Netanyahu ordena una ofensiva "con fuerza" en el sur del Líbano en medio de una escalada de ataques
El primer ministro israelí instruyó al ejército a intensificar los ataques contra objetivos de Hezbolá en Líbano. La escalada incluye múltiples bombardeos, víctimas en el sur libanés y advertencias sobre el posible colapso del cese al fuego.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ordenó hoy al ejército de su país que ataque con fuerza objetivos de Hezbolá en Líbano, según un comunicado difundido por su oficina en la noche del sábado. La decisión se inscribe en un escenario de intensificación de las hostilidades transfronterizas, donde las operaciones militares se han multiplicado durante el fin de semana.

En paralelo, el ejército israelí señaló que ha dado muerte a más de 15 milicianos de Hezbolá en el transcurso de este fin de semana, en el marco de las operaciones militares en territorio libanés.

Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron en otra nota que el sábado por la mañana atacaron infraestructura de Hezbolá utilizada con propósitos militares en el sur de Líbano. En ese mismo comunicado, agregaron que continuarán operando "con firmeza" frente a las amenazas, de acuerdo con las directrices de la cúpula política.

Bombardeos en cadena sobre localidades del sur libanés

La ofensiva israelí del sábado no se limitó a un único punto geográfico. Según el sitio web de noticias local Líbano Debate, una persona murió y otra resultó herida en la noche del sábado en un ataque aéreo israelí en el pueblo de Hadatha, en el sur de Líbano.

El mismo medio informó que, previamente en el día, aviones israelíes bombardearon Hadatha en dos ocasiones en menos de diez minutos, lo que refleja la intensidad de la operación sobre esa localidad.

A estos ataques se sumaron nuevas incursiones aéreas en distintos puntos del sur libanés. Aviones de combate israelíes llevaron a cabo bombardeos contra:

  • La aldea de Zebqine
  • El pueblo de Bazourieh
  • El pueblo de Al Sultaniyah
  • La zona de Dabsha, cercana a una planta de tratamiento de residuos en Khirbet Selm

Estos ataques, de acuerdo con medios libaneses, se extendieron simultáneamente a múltiples áreas, consolidando un patrón de presión militar sostenida sobre distintas localidades.

Operaciones terrestres, infraestructura afectada y explosiones controladas

El mismo sábado, el ejército israelí ejecutó una explosión controlada en el pueblo de Khiam, en el sur de Líbano. En paralelo, se reportó que fuerzas israelíes presuntamente desmantelaron paneles solares y causaron daños a vehículos municipales en el pueblo fronterizo de Debel, ampliando el alcance de las acciones más allá de los ataques aéreos.

Estos hechos se enmarcan en una serie de operaciones que combinan impactos directos sobre infraestructura civil y supuestas estructuras de uso militar.

Advertencias sobre el alto el fuego y tensiones diplomáticas

En el plano político y de seguridad, el sábado por la noche la estatal Kan TV News de Israel citó a oficiales de seguridad israelíes que expresaron preocupación por un posible colapso del cese al fuego con Líbano.

Según esas fuentes, Israel exige a Estados Unidos que presione al ejército libanés para que actúe contra Hezbolá en áreas situadas al norte de la denominada "franja de seguridad" controlada por Israel en el sur del Líbano. Esta franja, según declaraciones israelíes, se extiende desde la costa occidental hasta la zona del monte Hermón y la frontera con Siria al este.

Un alto el fuego frágil en un contexto regional más amplio

La violencia registrada este fin de semana ocurre a pesar del alto el fuego entre Israel y Líbano, que entró en vigor a medianoche entre el 16 y el 17 de abril, tras semanas de intensos combates transfronterizos vinculados a la guerra estadounidense-israelí contra Irán.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el jueves una extensión de tres semanas del cese al fuego inicial de 10 días, en un intento por contener la escalada. Sin embargo, los hechos recientes evidencian una persistente tensión militar y política que mantiene la región en un estado de alta inestabilidad.