataque había impactado en la ciudad de Dimona, donde se reportaron 47 heridos. En ambos casos, las víctimas fueron trasladadas a hospitales mediante ambulancias y helicópteros sanitarios.
Desde Israel señalaron que el lanzamiento de este tipo de misiles se da por primera vez desde el inicio de la denominada "Operación Rugido de León", en el marco del conflicto en la región.
Las autoridades israelíes acusaron al gobierno iraní de avanzar en el desarrollo de armamento de largo alcance y lo calificaron como una amenaza global. También aseguraron que Irán habría llevado adelante ataques contra al menos 12 países de la región, acusaciones que Teherán ya había rechazado en ocasiones anteriores.
La escalada bélica genera preocupación a nivel internacional por sus posibles consecuencias geopolíticas y económicas, con impacto indirecto en países como Argentina y provincias como Catamarca, especialmente por su efecto en los precios de la energía y los mercados globales.